ANÁLISIS // ESPAÑA, JUNTO A REINO UNIDO, LA ECONOMÍA MÁS VULNERABLE
La economía española, ¿a la cabeza de qué?

Tras desvivirse por ser invitado a la cumbre del G-20, Zapatero llegó a Washington con la idea de mostrar la banca española como ejemplo a seguir. El autor analiza la fragilidad del sistema español.

27/11/08 · 0:12
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JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO. A las puertas de la Moncloa.

En un artículo reciente, el geógrafo David Harvey
señalaba a España y al
Reino Unido como los dos
países europeos que han participado
con mayor vigor en el ciclo inmobiliario
a escala global que está
entrando en crisis. Harvey señalaba
que estos dos países son los que
más se parecen al modelo de crecimiento
norteamericano. Hasta su
desplome, este modelo se ha basado
en un crecimiento hipertrófico
del endeudamiento de familias y
empresas soportado por los precios
ficticios de los activos inmobiliarios
y financieros que ha disparado los
niveles de consumo con el apoyo
de una decidida intervención pública
para sostener y estimular estos
efectos-riqueza.

El crecimiento español no sólo
se ha ajustado a este modelo, sino
que lo ha “perfeccionado”. Mientras
en el Reino Unido el boom inmobiliario
ha consistido en un
fuerte aumento de los precios de
la vivienda, en España, además de
la subida de precios, se han batido
records de viviendas nuevas y se
ha procedido a una intensa reestructuración
territorial con la
construcción de infraestructuras.

Países ‘reales’ y ‘financieros’
Efectivamente, durante el periodo
1997-2007 España ha sido uno de
los países europeos que ha servido
de laboratorio de lo que se puede
definir como la fase dirigida de la
financiarización económica. Sin
embargo, estas nuevas prácticas
políticas han sucedido bajo el dominio
hegemónico de los intereses
de los países centrales de la UE,
principalmente Alemania y, en menor
medida, Francia.

Estos países tienen en las exportaciones
industriales de alto contenido
tecnológico su motor económico
y, por extensión, el de toda
la UE. La complementariedad
de estos dos modelos se basó en la
aparición de núcleos de alto consumo
en la periferia europea,
España y Reino Unido, que, sin entrar
en competencia directa con
las líneas centrales de producción,
han generado fuertes polos de
demanda para estos mismos sectores
centrales, sobre todo franceses
y alemanes. Este hecho ha aliviado
temporalmente los efectos
del exceso de capacidad productiva
mundial en la manufactura debido
a la encarnizada competencia
a nivel mundial que se arrastra
desde mediados de los años ‘70.
Al aparecer los primeros problemas
en el flujo de crédito se produjo
una contradicción abierta entre
los intereses de una y otra forma de
gobierno de los procesos económicos,
que se saldó inmediatamente
con un repliegue de la política de tipos
de interés del Banco Central
Europeo hacia las posiciones de los
sectores manufactureros exportadores,
representadas por Alemania.

Esto ha abierto un conflicto
político con los pujantes sectores
constructores y financieros de
periferia hiperfinanciarizada, con
España y Reino Unido a la cabeza,
cada vez más incrustados en
unas estructuras estatales que
han centrado sus objetivos políticos
en la extensión de los intereses
de estos sectores a regiones
cada vez más amplias del espacio
social a expensas de enormes costes
sociales y ambientales.

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JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO. A las puertas de la Moncloa.
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