ORIENTE PRÓXIMO // LA EVACUACIÓN DE GAZA ESCONDE EL FORTALECIMIENTO DE LA PRESENCIA ISRAELÍ EN CISJORDANIA
La “desconexión” que agrava el conflicto

La comunidad internacional ha recibido con gran optimismo la noticia de la salida de los 8.000 colonos israelíes de 21 asentamientos en la Franja de Gaza y de cuatro colonias de Cisjordania. “Son las primeras medidas de retirada de Israel de territorio palestino”, celebraba el secretario general de la ONU, Kofi Annan, tras conocer la buena marcha de la ejecución del bautizado como “Plan de Desconexión”. En las últimas jornadas de la evacuación de los colonos, el presidente de EE UU, George W. Bush, aseguraba que los gobiernos palestino e israelí están “deseosos de paz y progreso”.

Texto Gonzalo Barroso y Salvador Martínez , Madrid

13/06/06 · 18:16
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PROTESTAS. El 15 de agosto numerosas mujeres realizaron una acción en el pueblo de Bilin, cerca de Ramala. // Sofía Segura Herrera (Mujeres de Negro de Sevilla)

La esperanza surgida de la “dolorosa
concesión”, según define la
evacuación el primer ministro israelí,
Ariel Sharon, parece haber
convencido a la comunidad internacional
y a alguno de sus notorios
dirigentes, pues entienden la
“desconexión” como un paso hacia
la paz en Oriente Próximo sin contar
con los efectos colaterales del
plan de evacuación.

A pesar de lo que pueda parecer,
la retirada israelí trae como contrapartida
un hecho negativo para los
intereses palestinos: el afianzamiento
y la ampliación de los asentamientos
judíos en Cisjordania,
hasta convertirlos en verdaderas
ciudades. Un hecho que dinamita
la Hoja de Ruta. El plan ideado por
el Cuarteto para Oriente Próximo y
única esperanza para la normalización
del conflicto fue redactado en
2002 y preveía la creación de un
Estado palestino en 2005. Nada
más lejos de la realidad, pues uno
de los primeros pasos que debían
haberse producido para llevar a
buen puerto la Hoja de Ruta es la
retirada israelí de todos los territorios
ocupados en la Guerra de los
Seis Días, en 1967. Es decir, la
Franja de Gaza, Cisjordania al completo
y Jerusalén Este.

Con las disposiciones, o mejor dicho,
la falta de voluntad del primer
ministro israelí, Ariel Sharon, de
no irse jamás de Cisjordania y Jerusalén
Este, todas las aparentes
buenas intenciones del plan de desconexión
de Gaza como muestra
de voluntad de cumplir con las exigencias
de la comunidad internacional
quedan en papel mojado.
Eso asegura Gema Martín Muñoz,
especialista en sociología del mundo
árabe, para quien Sharon “está
desviando la atención” sobre lo que
pasa en Jerusalén Este, donde diariamente
“se destruyen las casas de
los palestinos” y en Cisjordania,
donde los asentamientos se agrandan
en número e importancia. O lo
que es lo mismo, que Israel sigue
aplicando la política de hechos consumados,
que no dan opción a réplica
a las autoridades palestinas.

Más asentamientos

Según Dror Etkers, observador de
la colonización del movimiento israelí
Paz Ahora, “lo que se pone en
juego es lo que ocurrirá en
Cisjordania”. Es allí donde Ariel
Sharon no va dar lecciones de fair
play, porque en las horas en que la
policía y el Ejército israelí llevaban
dos días forzando a los colonos a
abandonar el territorio que en Gaza
han ocupado en su mayoría durante
38 años, el primer ministro israelí
explicó que la política que se apodera
de territorio palestino no tiene
los días contados.

“La colonización ha sido un programa
importante, va a continuar
y se desarrollará”, dijo el premier
en rueda de prensa. Más claro se
mostró en declaraciones al diario
estadounidense The Washington
Post : “Habrá más edificios en los
bloques de asentamientos.
Construiré”. Según ha explicado el
presidente Sharon, tras la desconexión,
la ocupación en
Cisjordania aumentará con el apoyo
del actual Gobierno israelí, con
lo que probablemente se incrementará
la comunidad de colonos que
hoy forman 450.000 personas de
las más de seis millones y medio
que viven en Israel. De hecho, ya
en el primer trimestre de 2005 se
habían construido 564 casas israelíes
en territorio ocupado de
Cisjordania, un 84% más que en el
mismo período del año anterior.

Precisamente porque la colonización
va a continuar los movimientos
radicales islámicos palestinos
no se limitarán a disfrutar de
la retirada que ellos consideran
una “victoria” de la resistencia palestina
en su lucha contra Israel.
Tampoco parará el levantamiento
del muro de separación de Israel
en Cisjordania, pues el Ministerio
de Justicia israelí ya se ha apresurado
a emitir varias órdenes de expropiación
de parcelas de tierras
palestinas, con el objetivo de seguir
construyendo la barrera, declarada
ilegal por el Tribunal Internacional
de la Haya.

La resistencia a la ocupación

Significativos son también los últimos
datos de la ONU sobre la represión
del Ejército israelí durante la
actual Intifada, que comenzó en septiembre
de 2000. Los ataques israelíes
han causado la muerte de más
de 1.800 palestinos y heridas a cerca
de 13.000. A pesar de estas cifras, la
organización de resistencia islámica
más popular, Hamás, no ha visto
mermada su capacidad de acción,
incluso cuando tras el último atentado
suicida firmado por la Yihad
Islámica el Ejército israelí asesinó a
siete de sus miembros. Hamás afirma
tener claro que seguirá atentando
contra Israel pues lo ocurrido en
Gaza “no es más que el principio”:
el comienzo de una nueva e incierta
etapa en el conflicto.

La salida de Gaza no es una evacuación
plena por parte de Israel,
pues sigue manteniendo el control
de las fronteras, aéreo y marítimo
de la franja, el único territorio palestino
con salida al mar pero desconectado
de Cisjordania. Este hecho
asegura a Israel un mayor margen
de maniobra al actuar en la
Franja de Gaza, si se dieran las circunstancias.
Algo que parece probable,
pues al valorar los principales
grupos armados palestinos
(Brigadas Al-Quassam, Yihad Islámica
y Brigadas de los Mártires
de Al-Aqsa) la retirada de Gaza como
una victoria, pueden sucederse
los ataques. Las consecuencias serían
las represalias israelíes, entre
las que podría estar la reocupación
de Gaza, ya sin la presencia de colonos
judíos que pudieran sufrir algún
daño.

Es decir, que al retirar Israel sus
colonias de la Franja de Gaza, se
garantiza de facto la impunidad
de actuación en ese territorio, así
como la falta de necesidad para
negociar con los palestinos. Algo
que ya ha ocurrido con el “Plan de
Desconexión”, al decidirse y aplicarse
de forma unilateral por parte
de Israel. Así lo afirma Martín
Muñoz, quien señala que Israel
usará la desconexión de Gaza como
“moneda de cambio” para “no
negociar jamás Jerusalén” y “anexionarse
una parte importante” de
Cisjordania, los otros territorios
que siguen sin ser transferidos a
la maltrecha Autoridad Nacional
Palestina y a su presidente, Mahmud
Abbas.

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