A propósito del Stop Desahucios y el trabajo de base
La hora de los ’madrasos’
29/02/12 · 11:32
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El no-desalojo de Tatiana y Anuar ha terminado con una dación en pago. No ha habido cuerpos agolpados en la puerta, cortes de tráfico ni tensas negociaciones con la policía y la secretaría judicial, pero de algún modo esos cuerpos-fantasma estaban allí y han impedido el nuevo intento de desahucio en la calle Naranjo, 14 antes de que se produjera. Alguien en BBVA decidió que ya estaba bien de comisiones negociadoras, escraches y llamadas de la prensa y decidió condonar a la pareja la deuda de 269.000 euros tan sólo unas horas antes de una convocatoria que se preveía masiva.

Esta movilización fantasma exitosa recuerda a la que relatara el organizador vecinal norteamericano Saúl Alinsky en la entrevista que concedió a Playboy en los ‘70 (aquí traducida y editada por LaDinamo, que descansa en el cielo donde van a parar las revistas buenas cuando mueren). En uno de sus conflictos con el alcalde de Chicago, la organización de Alinsky decidió golpear uno de sus símbolos, el aeropuerto O’Hara: bastó la simple amenaza de que 2.500 personas colapsarían los lavabos de la joya de la corona del Ayuntamiento para que el alcalde reconsiderara su posición. Las 2.500 no tuvieron ni que aparecer, pero estaban. You win, guys.

Pero estas cosas, Alinsky lo sabía muy bien, no ocurren por arte de magia. “Al final lo importante es juntar gente a la hora de los ‘madrasos’”, comenta en sus talleres Valery Alzaga, organizadora sindical chicana-estadounidense que, como todo “community organizer” desde Obama hasta los líderes del ‘tea party’, se ha empollado los manuales de Alinsky. Y antes de los ‘madrasos’, si es que llegan, hacen falta muchas horas de acompañamiento, trabajo de base en los puntos de reunión de las comunidades afectadas, talleres de autoformación y más acompañamientos. Una de las claves, decía Alinsky en la entrevista, es “no apelar a valores abstractos”. En este trabajo de organización convencían y convencen más las necesidades materiales que rompen “las justificaciones para la inercia de los vecinos”.

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