REVUELTAS // DECENAS DE MILES DE PERSONAS HAN SALIDO A LAS CALLES PARA PEDIR CAMBIOS
La renuncia de Saleh a la reelección no detiene las protestas en Yemen

El régimen yemení se tambalea. Miles de personas
piden democracia, mientras que el presidente Saleh
pospone las elecciones a 2013.

24/03/11 · 18:15
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Ya son decenas las víctimas mortales
a consecuencia de la represión
policial en Yemen desde que el 27
de enero los yemeníes salieran a
las calles a manifestarse contra el
régimen de Ali Abdallah Saleh. En
las protestas han participado decenas
de miles de personas, no sólo
en Sanaa, también en Adén y en las
principales ciudades del país.

Sólo unos días después del comienzo
de las revueltas, el 2 de
febrero, Saleh anunció que no se
presentaría a su reelección, y descartaba
la transmisión del poder
a su hijo. Sin embargo, las elecciones
de 2013 quedan demasiado
distantes para unos ciudadanos
que ya han visto caer otros
regímenes en pocos días.

El 19 de febrero el Foro Común,
formado por una alianza de partidos
en la oposición parlamentaria
(integrada principalmente por los
islamistas de Al Islah y el partido
socialista) instaron a sus seguidores
a sumarse a las protestas iniciadas
por los estudiantes. Pocos días
más tarde, varios diputados del gobernante
Congreso General del
Pueblo dimitieron como protesta
por la represión. Mientras, líderes
religiosos sunnitas y chiítas prohibían
en un comunicado la violencia
contra manifestantes y miembros
de las fuerzas de seguridad.

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SALEH. El mandatario yemení (a la derecha) ha sido un aliado de EE UU en la zona. UN PHOTO

Un país lejano y desconocido

Con más de 23 millones de habitantes
(según datos del Banco
Mundial de 2009), una renta per
cápita de 1.157 dólares y el 35% de
su población por debajo del umbral
de pobreza (según datos de
2008), Yemen, lejano y desconocido
para la gran mayoría, aún no ha
ocupado portadas en la crónica de
las revoluciones árabes.

Estabilidad, leit motiv de la política
occidental en medio oriente, es
lo que se invoca en Yemen: la única
República entre las monarquías
del golfo, el Estado más joven, y el
que menos petróleo tiene en comparación
con sus vecinos, con unas
reservas que, según se calcula, se
agotarán en 10 años. Signos de debilidad
preocupantes cuando frente
a su costa circula gran parte del
petróleo que nutre Occidente.

El Norte, con Sanaa como capital,
perteneció al imperio otomano
hasta 1935 y el Sur, con capital en
Adén, fue colonia británica hasta su
independencia en 1967, cuando se
convirtió en la República Democrática
Popular de Yemen. La unificación
con el Norte tradicionalista no
fue fácil. Ya en 1994, tras el fin de
un primer Gobierno de unidad, el
ex presidente del Sur, Haïdar Abou,
declaró la secesión sudista en protesta
por lo que entendía como una
marginación del poder. Siguieron
tres meses de guerra y la toma de
Adén por parte de las fuerzas de
Saleh. El conflicto dejó miles de
muertos. Saleh se convirtió en el
presidente de todo Yemen cuando
Norte y Sur se unificaron en 1990,
y durante 32 años ha dirigido el país
más pobre entre los países árabes.
Antes de que estallasen las revueltas
en la región, el mandatario
dudaba entre transmitir el poder a
su hijo Ahmad Ali Saleh, al frente
de las fuerzas especiales y de la
guardia republicana.

En 1991, Yemen se
puso del lado de Iraq
y se ganó la
enemistad de las
monarquías vecinas

El Yemen reunificado cometió
un error de cálculo que Saleh no
volvería a repetir: en 1991 se puso
del lado de otra república árabe:
Iraq, ganándose la enemistad de
las poderosas monarquías que rodeaban
el país. Un millón de emigrantes
yemeníes fueron expulsados
de Arabia Saudí. De este modo,
el país perdió las remesas con
las que los emigrados cubrían una
buena parte de su PIB, además el
retorno de los expatriados alimentó
las cifras del paro y el malestar
social. Los ingresos por el
petróleo bajaron con la caída del
precio del crudo, y la agricultura
se vio limitada por unas reservas
de agua que amenazan con agotarse.
Ante semejante quiebra
económica, apareció el FMI con
sus recetas de austeridad.

Saleh entendió que, si quería seguir
en el poder, le convenía cambiar
de estrategia. Hoy es un socio
leal de Occidente, hasta el punto
de adjudicarse los ‘daños colaterales’
causados por los estadounidenses.
En diciembre de 2009, 62
civiles murieron en un ataque contra
presuntos terroristas en la región
de Abyan. Como confirmaron
los cables filtrados por Wikileaks
un año después, fueron aviones estadounidenses
los que perpetraron
realmente el bombardeo, sin embargo,
para el régimen de Saleh
era más fácil alegar que había
bombardeado a su propio pueblo
que admitir la presencia militar de
EE UU en su propio territorio. Es
comprensible el nivel de incertidumbre
que generaría la salida de
Saleh para la superpotencia norteamericana.

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SALEH. El mandatario yemení (a la derecha) ha sido un aliado de EE UU en la zona. UN PHOTO
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