RUSIA// EL REELEGIDO PRESIDENTE REPRIME LA PROTESTA
La sombra del fraude planea sobre Putin

Las manifestaciones tras las presidenciales rusas del 4 de
marzo se repiten. Según un informe de la OSCE, en las 1.000 mesas de votación observadas se produjeron irregularidades.

- La oposición documenta las irregularidades

16/03/12 · 12:00
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La OSCE ha detectado irregularidades en una de cada tres mesas electorales. Foto: Dimitri Brechalov

El primer ministro Vladimir Putin venció en las elecciones presidenciales rusas del pasado 4 de marzo, tal y como presagiaban todos los sondeos. El candidato de Rusia Unida obtuvo el 63,6% de los votos, batiendo por amplio margen al candidato comunista Gennady Ziuganov, segundo con un 17,1% del total, seguido por el billonario independiente Mikhail Prokhorov con el 8% -que salió reforzado de Moscú y San Petersburgo pero que ha sido acusado de ser una herramienta del Kremlin para simular una alternativa política-, Vladimir Zhirinovski del Partido Democrático Liberal de Rusia que recibió algo más del 6,2% y de Sergei Mironov, candidato por Rusia Justa que alcanzó un 3,9% de los votos.

Putin compareció frente al Kremlin durante la celebración de la victoria la noche del domingo 5 de marzo ante una multitud de simpatizantes, y entre lágrimas exclamó: “Hemos demostrado que nadie nos puede decir cómo hacer las cosas. Somos capaces de librarnos de las provocaciones políticas, que únicamente tienen un propósito: destruir la soberanía rusa y usurpar el poder”, dijo Putin en referencia a las manifestaciones que han llevado a miles de rusos a la calle desde diciembre del año pasado para protestar contra el fraude electoral y demandar cambios que democraticen el sistema.

Fraude e irregularidades
A este respecto, las elecciones presidenciales se han visto salpicadas por alegaciones de fraude desde la oposición y los manifestantes, y han sido confirmadas en un informe de observadores internacionales electorales elaborado por la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE) en colaboración con la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.

El documento revela que hubo graves irregularidades en las 1.000 mesas observadas de votación y en las ciento y pico de contabilizadas por este organismo, entre las que ademas, se encuentran votaciones ’en carrusel’ (el mismo grupo de votantes transportado de un colegio a otro depositando su voto en varios centros), falta de transparencia y malas prácticas durante el recuento de papeletas.

La OSCE también denuncia el abuso del aparato del Estado en favor de Putin, forzando a funcionarios y reclutando estudiantes universitarios a participar en manifestaciones y mítines de apoyo a Putin en varias regiones. Las autoridades locales también utilizaron canales institucionales para contribuir a la campaña del primer ministro. Asimismo, el informe critica el desequilibrio en la representación de los diferentes candidatos en los medios de comunicación, favoreciendo generalmente la cobertura de Putin tanto de candidato como de primer ministro en perjuicio de los otros cuatro contendientes.

A la vista del informe, la catedrática de la London School of Economics y experta en política e historia contemporánea rusa Margot Light, consultada por Diagonal, replica: “¿Por qué la OSCE no hizo las mismas alegaciones en los 90? La razón es, claro, que temían una victoria comunista, así que estaban dispuestos a perdonar los incumplimientos de Yeltsin y su Kremlin. Fue sólo cuando no hubo peligro de una victoria comunista cuando la OSCE comenzó a denunciar el fraude electoral, es decir, a partir de las elecciones de 2003/04”.

Light explica que conviene preguntarse el motivo por el cual, a pesar de que Putin tenía la victoria garantizada, el régimen recurrió al fraude electoral. A este respecto, durante una conferencia de prensa en Moscú, la Liga de Votantes, organización de la sociedad civil rusa nacida de las recientes protestas para observar las elecciones, admitió que Putin hubiera ganado las elecciones, pero con un porcentaje del 53% en lugar del 64%. La Liga de Votantes añadió: “El recuento estuvo acompañado de falsificación sistemática. El 4 de marzo, la sociedad civil rusa fue insultada, y las instituciones de la presidencia, el sistema electoral ruso y las autoridades de la Federación Rusa han sido desacreditadas”. La respuesta a estas acusaciones del jefe de campaña de Putin, Stanislav Govorukhin, fue tajante: “Estas han sido las más limpias en la historia de Rusia”.

Las protestas toman la calle

Las pruebas de fraude electoral ya coparon las elecciones a la Duma el diciembre pasado, y derivaron en un movimiento de protesta que ha tomado las calles de Rusia desde entonces, con la plaza Pushkin de Moscú convirtiéndose uno de los centros simbólicos de las manifestaciones. El lunes 5 de marzo la oposición organizó una protesta contra Putin y el fraude electoral que reunió a unos 20.000 asistentes, y que fue violentamente reprimida por la policía antidisturbios, arrestando a unos 500 manifestantes, entre los que se encontraba Alexey Novalny, uno de los líderes del movimiento. “Putin se ha nombrado emperador de Rusia durante los próximos 12 años. Anunciamos que no reconoceríamos las elecciones, los poderes aquí son ilegítimos, es la única manera de perpetuarse”, declaró el popular bloguero y abogado anticorrupción, que en ocasiones ha sido criticado por sus opiniones nacionalistas.

El abanico de los manifestantes abarca todo el espectro político, desde nacionalistas a anarquistas, todas las edades y clases sociales, según apunta Masha Gessen, periodista rusa y autora de “El hombre sin rostro.

El sorprendete ascenso de Putin”, que en un artículo publicado en The Guardian desmiente la visión simplista de “revolución de clase media” retratada en los medios. Los manifestantes organizaron una encuesta durante la segunda gran protesta de diciembre y descubrieron que el 25% se encontraba entre18 y 24 años, y el 22% por encima de los 55 años, con el resto de los grupos de edad distribuidos equitativamente.

Además, los resultados de la encuesta revelaron que el sector que participa en las protestas no es particularmente afluente, con sólo un 5% que admiten que se pueden permitir lo que necesiten, mientras que un 20% declaró que tenían suficiente para vestirse y alimentarse pero no más allá, y un 40% respondió que podían permitirse artículos como una televisión o un frigorífico, pero no un coche.

Andrey Sidelnikov, organizador del movimiento Speak Up! en Londres por la reforma política en Rusia, se muestra de acuerdo con esta afirmación hablando con DIAGONAL: “nos une el rechazo a Putin y las ganas de conseguir reformas en Rusia, además de la solidaridad con los prisioneros políticos”.
El gobierno ruso ha tratado de criminalizar a los manifestantes, acusándolos de estar al servicio de los intereses de occidente, incluso Putin les llegó a calificar de “agentes pagados por Occidente”. Sin embargo, la propaganda del estado no ha conseguido desanimar a los participantes, que se congregaron de nuevo el 10 de marzo en las calles de Moscú – 30.000 según los organizadores – para denunciar la ilegitimidad de las elecciones.
Escepticismo frente a las reformas de Medvedev.

La catedrática de LSE Margot Light considera que entre los efectos de las protestas simbolizadas por el lazo blanco se encuentran las reformas propuestas por el presidente saliente Medvedev, entre las que destacan una mayor facilidad para registrar partidos políticos, la reinstauración de las elecciones a gobernadores regionales e incluso una apertura del control ejercido por el estado en los medios de comunicación.

Sidelnikov, sin embargo, se mantiene escéptico sobre la retórica de apertura de Medvedev: “Es una marioneta. Putin es quien manda, y no creo que deje organizar nada que facilite que el pueblo pueda luchar por su libertad; veremos qué sucede”.

Lo que queda claro es que algo en Rusia ha cambiado. En las presidenciales de 2004 y 2008, tanto Putin como Medvedev obtuvieron más de un 70% de apoyo, que ahora ha caído más del del 50% teniendo en cuenta las alegaciones de fraude. Preguntado por si la oposición de la calle se podría organizar en una alternativa política alrededor de alguien carismático como Novalny, Sidelnikov se muestra pesimista: “Putin no lo va a poner fácil, ya hemos visto los arrestos y la violencia policial de las últimas manifestaciones”, aunque añade que, a pesar de ello, “estamos ya organizando protestas para abril y mayo. Ahora es tiempo de repensar la estrategia, pero vamos a continuar” concluye Sidelnikov.

Tags relacionados: Moscú Número 170 Vladimir Putin
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comentarios

1

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    anónima
    |
    16/03/2012 - 1:10pm
    ... y sobre Carlos Fabra, pero "no hay problema".
  • La OSCE ha detectado irregularidades en una de cada tres mesas electorales. Foto: Dimitri Brechalov
    La OSCE ha detectado irregularidades en una de cada tres mesas electorales. Foto: Dimitri Brechalov
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