LEY DE DEUDA EXTERNA //
¿Una ley contra la pobreza?

Las campañas contra la nueva Ley de Deuda Externa
denuncian que ésta no sirve para erradicar la pobreza
sino para fomentar el libre comercio.

09/10/06 · 19:43
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TRES CAMPAÑAS. ¿Quién debe a quién?, Sin duda. Sin deuda y Corta con la deuda
han criticado duramente la nueva ley impulsada por el PSOE. / Luis Cisneros

Después de año y medio de
su toma en consideración,
la Ley Reguladora
de la Gestión de la Deuda
Externa llega a su trámite en el
Senado. Así, el pasado miércoles 20
de septiembre conocíamos las 45 enmiendas
que los distintos grupos
parlamentarios han presentado para
su discusión en la cámara alta. El
texto de partida es el que se aprobó
en el Congreso el pasado 22 de junio
con los votos favorables del PSOE,
PP, CiU, PNV y CC, la abstención del
Grupo Mixto y los votos contrarios
de ERC e IU-ICV. Este texto, aunque
incluye algunas de las demandas hechas
por la sociedad civil, sigue incluyendo
principios neoliberales inspirados
por los Ministerios de Economía
y de Industria y Comercio.

A fin de que esta ley sea un instrumento
eficaz para erradicar la pobreza,
desde la sociedad civil se exige
que en su articulado se incluyan
aspectos como la reformulación de
todos los mecanismos generadores
de la deuda externa. No tiene sentido
regular para cancelar la deuda y
mantener intactos los instrumentos
que la continúan provocando, que
fueron creados para la internacionalización
de la economía española. En
este sentido, sería un gran avance
que el texto considerase el principio
de corresponsabilidad entre acreedor
y deudores, por cuanto hay un
intercambio económico, promovido
por el Gobierno español, con claras
implicaciones sociales, monetarias y
ambientales hacia los países endeudados.

De la misma manera, la ley
debe incluir la auditoría como mecanismo
para averiguar si existen deudas
ilegítimas que se deban cancelar.
Otro punto necesario a tener en
cuenta es que las cancelaciones de
deuda en ningún caso se continúen
contabilizando como Ayuda Oficial
al Desarrollo (AOD). De esta manera
no se hincharía de manera artificial
la AOD, como sucede en la actualidad.
También se pide que exista
un compromiso para cancelar la
deuda más allá de los compromisos
adoptados por la comunidad internacional.
El compromiso actual tan
sólo significaría cancelar, como máximo,
un 15% del total de la deuda
de la que el Estado es acreedor. Por
último, se exige que la sociedad civil
del Norte y del Sur pueda participar
tanto en las negociaciones como en
la ejecución de los acuerdos relacionados
con la gestión de la deuda.

En el conjunto de las enmiendas
vemos cómo tan sólo el Grupo Mixto
y el Grupo de l’Entesa Catalana del
Progrés han sido sensibles al conjunto
de las demandas que se vienen
haciendo desde las tres campañas
que en la actualidad están trabajando
sobre la ley: ‘¿Quién debe a
quién?’, ‘Sin duda. Sin deuda’ y
‘Corta con la deuda’. Partido Popular
y CiU contemplan la posibilidad de
no contabilizar la cancelación de
deuda como AOD a partir del momento
que se alcance el 0,7% del
PNB. El partido del Gobierno, no
obstante, no sólo hace oídos sordos
a estas demandas sino que propone
aumentar la dotación en más de un
50% los Fondos de Ayuda al
Desarrollo (uno de los mecanismos
que generan deuda), algo que resulta
verdaderamente preocupante.

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