EL PROYECTO VA A REDUCIR AÚN MÁS EL GASTO EN DEPENDENCIA DE LAS EMPRESAS
La reforma laboral perpetuará la división sexual del trabajo

Las autoras, militantes
de Izquierda Anticapitalista,
explican cómo la
reforma incidirá en la
discriminación económica
de las mujeres.

08/06/10 · 15:40
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Foto: Edu León.

Se ha escrito y reflexionado
mucho sobre los impactos
de la actual crisis en la clase
trabajadora, así como
sobre la eficacia de las medidas
adoptadas por el Gobierno para paliarlos.

Poco se ha dicho, sin embargo,
de las maneras específicas
que, tanto la crisis como las respuestas
gubernamentales a ella, están
teniendo sobre las mujeres. Éstas
sufren de forma particularmente
aguda la situación actual
, ya que
se siguen encontrando atrapadas
en un bucle cuyas principales fuerzas
tensoras son su vulnerabilidad
en el mercado laboral y su perpetuo
rol en el hogar.

Procesos como la tardía contracción
de la demanda de mano de
obra en el sector servicios, el anunciado
Plan de Austeridad, así como
la reforma de las pensiones, han sido
presentados –e incluso criticados–
de manera genérica, sin incorporar
en los análisis las formas en
que dichos cambios afectan a las
mujeres. A menudo se olvida que,
aunque tardíamente, el crecimiento
endémico del paro ha acabado
alcanzando también a las mujeres.
Además, el recorte social resultante
del inminente Plan de Austeridad
recaerá en gran parte sobre
las espaldas de millones de mujeres,
que serán las que cubran con
su trabajo invisible y no remunerado
las negligencias del Estado. Seguirán
siendo, asimismo, las mujeres
las que cubrirán en los hogares
la escasez de residencias, de escuelas
infantiles, de personal sanitario,
etc., viéndose a la larga “recompensadas”
por todo ello con un recorte
en sus pensiones por no haber permanecido
laboralmente activas de
forma constante y completa.

Tomemos, por ejemplo, la inminente
reforma laboral del Gobierno.
Entre sus muchas propuestas
se encuentra el estímulo a los contratos
a tiempo parcial. Si bien las
propuestas del Gobierno para la reforma
laboral se empeñan en demostrar
las ventajas y maravillas
del contrato a tiempo parcial con
horario fijo como mecanismo para
garantizar la conciliación de vida
familiar con vida laboral, dicho modelo
de contratación no responde
más que a la necesidad de la patronal
de flexibilizar el mercado laboral.
Responde asimismo a su necesidad
de eliminar los gastos que las
empresas han venido asumiendo
como consecuencia de las Leyes de
Dependencia e Igualdad, aprobadas
en los últimos años.

Cuando se habla de jornada a
tiempo parcial en realidad se está
hablando de jornada parcial femenina,
ya que actualmente el 80%
de las “beneficiarias” de estos contratos
son mujeres. El estímulo de
este tipo de jornada no hará más
que reforzar la actual división sexual
del trabajo, en la que las mujeres
sufren mayor vulnerabilidad
laboral y realizan de forma solitaria
las tareas domésticas y de cuidados;
y los hombres, con contrato
a jornada completa y la cual es
cada vez más larga, se desentienden
–voluntariamente o no– de dichas
tareas. La generalización del
contrato a tiempo parcial con horario
fijo seguirá perpetuando la
ausencia de una verdadera corresponsabilidad
en el reparto del socialmente
necesario trabajo reproductivo
y constituirá un obstáculo
crucial para el logro de la autonomía
económica de las mujeres.
En lugar de promover la jornada
parcial, el Gobierno debería estar
apostando por una reducción de
jornada para todas y todos sin reducción
de salario ni de prestaciones,
ni de derechos sociales, lo cuál
sería coherente con una política de
verdadera repartición de los trabajos
–tanto el productivo como el reproductivo–
en un contexto de tasas
de paro sin precedentes y de severos
recortes en gasto social.

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