derechos: gestión común de la tierra
Jornaleras, sindicalistas y compañeras

La ley de cotitularidad sigue excluyendo a las mujeres campesinas que buscan fórmulas alternativas.

, Redacción
25/06/13 · 7:00
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Mercado Social. Los alimentos agroecológicos también estuvieron presentes en la feria del MES. / Ariadna de la Rubia

Si eres una mujer, cultivar la tierra, conservar semillas, vender productos, procesarlos y envasarlos artesanalmente o llevar la gestión económica de una explotación familiar (la figura mayoritaria a nivel europeo y mundial), se considera una extensión del trabajo doméstico, un no-trabajo.

Más de un tercio de las personas que trabajan en las explotaciones agrarias familiares en el Estado español son mujeres. Trabajan codo a codo con sus parejas, pero sin cotizar. Si se separan, se quedan sin nada. Enve­jecen sin cobertura.

Por eso, la ley de titularidad compartida ha sido una reivindicación histórica de las mujeres campesinas en el Estado español. Después de 20 años de batalla, en octubre de 2011 esta ley entró en vigor. ¿Ha mejorado la situación de las mujeres? “Cuando salió, el Ministerio calculaba que unas cien mil mujeres podrían acogerse a ella, pero según los datos que tengo, a primeros de este año sólo se habían registrado cien mujeres (60 en Andalucía), ¡tú me dirás de qué ha servido esta ley”, contesta Inmaculada Idañez, la coordinadora del área de la Mujer de COAG.

Hoy las mujeres campesinas siguen sin cotizar: el coste de seguros sociales hace que una familia agraria sólo pueda o quiera costear una base de cotización, generalmente la del cabeza de familia. “Una compañera, que tenía una explotación con su pareja y emprendió otra, le dijo que se iba dar de alta, ‘¿para qué? Si ya estoy yo’, le dijo su marido. 'Pues date de baja tú', contestó ella”, nos cuenta Inma.

Si no eres titular tampoco accedes a los derechos de producción (como las cuotas lácteas) ni a las ayudas de la PAC. Para acceder a estas ayudas, además de ser titular tienes que declarar un mínimo de superficie y un uso determinado de ésta, “las parcelas que no alcancen dichos mínimos o que estén dedicadas al autoconsumo y a la venta de excedentes quedan excluidas. Se beneficia en mayor medida a las explotaciones de mayores dimensiones económicas frente a modelos de producción pequeños y tradicionales, donde se sitúan mayormente las mujeres agrícolas”, sostiene Isabel de Gonzalo, coautora junto a Letizia Urretabizkaia de un libro sobre mujeres baserritarras. Estos modelos que las ayudas de la PAC excluyen están además ligados a “economías locales, contribuyen al aprovechamiento de los recursos de forma sustentable y conservan la agrobiodiversidad y la riqueza cultural”, añade Isabel.

La transposición europea de medidas higiénico sanitarias para garantizar la calidad de los alimentos también se ha vuelto contra las mujeres al prohibir la venta directa de productos artesanales que históricamente han elaborado. Actualmente también se está criminalizando la conservación de semillas, dos prácticas campesinas muy feminizadas, como observa Julia del Valle, de la cooperativa Germinando.

La PAC empeora la situación de las mujeres campesinas. A lo largo de 40 años no ha tenido en cuenta a la mujer, su política la ha invisibilizado y ha ocultado todos los valores que ha aportado porque se ha centrado en producir mucho”, concluye la baserritarra Maite Ariste­gi. ¿Cómo reconocemos el trabajo de las mujeres? “Lo primero que tenemos que hacer es reconocer lo que hacemos nosotras mismas, aprender unas de otras”, opina Inmaculada. Para esta hortelana almeriense, los encuentros entre mujeres de la Vía Campesina son fundamentales. El último al que asistió fue en Galicia, donde mujeres de 12 países europeos prepararon una agenda propia para llevarla a la VI Conferencia Interna­cional que la Vía Campesina que se acaba de celebrar en Yakarta.
 

Alternativas mixtas de acceso a la tierra y gestión comunitaria están naciendo en las ocupaciones de fincas

Nuevas fórmulas de acceso

Como la familia no suele ser el mejor lugar de equidad entre mujeres y hombres, el debate sobre nuevas formas de tenencia de la tierra más allá del marco de la familia empiezan a ponerse sobre la mesa. Isabel Villalba, del Sindicato Labrego Galego, comentó en las XI Jornadas de Comercio Justo y Consumo Responsable celebradas en abril que “la cotitularidad tiene que ir de la mano de fórmulas comunitarias”. Fórmulas, señalaba, que ya existen desde hace tiempo en la cultura campesina. Otras alternativas mixtas de acceso a la tierra y gestión comunitaria están naciendo al calor de las ocupaciones de fincas, como las 400 hectáreas que jornaleras y jornaleros del Sindicato Agrario de Trabajadores comenzaron a cultivar en Somonte el año pasado. Pero no es fácil. “Ser jornalera pero además sindicalista es doblemente duro, se habla mucho de igualdad pero el machismo sigue existiendo”, se sincera Lola Álvarez, una de las jornaleras.

Para romper con la división sexual del trabajo en la explotación agraria también están surgiendo grupos de mujeres. “En esos grupos te sientes capaz, ves que pueden llevar una explotación sin tu marido”, contaba Arantxa Arrien, baserritarra de Iruña, que en las jornadas mencionadas expuso el caso de los grupos de consumo de su valle, que han fomentado la creación de grupos de producción de mujeres. Pero esto es sólo el comienzo.
 

Un 75% de las ayudas para los latifundios

Las políticas comunitarias del agro han incrementado la polarización en el campo. En el Estado español, el 16% de los sujetos beneficiarios de las ayudas de la PAC se quedan con el 75% de las mismas. El número de explotaciones agrarias se ha reducido más de un 23% entre los años 1999 y 2009, una tendencia que aumentará con la política de deslocalización europea. En octubre de 2006, la UE anunció una profundización de su estrategia de política comercial con el lanzamiento del documento Una Europa Global: Compitiendo en el Mundo, donde plantea una completa desregulación de los mercados a favor de las grandes corporaciones europeas, y para ello está firmando Acuerdos de Libre Comercio con diferentes regiones y países del planeta.

 

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