PEKÍN INTENTA REDUCIR LA CONTAMINACIÓN
La otra cara de los Juegos de Pekín 2008

Cuando falta menos de un año para el inicio de los Juegos Olímpicos, la capital china vive un contexto de contaminación, precariedad y especulación sin precedentes.

Texto de Giuseppe Lasparra, Pekín

, Pekín
15/11/07 · 0:00
Edición impresa

Según la tradición china, el ocho es
un número afortunado: a las 8:00 h.
del 08/08/2008 comenzarán los próximos
Juegos Olímpicos. Las autoridades
chinas quieren contener la
polución para no comprometer la
imagen internacional de la ciudad.

La contaminación en China y en
su capital es la otra cara del desarrollo
económico, demográfico e industrial
del país. Su enorme desarrollo,
con un incremento del Producto
Interior Bruto del 10% anual, alarma
a los ecologistas. A este paso, China
adelantará a EE UU en las emisiones
de dióxido de carbono (CO2).

El enorme desarrollo industrial y
el aumento de los vehículos en circulación
han empeorado la calidad del
aire, sobre todo en las grandes ciudades
como Pekín. En la capital china
viven 15 millones de personas; se
prevé que en 2020 lo hagan 21 millones.
A fines de 2006, los coches ya
habían superado los tres millones.

La ciudad esta revolucionando su
imagen. Grúas, palas mecánicas, camiones,
excavadoras, mueven cúmulos
de tierra para acabar las obras
olímpicas. El polvo levantado por las
obras se mezcla con la persistente
contaminación atmosférica, creando
una manta gris que impide ver el cielo
de Pekín. Además de los daños a
la salud, esa manta gris dificulta la
visión de las nuevas construcciones
faraónicas: el nuevo estadio olímpico,
conocido como “el nido de pájaro”,
por su estructura de tubos de
acero enlazado o la terminal del aeropuerto
intercontinental de Pekín,
con su forma de dragón, proyectado
por el arquitecto Norman Foster.

Quejas de atletas

A finales de noviembre de 2006, el
Comité Olímpico Internacional
(COI) afirmaba su preocupación
por la situación medioambiental de
Pekín. El COI señaló quejas de atletas
que ya habían competido en
Pekín. La solicitud del COI a los organizadores
fue entonces saber
“exactamente cuál será la hora de
las competiciones”. También comités
olímpicos nacionales, entrenadores
y deportistas de diferentes países
han mostrado su preocupación por
la alta polución pekinesa. Para Peter
Baquie, responsable médico de la delegación
australiana, el principal
enemigo serán las dificultades respiratorias:
“Pekín introducirá algunos
desafíos médicos que no hemos tenido
en otros Juegos recientes. Llevaremos
cubos de medicamentos para
las enfermedades respiratorias”.
Una de las hipótesis que circula es el
cambio de hora de las competiciones
más duras como el maratón o el
ciclismo, donde los atletas están más
expuestos a los agentes contaminantes
en el aire. Se podrían adelantar
las competiciones a primeras horas
del día para que el asfixiante calor
del verano pekinés y la nube de polución
no perjudique a los atletas -las
concentraciones de contaminantes
en el aire suelen ser menores a primeras
horas del día.

Soluciones insuficientes

Entre las posibles soluciones que las
autoridades de Pekín están tomando
en consideración, está la reducción
del número de coches en circulación
durante los días de las Olimpiadas.
Además, entre el 16 y el 20
de agosto fue limitada la circulación
de más de un millón de vehículos. El
viernes y el domingo circularon los
coches con matrícula de números
pares al final y los otros días los coches
con matrícula impar. La medida
fue aplicada a todos los coches
excluyendo taxis, autobuses y vehículos
de emergencia. Las autoridades
esperan reducir el número de
vehículos en los días clave entre un
20% y un 30%, que correspondería a
más de un millón de vehículos.

Otra solución elaborada por las autoridades
chinas es la sustitución de
los viejos sistemas de combustión.
La sustitución de los antiguos sistemas
de carbón en el centro de la ciudad,
reducirá en 20.000 toneladas las
emisiones de dióxido de carbono y
en 40.000 las toneladas de dióxido de
azufre (SO2). Pero esto no bastará:
las otras fuentes de contaminación
emiten cada año en el aire de Pekín
700.000 toneladas de CO2 y 250.000
de SO2. Un elemento que podría mejorar
esta situación es apartar de la
ciudad las fábricas más contaminantes.
Se empezó con el traslado de la
fábrica de acero Shougan. Otro gigante
del acero, la Capital Iron &
Steel, ha trasladado muchas instalaciones.
Estas dos empresas han declarado
que reducirán la producción
durante los Juegos para reducir las
emisiones contaminantes.

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