EL MARISCO NAVIDEÑO DEJA HUELLA
El langostino tiene un precio

Ya pasamos una Navidad más.
Y otra vez se habrán desempolvado
recetas con productos que no
se consumen el resto del año,
generalmente por el elevado precio.
Uno de estos productos es el
langostino.
El langostino se captura con arrastre,
técnica que se realiza mediante
una gran bolsa de red de altura
variable, que se mantiene abierta
por diversos medios y se arrastra
por el fondo marino, creando grandes
surcos. Esta técnica es muy
poco selectiva, ya que captura

10/01/08 · 8:53
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Ya pasamos una Navidad más.
Y otra vez se habrán desempolvado
recetas con productos que no
se consumen el resto del año,
generalmente por el elevado precio.
Uno de estos productos es el
langostino.
El langostino se captura con arrastre,
técnica que se realiza mediante
una gran bolsa de red de altura
variable, que se mantiene abierta
por diversos medios y se arrastra
por el fondo marino, creando grandes
surcos. Esta técnica es muy
poco selectiva, ya que captura
una gran variedad de especies sin
valor comercial (pero sí útiles para
los ecosistemas marinos) que se
tiran por la borda.

Pero la creciente demanda de este
marisco, principalmente en Japón,
EE UU y, últimamente, la UE, hizo
que se desarrollara la acuicultura
del langostino tropical, que aprovecha
las condiciones naturales
que ofrecen los humedales costeros
tropicales para implantar piscinas
donde criar langostinos. Esta
práctica requiere destruir los bosques
de manglar, destrozando
amplias zonas de este entorno
natural que sirve de lugar de protección
y reproducción a muchas
especies animales y de la que
viven muchas poblaciones humanas
situadas en la costa.

Estas ‘piscinas’ de cría tienen una
vida media de entre tres y diez
años, después se abandonan y
queda un medio ambiente muy
deteriorado, que tarda décadas en
recuperarse. Algunos indicadores
nos muestran que esta reciente
industria no es un buen negocio
para los países donde se implanta:
el trabajo local que se producía
en una hectárea de manglar era
diez veces superior al empleo
generado por la nueva piscifactoría.
Los productos químicos y antibióticos
producen una mayor contaminación
de las aguas
circundantes a la instalación y se
necesitan nueve toneladas de
peces marinos convertidos en alimento
para producir tres toneladas
de langostinos.

OPCIONES DE CONSUMO

El proceso de globalización, aplicado
al sector pesquero, extiende
la pesca cada vez a puntos más
lejanos del lugar de consumo,
durante más tiempo y con técnicas
de pesca con mucho impacto
sobre los ecosistemas marinos.
Según la Organización para la Agricultura
y la Alimentación de Naciones
Unidas (FAO), en 2004 el
52% de las poblaciones de peces
estaban totalmente explotadas, el
7% agotadas y el 17% sobreexplotadas.
No queda otra opción que
moderar nuestro consumo de pescado
en general y apoyar a las
organizaciones que están luchando
por la conservación de los
mares (Ecologistas en Acción,
Greenpeace, WWF, Oceana, etc).
En el caso concreto del langostino,
deberíamos darle un respiro y no
probarlo por una temporada,
sobre todo si al preguntar su origen
en nuestra pescadería nos
dicen que es tropical.

En general, deberíamos priorizar el
comercio local, que se refiere en
este caso a que se haya pescado
cerca. Se tiene que anteponer, por
tanto, la compra en las pescaderías,
a ser posible que adquieran
sus productos en lonjas. Por
ley todos los comercios deben
poner una etiqueta en cada producto
con el nombre del pescado,
la forma de obtención (acuicultura,
extractiva o marisqueo), la
región de origen y la presentación.

Más información en:
[greenpeace.es->http://greenpeace.es ] y Nº 23 de la
revista Opcions

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