REPRESIÓN SOBRE LA MARCHA INDÍGENA EN BOLIVIA
La carretera que divide la Bolivia de Evo

La Marcha Indígena por el Territorio y la Dignidad
rechaza una carretera que unirá Chile y Brasil a través de
Bolivia, sin que se haya consultado a las comunidades.

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03/10/11 · 15:18
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Foto: Javier Mamani.

En Bolivia, desde el 15 de agosto
1.500 indígenas, familias que representan
a 34 pueblos originarios
de tierras altas y bajas –con CIDOB
y CONAMAQ como organizaciones
matrices– caminan en la
VIII Marcha Indígena por el
Territorio y la Dignidad. Desde
Trinidad, capital de Beni, al norte
del país, hasta la sede de Gobierno
en la ciudad de La Paz. Más de 600
kilómetros de recorrido y 3.500
metros de desnivel.

La Marcha Indígena fue disuelta con
violencia por más de 400 efectivos

policiales el 25 de septiembre,
cuando se cumplía el día 41 de la
protesta. Se impidió la marcha de unas 2.000 personas
y destacados dirigentes
indígenas fueron detenidos. Horas después, la ministra de Defensa,
Cecilia Chacón, presentó su
dimisión irrevocable.
También, tras la violenta carga policial, Evo hizo pública la suspensión temporal de la carretera, y el anuncio de un posible referendum. Los pueblos indígenas y gran parte de los bolivianos exigen una ley que garantice que la carretera no pasará por el TIPNIS y rechazan un referendum público ahora, porque, según los dirigentes indígenas, eso atenta contra el derecho a la consulta previa de los pueblos indígenas. La Marcha y las movilizaciones en todo el país continúan.

Durante todo
el recorrido, las mujeres encabezaron
la marcha
con contundencia
y radicalidad. Algunas de
ellas recorrieron el camino estando
embarazadas. También caminaban niñas, niños y personas mayores.
Durante el recorrido han
muerto un bebé y un adolescente.

La intransigencia del Gobierno de
Evo Morales contra la Marcha,
con bloqueos policiales durante
varios días, impidió el acceso de
alimentos y agua. Además, ya antes
de su disolución, se ha perseguido
a organizaciones y dirigentes
indígenas
, se han reprimido
las manifestaciones de apoyo y
agudizado una fuerte campaña
mediática de deslegitimación.

Marchar pacíficamente

“Nosotros siempre hemos tenido
esa característica de marchar pacíficamente.
No queremos empeorar,
queremos solucionar, por eso
es que marchamos cada vez que
tenemos que reclamar, porque de
otra forma no podemos”, dice
Juana, del pueblo sirionó. Ella anduvo
en 1990 en la que fue la primera
marcha indígena por los mismos
caminos que hoy. Entonces
dio a luz a una niña. En esa marcha,
se consiguió la Titulación de
Tierras Comunitarias de Origen
(TCOs). Años después, volvió a
marchar por una Asamblea Constituyente que dio lugar a la nueva
constitución política del Estado
boliviano. Hoy, ya abuela, vuelve a
marchar porque ésta se respete.

El objetivo principal de la
Marcha es la defensa del Parque
Nacional y Territorio Indígena
Isiboro Sécure, (TIPNIS), en la
amazonía Boliviana
, frente a la
construcción de una carretera entre
las localidades de Villa Tunari y
San Ignacio de Moxos. El Parque
Nacional Isiboro Sécure es reconocido
como tal desde 1965 y se considera
una de las áreas de mayor
biodiversidad así como la reserva
acuífera principal del país.

TIPNIS, territorio indígena

A su vez, como territorio indígena
está titulado desde 1990 para tres
pueblos originarios, chimán, yuracaré
y mojeño. En total, 6.000
personas que viven en 64 comunidades.
La constitución boliviana,
la Organización Internacional del
Trabajo (OIT) y la Declaración
Universal de los Pueblos Indígenas garantiza a las comunidades
el derecho a “ser consultados mediante
procedimientos apropiados
y en particular, a través de sus instituciones”,
sobre todo cuando los
recursos naturales ubicados en su
territorio están en juego. Los pueblos
del TIPNIS nunca han sido
consultados.

En las comunidades del TIPNIS,
sin carretera, se denuncia desde
hace años el avasallamiento de tierras,
el saqueo de recursos y la extracción
ilegal de madera
. Estas
comunidades temen que la carretera
facilite la invasión de los cultivadores
de coca y la proliferación
del narcotráfico, la entrada de empresas
petroleras y de extracción
maderera, algo que intensificará el
pirateo y destruirá los diversos
ecosistemas y la integridad de las
comunidades indígenas hasta su
desaparición. Se habla de “etnocidio”
y de daños irreversibles.

El conflicto estalla hoy, pero la polémica
en torno a la carretera no es
nueva. La negativa de los pueblos indígenas,
legítimos propietarios del
territorio, generó que ningún Gobierno antes se atreviera a aprobar el
proyecto ansiado por los grupos de
poder (ganaderos, petroleras, empresarios
agroindustriales y transnacionales).
Sin embargo, en 2008, Evo
Morales firmó el contrato en silencio.

Dos años después convocó a los
pueblos del mundo al Foro Mundial
contra el Cambio Climático y los
Derechos de la Madre Tierra.
Los intereses tras el proyecto
Bajo el discurso del “desarrollo”, la
“integración nacional” y la conexión
de departamentos (Cochabamba y Beni), el Gobierno ha empezado
a construir.

La carretera
Villa Tunari-San Ignacio de Moxos
forma parte de uno de los corredores
interoceánicos de la Iniciativa
para la Integración Regional
Sudamericana (IIRSA), un plan regional
de infraestructuras para conectar
en torno al transporte, energía
y comunicaciones, que busca
garantizar el transporte para la explotación
de los recursos naturales
en 12 países sudamericanos y de la
Amazonia especialmente. Esto implica
la construcción de hidroeléctricas,
puentes, represas, carreteras
que, según denuncian las organizaciones
indígenas, están trayendo
miseria y explotación a las comunidades
donde se ubican.

La carretera por el TIPNIS es un
tramo de un corredor más amplio
para conectar comercialmente los
océanos Atlántico y Pacífico, entre
Chile y Brasil. Este país es el
principal beneficiario de la carretera,
que se lleva a cabo merced a
un préstamo de 412 millones de
dólares con el Banco Brasileño de
Desarrollo Económico y Social.
Este banco es conocido por la financiación
de megaproyectos de
un altísimo impacto social y ambiental.

La obra, asimismo, se ha
adjudicado a la empresa brasileña
OAS, con relaciones directas con
el Gobierno de Dilma Rousseff.
Esa empresa acumula innumerables
denuncias por negligencia
,
impacto ambiental, corrupción,
tráfico de influencias y explotación
laboral. OAS ha ejecutado
grandes obras tanto en Brasil como
en otros países: las represas
Iñambari en Perú y Baba Vices de
Ecuador o el hospital de Rancagu
en Chile, obras que han generado
grandes movilizaciones sociales
en contra. Al TIPNIS se suman
fuertes intereses madereros y petrolíferos
así como de explotación de tierras por industria agraria,
ganadera y cocalera. La oposición
a que la carretera Villa Tunari-San
Ignacio de Moxos atraviese el TIPNIS
es la primera demanda de la
Marcha Indígena, pero no es la
única. Hay una lista inacabable de
denuncias de expolio de tierras,
explotaciones mineras y petroleras
ilegales, incumplimiento de leyes
y necesidades en educación y
salud que afectan a tacanas, chimanes,
chácobos, quechuas, mojeños,
guaranís, yuracarés, sirionó,
chiquitanos.

La trascendencia
del conflicto es un debate de fondo
que cuestiona los conceptos de
desarrollo, Estado, sistema económico,
social y cultural.
En juego está la autonomía de
los pueblos como conquista histórica
y la diversidad cultural de
Bolivia. Quienes marchan y la mayoría
de quienes defienden la carretera,
reconocen que pelearon y
votaron por un presidente indígena.

Decepción y enfrentamiento
“entre hermanos”, que mantienen
al pueblo boliviano en tensión.

organizaciones indígenas convocantes de la LA MARCHA
DE LA TIERRA

La subcentral TIPNIS,
principal convocante

Agrupa a 6.000 personas y 64 comunidades
originarias que habitan el Parque
Isiboro Sécure (TIPNIS). Son de las etnias
chimanes, mojeños y yuracarés. La subcentral
es propietaria del parque «tierra
comunitaria de origen». Viven de la caza,
la pesca, la recolección y la agricultura.

Confederación de Pueblos
Indígenas de Bolivia, CIDOB

Incluye a 34 los pueblos indígenas del oriente
del país, «tierras bajas». Los habitantes de la
Amazonia y el Chaco son principalmente guaraníes,
ayoreos, chiquitanos y trinitarios. Son
etnias minoritarias y algunas no están integradas
en el sistema capitalista. Defendieron el
proceso de cambio y el Gobierno del MAS.

Consejo Nacional de Ayllus
y Markas del Qulasuyo

Sus siglas son CONAMAQ. Es una organización
indígena, basada en autoridades y organización
tradicional comunitaria, del altiplano y valles.
Está compuesta por etnias quechua y aymara.
Marchan junto a los indígenas del trópico, porque
«la defensa de Tierra y Territorio nos une a
todos y todas», aseguran.

Central Obrera Boliviana,
la COB

Es una organización histórica de los trabajadores
bolivianos, fundada en 1952.
Protagonista de las luchas de mineros y
fabriles. Su dirección secundó el Gobierno
del MAS. Apoyan la marcha, y convocaron
una jornada de huelga el 28 de septiembre
en apoyo a la Marcha Indígena.

Confederación
de las «Interculturales»

Está formada por quienes eran llamados «colonizadores».
Son campesinos migrantes que se
instalaron en nuevas tierras abiertas a la agricultura,
tienen mucho peso en la producción de
la hoja de coca. Evo Morales pertenece a este
sector. Desde hace semanas bloquean la
Marcha, con la permisividad del Gobierno.

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Foto: Javier Mamani.
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