MAGREB : RECRUDECIMIENTO DE LAS ACCIONES ARMADAS ISLAMISTAS
La política de ‘reconciliación’ hace aguas en Argelia

El proceso de
‘reconciliación nacional’
sostenido por el Gobierno
de Buteflika ha chocado
con la realidad del
aumento de las acciones
armadas de los grupos
islamistas.

23/11/06 · 0:00
Edición impresa
JPG - 11.2 KB
ARGEL. Arriba, una de las organizaciones de desaparecidos en el conflicto. Abajo,
una de las dos comisarias afectadas por el atentado del pasado 29 octubre.

29 de octubre de 2006. 00.00 horas.
Una fuerte explosión despierta
a los vecinos de la periferia este
de Argel. 00.10 horas. Una segunda
deflagración, a pocos kilómetros
de la primera, hace revivir a
los argelinos la pesadilla de los
años ‘90, cuando 300 personas morían
cada mes en la guerra que enfrentaba
al Estado con el islamismo
político. Esa noche, el Grupo
Salafista para la Predicación y el
Combate (GSPC),la única organización
armada que aún posee capacidad
ofensiva, hizo explotar
dos camiones bomba frente a sendas
comisarías de policía, cobrándose
la vida de tres personas y provocando
decenas de heridos y
cuantiosos daños materiales.

Hacía más de dos años que la
capital no conocía una acción de
tal envergadura, lo que demuestra
que, a pesar de las pérdidas de los
últimos meses, el cerco desplegado
por las fuerzas armadas alrededor
de sus zonas de influencia y
el enfrentamiento abierto en las
últimas semanas contra los rebeldes
tuaregs de Mali en el Sáhara,
el GSPC mantiene su potencial
militar. Aunque las acciones islamistas
han disminuido considerablemente
desde que se aprobara
la Carta por la Paz y la Reconciliación
en septiembre del año pasado,
en la actualidad asistimos a
un recrudecimiento de la actividad
armada, que se concentra fundamentalmente
en las provincias
de Bumerdés, Tizi Uzu y Buira, al
este de la capital. Desde el 1 de
enero al 30 de septiembre, el
GSPC ha reivindicado cien operaciones
armadas, la mayoría de las
cuales con víctimas mortales, casi
siempre policías o militares. Todo
esto, en un momento en el que
Madrid y París trabajan estrechamente
con Argel para desmantelar
sus redes de financiación europeas,
como ilustra la visita que
el juez Baltasar Garzón realizó
al país magrebí el pasado 28 de
octubre. Con una media de más
de 20 muertos al mes, la organización
extremista ha dejado claro
que se va a enfrentar con todos
los medios a la política “integradora”
de Buteflika.

A medida que pierde fuerza y
adquiere un carácter cada vez más
residual, el grupo fundado en 1998
por Hasan Hattab, escisión del
GIA, adopta posturas más extremas,
sobre todo desde que anunciase,
hace unos meses, su integración
en la red al-Qaeda. El Ejército
y las fuerzas del orden han dejado
de ser los únicos objetivos militares
para extenderse a la población
civil. Aunque aún no ha sido reivindicado,
todo parece indicar que
el GSPC se halla detrás del asesinato
del presidente de la Asamblea
Popular de Tizi Uzu y dirigente
del Frente de Fuerzas
Socialistas (FFS) Rabah Aïssat,
ocurrido el pasado 12 de octubre
y que conmocionó al país. El FFS
ha solicitado una “comisión de
investigación internacional” para
esclarecer el hecho, mientras que
el MDS (ex comunistas) ha llegado
a acusar al “sistema” de “complicidad
con los islamistas”.

Según el ministro del Interior,
desde que se aprobase la Ley de
Amnistía de septiembre de 2005,
el islamismo armado ha perdido
“de 750 a 800 elementos, entre
presos, muertos y arrepentidos”,
lo que “representa entre el 70% y
el 80%” del total de efectivos. A pesar
de las facilidades dadas por el
Estado, hasta el pasado 31 de
agosto, fecha límite para entregarse,
sólo 350 terroristas abandonaron
las armas y se acogieron a la
amnistía. Por su parte, el Gobierno
ha liberado en estos meses a 2.000
presos acusados de delitos de terrorismo,
lo que ha soliviantado a
las asociaciones de víctimas y alertado
a las fuerzas progresistas argelinas,
que temen que muchos de
ellos vuelvan a incorporarse al
movimiento armado.

Sólo los tres partidos de la coalición
de Gobierno, uno de los cuales
representa el islamismo moderado,
parecen satisfechos con los
resultados de la política de reconciliación
nacional de Buteflika.
Para la Liga Argelina de Derechos
Humanos (LADDH), “el fracaso
del proceso es flagrante”, una opinión
que comparte la izquierda política
del país, las asociaciones de
víctimas y de desaparecidos, los
sindicatos autónomos, así como
los movimientos sociales de tendencia
progresista. Respecto a los
más de 10.000 casos de desaparecidos,
“las denuncias realizadas
por las familias no han sido jamás
resueltas ni han sido objeto de investigaciones
serias”, asegura la
LADDH, apuntando como una de
las causas al atraso y lentitud del
sistema judicial argelino.

Tags relacionados: Militarismo
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto