SINDICALISMO // AL MARGEN DE LAS CENTRALES BUROCRÁTICAS
La nueva corriente sindical en Argentina
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SALARIO MÍNIMO. Las reivindicaciones salariales de los sindicatos alternativos están desbordando las demandas de la mayoritaria
CGT y de la CTA. La petición básica es un salario mínimo de entre 1.200 y 1.800 pesos. // Vacco (www.accionfotografica.com.ar)
18/05/06 · 14:01
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SALARIO MÍNIMO. Las reivindicaciones salariales de los sindicatos alternativos están desbordando las demandas de la mayoritaria
CGT y de la CTA. La petición básica es un salario mínimo de entre 1.200 y 1.800 pesos. // Vacco (www.accionfotografica.com.ar)

Los diferentes encuentros de cuadros
sindicales en Argentina para
constituir una corriente sindical
combativa transversal a las organizaciones
sindicales existentes
se están conformando al calor de
las crecientes luchas sindicales:
el caso de los ‘telefónicos’, del
Subterráneo (trabajadores del
Metro), del ferrocarril, de los docentes,
de LAFSA, de las limpiezas
de Taym, de empresas recuperadas
como Fasinpat (antigua
Zanón) y otros muchos más. Así,
el mes de junio ha sido el de mayor
conflictividad laboral en
Argentina desde hace 15 años.

Estas experiencias de lucha han
dado pie a la construcción de un espacio
embrionario de confluencia
sindical. Según Roberto Pianelli,
boletero y delegado de la línea E
del Subterráneo, hoy uno de los
líderes del nuevo movimiento sindical,
el triunfo de los trabajadores
del Subterráneo -que consiguieron
tras su huelga 1.800 pesos al mes,
jornadas de seis horas, incorporación
de los subcontratistas a las
condiciones del Subterráneo y la
percepción de incrementos por antigüedad-,
“fortaleció este proceso
de construcción sindical, alentó a
gremios menores de subcontratas
a luchar contra la precariedad laboral,
y a dignificar sus salarios y
condiciones laborales”.

“Los mecanismos de superación
de la burocracia sindical de CGT-
sindicato mayoritario en Argentina-
o de la propia Central de
Trabajadores de Argentina (CTA),
por parte de las asambleas de trabajadores,
están constituyendo para
el gobierno de Kirchner un factor
de inestabilidad”, nos indica
Marcos Britos, portavoz de los empleados
no docentes de la Universidad
de Buenos Aires.

Se están construyendo direcciones
alternativas en el mundo laboral:
“La CGT está reivindicando
subidas a 700 pesos del salario mínimo
interprofesional” -desde el 1
de junio el salario mínimo oficial es
de 570 pesos-, “la CTA está reivindicando
740 pesos; los actuales
conflictos laborales están reivindicando
que esta cuota sea de entre
1.200 y 1.800 pesos. Hay un claro
distanciamiento de las direcciones
sindicales constituidas”, nos indica
Gustavo Lerer, portavoz de la Asociación
de Trabajadores Estatales
(ATE) en el Hospital Garrahan.

Una de las novedades de la propuesta
de construcción sindical alternativa
se expresa en que los sindicalistas
no tienen en cuenta el rol
de las organizaciones de izquierda
como parte fundamental de la recomposición
de la clase obrera.
Eduardo Lucita, director de la revista
Cuaderno del Sur, indica que
“se parte de una experiencia inédita
en el último medio siglo, herencia
de las jornadas del 19 y 20 de diciembre
del 2001. Y esta experiencia
no es otra que la comprensión
de que nadie, ni los Estados, ni las
iglesias, ni las cúpulas sindicales,
ni los partidos, aun los que se reclaman
de la clase obrera, pueden
reemplazar la capacidad de pensar,
de decidir y de hacer de los
trabajadores, por su propia cuenta
y acción”. Éstas son las formas del
nuevo sindicalismo combativo.

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