ENTREVISTA // MALALAI JOYA, ACTIVISTA Y DIPUTADA EXPULSADA DEL PARLAMENTO
“La segunda vuelta también será a punta de pistola”

Malalai Joya, activista
afgana, exige la retirada
inmediata de las tropas
de ocupación españolas y
reitera que la guerra de
Afganistán no es una
misión humanitaria.

27/10/09 · 0:14
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“No os engañéis, no va a haber elecciones
democráticas. Igual que no
lo fueron las de 2004 ni las de agosto.
Esta segunda vuelta será también
a punta de pistola”. Así describe
Malalai Joya el panorama frente
al ya reconocido fraude electoral de
los comicios del 20 de agosto.

Esta joven activista lleva años señalando
los casos de corrupción
en
las instituciones afganas. En 2003
denunció públicamente la presencia
de los señores de la guerra en la
Loya Lirga, la asamblea tradicional
afgana, y exigió que fueran juzgados.

A este hecho le sucedieron
amenazas de violación y cuatro intentos
de asesinato. Pero Joya se
había ganado la confianza de los
habitantes de Fará, su provincia natal,
que la eligieron como parlamentaria
en 2005. Esta musulmana laica,
como ella misma se describe, no
pudo ejercer más que dos años. Fue
expulsada del Parlamente afgano
gracias a una ley aprobada ad hoc
para su caso. Desde entonces, se
mueve en la clandestinidad.

DIAGONAL: ¿Qué diferencias hay
entre Karzai y Abdullah Abdullah?

MALALAI JOYA: Aunque no hay
casi diferencias entre los candidatos,
se puede decir que Abdullah es
incluso peor. Cuando Karzai llegó
al Gobierno no tenía las manos
manchadas de sangre. Luego pactó
con criminales y resultó ser un títere
de Bush. Se dice que bajo su túnica
esconde a todos los señores de
la guerra y de la droga. De hecho,
su hermano, Ahmad Wali Karzai,
es un conocido traficante. Pero
Abdullah participó en la guerra civil
entre 1992 y 1996, y ha estado en
la lista negra de criminales de guerra
de la ONU. Es un asesino. La
OTAN ocupa mi país con la excusa
de querer acabar con el poder de
los talibanes, pero ha puesto en el
Gobierno a gente igual de fanática,
sólo que afeitados y con corbata.

D.: ¿Ha cambiado la estrategia de
EE UU con Barack Obama?

M.J.: Con Barack Obama en el poder,
la situación ha empeorado.
Ha muerto comparativamente
más gente que durante el periodo
Bush y, además, EE UU ha intensificado
los bombardeos en las zonas
pastunes de Pakistán. Por si
fuera poco, Obama quiere incluir
al terrible talibán Mulá Omar y
Gulbuddin Hekmatyar, otro conocidísimo
criminal, en el próximo
Gobierno títere, bajo la etiqueta
de “moderados”. Pero no hay talibanes
moderados en Afganistán.

D.: ¿En qué situación se encuentran
los talibanes ahora?

M.J.: Los talibanes controlan el 80%
del país y forman parte del Gobierno.
Además, aunque nuestra Constitución
prohíbe que participen en
las elecciones las personas acusadas
por crímenes de guerra, muchos
se han presentado, como ha
hecho Abdul Salam Raketi, un conocido
violador talibán. Si EE UU
afirma que no apoya a ningún candidato,
¿por qué no pone de manifiesto
esta ilegalidad? Para nuestra
gente ya ha quedado muy claro que
las potencias ocupantes no quieren
acabar con los talibanes. Mantienen
la situación de peligro para quedarse
en Afganistán más tiempo y llevar
a cabo su propia política de intereses
geoestratégicos.

D.: ¿Está mejorando la situación de
las mujeres?

M.J.: Matar a una mujer afgana es
igual de fácil que matar a un pájaro.
Los derechos de las mujeres se
encuentran igual de pisoteados
que durante la opresión talibán. El
contexto se ve claro con un solo
artículo de la ley para las mujeres
chiítas aprobada en verano: las
mujeres no pueden ir a trabajar o
al médico sin el permiso de su marido.
En vez de juzgar a los criminales,
se legalizan los delitos.

D.: Zapatero sigue diciendo que ésta
es una guerra humanitaria...

M.J.: Ahora Afganistán es un negocio:
se reparten el pastel entre los
talibanes, los señores de la guerra,
los ocupantes y los traficantes. Desde
que las tropas de la OTAN ocuparon
el país en 2001, la producción
de opio se ha incrementado en un
4.500%. De los cien millones de dólares
que se gastan al día en la guerra
de Afganistán, siete se destinan
a la reconstrucción y acaban en los
bolsillos de los criminales. En cuanto
a la matanza de civiles, sólo dos
ejemplos recientes: en un bombardeo
en Qunduz mataron a un centenar
de personas; otras 150 murieron
en el bombardeo sobre mi
provincia natal. Del cielo nos llueven
bombas de racimo y en la tierra
nos tenemos que enfrentar a los criminales
de guerra y a los talibanes.

Para la población civil la situación
se complica si tenemos que luchar
no ya con uno, sino con dos enemigos.
Si las tropas extranjeras se van,
como son sus Gobiernos los que están
proporcionando armas, dinero
y poder a los criminales, nos será
mucho más fácil luchar contra ellos.

La población española tiene que
quitarse la venda de los ojos. Las
tropas españolas no están llevando
a cabo labores humanitarias. Salid
a la calle, manifestaos, protestad
ante vuestro Gobierno.

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