POLÍTICA AGRARIA // LA UNIÓN EUROPEA FOMENTA LOS CULTIVOS DE REGADÍO CAUSANTES DE LA SEQUÍA DE LOS ACUÍFEROS
La UE aplica un ERE a la viña manchega

La política de la UE quiere hacer las tierras competitivas. La Mancha se desertiza y los terratenientes se hacen con más hectáreas. Los pozos agotan los acuíferos y los pequeños agricultores abandonan el campo a los 55 años.

03/12/09 · 0:00
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CEPA DE VASO. Las cepas tradicionales conservan la planta pegada a la tierra para mantener la humedad. / FOTO: María José Esteso Poves.

Castilla La Mancha está considerada
el mayor viñedo del mundo.
Representa el 50% de la superficie
vitivinícola del Estado español y es
la sexta superficie de Europa
. Pero
el campo agoniza y, por eso, los agricultores
se manifestaron la semana
pasada. La viña está bajo el Plan de
Reestructuración de la Organización
Común del Mercado (OCM) vitivinícola
,
una política dirigida a liberalizar
el sector. El liberalismo
económico se ha instalado en el cultivo
de las viñas y las consecuencias
afectan a lo económico, lo social y lo
medioambiental.

Después de la sequía en los ‘80 se
abrió la puerta al riego de las viñas.
Hasta ese momento nadie concebía
regarlas, eran de secano. Se impulsaron
y se subvencionaron con el
plan de mejora de las explotaciones
los ‘riegos de socorro’ o ‘de apoyo’,
que se convirtieron en regadíos encubiertos.
En los ‘90 se puso en marcha
el Plan de Reestructuración del
viñedo. La Política Agraria Común
(PAC)
, subvenciona la introducción
de variedades ‘mejorantes’ en La
Mancha: uva francesa y otras variedades
españolas consideradas más
productivas. Mientras, las autóctonas
no se promocionan e incluso algunas
se extinguen.

El arranque de cepas

Antonio Aguado es hijo de campesinos. Se marchó del pueblo para estudiar Ingeniería Agrícola en Albacete. Un buen día decidió volver a su pueblo, El Provencio (Cuenca), para trabajar la tierra junto a su compañera, tener hijos y apostar por el modelo de agricultura ecológica. “A mi padre le di un disgusto, después de estudiar una carrera, volver a trabajar la tierra…no lo entendía. Cogí sus viñas de regadío para volver al secano. El campo es una ruina, como dicen los agricultores por aquí. El estado psicológico de los hombres que trabajan la tierra es algo de lo que no se habla, esta política agraria  no hay quien la entienda. Es como un partido de tenis, ahora sí, ahora no. Ahora se subvenciona arrancar viña y también se paga por plantarla; ahora se permite regar las cepas, antes estaba prohibido; ahora las variedades autóctonas no sirven, tienen que ser francesas… Se ha perdido la perspectiva. Con la viña tienes que pensar en plazos de 20
años”, señala Aguado.

Con el caramelo de las subvenciones
se empezó a transformar la
estructura del viñedo
, se pasó a un
concepto de productividad. Comenzó
a subvencionarse “poner
espaldera” (emparrar las cepas)
para introducir la maquinaria y así
pagar menos jornales. A partir de
entonces el campo se ha descapitalizado,
el agricultor gasta en nuevas
máquinas, gasoil y productos
fitosanitarios, que contaminan los
acuíferos. Según Aguado, “existe
un 70% del suelo agrario que tiene
una limitación de uso de abonos nitrogenados.
Las cosechas no se
venden y además hay que cambiar
también el sistema de poda. Si
siempre han sido cepas pegadas a
la tierra para mantener la humedad,
ahora la planta se eleva, respira
más y necesita más agua. La viña
se vuelve dependiente del agua.
Produce más, pero el vino es de peor
calidad. Y esto se subvenciona.
La administración hace la vista
gorda a cientos de pozos ilegales
que van vaciando los acuíferos.
Y
todo con la bendición de los sindicatos
agrarios y las cooperativas”.

 

La sequía de los últimos años y el abuso de los regadíos han secado, sobre todo, los acuíferos 18 y 23, aguas subterráneas que transcurren por Albacete, Cuenca y Ciudad Real. Para sacar el agua que precisan las viñas de regadío se están realizando pozos que extraen el agua a más de cien metros por debajo del nivel del suelo. Muchos pequeños agricultores no pueden pagar el precio de buscar agua, cada vez más profunda.

La situación de las Tablas de
Daimiel no es casual. El regadío de
la viña es el que más afecta al acuífero
23, “si se regaran 150.000 hectáreas
de viña se chuparían el acuífero”,
advierte Miguel Ángel Hernández
de Ecologistas en Acción.

El paisaje manchego empieza a
ser desolador. Miles de hectáreas
(ha) de cepas arrancadas, amontonadas
en la tierra
. Según la
Consejería de Agricultura, en estos
dos últimos años hay más de 22.000
solicitudes de arranque, y aún falta
un año para completar el plan.
Según el sindicato del campo COAG,
en el último año se han arrancado
31.500 ha. A éstas hay que sumar
al menos, 60.000 ha que se
arrancaron en los ‘80 y los ‘90.
Después de arrancar las viñas se ha
vuelto a plantar uva subvencionada
y se ha financiado la desinfección
del terreno con químicos, sin dar
tiempo a la tierra para descansar.

La transformación ya es imparable.
Los grandes capitales se han
instalado en La Mancha y los ricos
del ladrillo compran las tierras que
dejan los pequeños agricultores
.
Grandes bodegas como Osborne y
Tomé hacen su agosto. Mientras, las
cooperativas agrarias no pueden
vender el vino. “En La Mancha sólo
falta guardar el vino en las piscinas.
Con el regadío la producción se ha
disparado”, asegura Aguado.

Para Alfonso Marín, Secretario de
  la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), el regadío no va en detrimento
de la calidad. “En Castilla La
Mancha hemos demostrado que se
puede sacar un buen vino. No pasa
nada por regar la viña”. Según este
sindicalista, el plan de reestructuración
subvenciona regar la variedad
manchega Airén para producir cuatro
veces más. “El problema aquí
son unos señores que necesitan uva
competitiva para hacer mosto y alcohol
de boca”.

Sin embargo, para Fidel García, coordinador en la región del Movimiento por la Soberanía Alimentaria, el problema va más allá: “En Europa se lucha contra la Política Agraria Común (PAC), que quiere dejar el campo en manos de tres o cuatro grandes grupos agroalimentarios. El derecho a la tierra se privatiza y se va a un sistema extensivo subvencionando al gran capital. No queremos vivir a costa del sufrimiento de los productores del tercer mundo, queremos consumir nuestros productos y vivir con dignidad”.

Fernando Moya es un agricultor
manchego. Le queda poco para jubilarse,
pero a la pregunta de cómo
marchan las viñas, aprieta los labios
y gira la cabeza con resignación
“Madre mía…Que si el gasoil, los insecticidas,
el tractor…no se saca na’.
El vino del año pasado todavía no lo
hemos cobrado, y el de este año vamos
a ver si lo vende la cooperativa.
Vivimos pendientes del cielo y ahora
está esto del arranque”. Para colmo,
con la burocratización del campo,
le ha llegado una carta de la
Consejería de Agricultura diciéndole
que dos de sus viñas son ilegales,
aunque consten en el catastro, porque
no las dio de alta en un censo
que va encaminado a controlar la
producción. Le piden 12.000 euros.

En manos de los lobbies

Para plantar nueva viña es necesario pagar derechos y eso está beneficiando también a los que más tienen. El futbolista Andrés Iniesta se ha dedicado a comprar derechos de viña. Ahora es un potentado del vino. También grandes bodegas de La Rioja han pagado derechos. El vino es de La Mancha y se elabora y embotella con etiqueta de La Rioja.

Sin embargo, para la Consejería
de Agricultura este es un plan que
beneficia a los pequeños agricultores.
DIAGONAL ha hablado con
Cruz Ponce, técnica encargada de
cursar las solicitudes de arranque y
gestionar las ayudas. “Pretendemos
profesionalizar el campo. La ayuda
al arranque es una salida digna. Se
paga para abandonar la agricultura.
La mayoría de las solicitudes vienen
de pequeños agricultores, la mayoría
de más de 55 años, también hay algunos
grandes propietarios” señala
Ponce. Sobre el futuro de los agricultores
la Consejería dice que ya se les
subvenciona para que planten pinos.

 

Para Cipriano Escribano, agricultor y miembro de Ecologistas en
 Acción en Albacete, “se está especulando
con la viña”. En los ‘80 se
pagó a 8.000 euros la hectárea y se
permitió hacer pozos y regar hasta
7.000 metros cúbicos por hectárea,
“para darle un repaso a los acuíferos
–ironiza Escribano–. Los nuevos
ricos empiezan a poner viñas
en terrenos abandonados que eran
de secano. Y encima empiezan a
entrar vinos de Chile, Sudáfrica y
Argentina. Mientras, nos cargamos
nuestras variedades autóctonas,
como la bobal y macabeo, y otras
que hemos extinguido como la moravia
dulce y la tardana
”.

Actualmente, la administración
está pagando hasta 14.000 euros
por hectárea arrancada, “es una segunda
oportunidad de enriquecer
a los terratenientes: aquellos que
plantaron, ahora arrancan para
volver a cobra
r”. Junto a esto, se
pierden los métodos de producción
tradicionales: “Hacen cosas que
antes estaban prohibidas, por
ejemplo, no se podía pisar el vino
en el remolque para evitar que fermentara;
ahora, la maquina que
vendimia estruja los granos y el vino
llega medio fermentado a la bodega.
Las cooperativas han fracasado,
–resume Escribano– . La política
es que los pequeños agricultores
vayan desapareciendo. Ellos
no quieren arrancar, pero no les
queda otro remedio. Este es un camino
dirigido por la UE que quiere
dejar el campo español en manos
de los grandes lobbys agrarios”.


Bodegas de primera y de segunda clase

La denominación de origen
calificada Rioja cuenta
con más de 600 bodegas
inscritas. El apellido
“Calificada” es una distinción
creada por la legislación
española para distinguir,
en función de la
calidad de sus caldos, a
Rioja del resto de las
denominaciones. Mientras
la superficie de viñedo
productivo de Rioja (que
ocupa partes de País
Vasco, Navarra y la Comunidad
de La Rioja) apenas
supera las 60.000 hectáreas,
la superficie vitivinícola
de Castilla La Mancha
ocupa diez veces
más, lo que supone el 8%
del viñedo mundial. No
obstante, apenas la mitad
de estas viñas están adscritas
a una denominación;
el resto se exporta a
países europeos para la
elaboración de vinos de
mesa y a las bodegas de
La Rioja, donde se elaboran
caldos con uvas de
otras tierras. En cuanto a
la uva, la Denominación
riojana tiene como preferentes
uvas autóctonas,
como Tempranillo o Viura.
En La Mancha, en las dos
últimas décadas se han
introducido más de 20
variedades mejorantes de
Francia, las más conocidas
Cencibel o Cabernet


La OCM y la “destilación de crisis”

La directiva de la Organización
Común del Mercado
del vino (OCM) promulgada
por la UE, que
entró en vigor el 1 de
agosto, establece las subvenciones
para la desaparición
de viñas, que en
España ha supuesto, de
momento, el arranque de
43.535 hectáreas. Esta
directiva ha tenido mayor
impacto en Castilla la
Mancha, donde se han
arrancado 31.000 hectáreas,
un 68% del total. La
OCM ha establecido, entre  otros
puntos, que los
viñedos plantados
 a partir de 1998 (considerados ilegales) deberán
ser arrancados
.
Con motivo de la crisis de
exportaciones y de la
“chaptalización”, una
práctica que permite
aumentar el grado alcohólico
del vino y que llevan
a cabo los países centroeuropeos,
lo que reduce
la demanda de vino manchego,
la confederación
de cooperativistas ha
pedido a la Unión Europea
que se permita la
“destilación de crisis” una
medida por la que el vino
pasa a destinarse a la
producción de Etanol
para su uso como combustible.
En 2008, la UE
aseguró que no habría
“destilación de crisis”.


Al calor del negocio ‘verde’ del etanol

Según el ingeniero de
minas Antonio Lucena, la
producción de agrocombustibles
a partir de azúcares,
etanol o bioetanol, es
más cara y costosa que
los derivados del trigo, las
algas marinas o los cardos.
No obstante, sindicatos
agrarios como ASAJA
aseguran que el bioetanol
es una “opción rentable” y
desde la Unión Europea se
ve con buenos ojos que
Castilla la Mancha reconvierta
sus viñedos para la
producción de este combustible,
habida cuenta de
que actualmente EE UU y
Brasil están forzando los
precios de los agrocombustibles
y que la UE se
ha impuesto el objetivo de
que en 2020, un 10% de
los combustibles utilizados
no procedan de fósiles.
En 2007, Acciona y Uriel
inversiones (una sociedad
de Juan Félix Huarte
Giménez, empresario ligado
al sector energético y
al del agua embotellada)
inauguraron una planta a
pocos kilómetros de las
 Tablas de Daimiel, en
Alcazar de San Juan (Ciudad Real),
capaz de producir
26.000 toneladas anuales
de bioetanol. Actualmente,
Castilla la Mancha
es la primera comunidad
de España en hectáreas
dedicadas a cultivos energéticos,
con más de
120.000

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