ANÁLISIS // EL BANCO CENTRAL EUROPEO APRUEBA UNA SUBIDA DE LOS TIPOS DE INTERÉS
J.C. Trichet: el robot monetarista

Decía Milton Friedman,
en el apogeo de su delirio
monetarista, que se
podía sustituir al presidente
de la Reserva Federal de los
Estados Unidos por un dispositivo
robótico que únicamente tuviese
dos movimientos: restringir la oferta
monetaria cuando se percibiesen
síntomas de inflación y, la inversa,
permitir una mayor cantidad de dinero
circulante cuando desapareciesen
los síntomas inflacionistas.
Pues bien, Jean Claude Trichet va
camino de convertirse en una reencarnación

, Del Observatorio Metropolitano
24/03/11 · 18:47
Edición impresa

Decía Milton Friedman,
en el apogeo de su delirio
monetarista, que se
podía sustituir al presidente
de la Reserva Federal de los
Estados Unidos por un dispositivo
robótico que únicamente tuviese
dos movimientos: restringir la oferta
monetaria cuando se percibiesen
síntomas de inflación y, la inversa,
permitir una mayor cantidad de dinero
circulante cuando desapareciesen
los síntomas inflacionistas.
Pues bien, Jean Claude Trichet va
camino de convertirse en una reencarnación
bastante convincente del
robot de Milton Friedman. Con media
Europa atenazada por unos niveles
de endeudamiento nunca vistos,
el presidente del Banco Central
Europeo (BCE) amenaza con suprimir
la única medida de política económica
que ha dado un respiro a las
economías domésticas: el mantenimiento
de unos tipos de interés bajos
que no han recargado los costes
del servicio de la deuda desde 2009
en adelante. El motivo, la previsión
de que las fuertes subidas del petróleo
y de los alimentos repercutan
en una subida de la inflación en la
zona euro. Eso sí, por muy semi-automática
que sea, ésta no es una
medida ciega, hay que tener claro
que será otra medida política más
en favor de los propietarios de deuda,
en este caso los propietarios de
deuda privada, reforzada por una
lectura extraordinariamente cortoplacista
y autodestructiva de los intereses
exportadores de Alemania.
De hecho es en el sentido pro-élites
financieras de estos automatismos
políticos donde mejor percibimos
que, a día de hoy, la UE es la mayor
entidad política existente construida
desde la ortodoxia neoliberal y
comprendemos por qué el BCE, un
organismo ajeno al más mínimo
control democrático, es su institución
bandera.

Las tensiones políticas
que asolan a EE UU
tienen en su origen la
decadencia exportadora
de la industria americana

Lo cierto es que estas rigideces
del BCE no son sino un síntoma de
la falta de autonomía política de la
UE en la esfera global que EE UU
sabe, si no provocar, al menos explotar
perfectamente para conseguir
ventajas competitivas temporales.
Es necesario recordar la aguda
observación de Peter Gowan de
que en el régimen de capitalismo financiarizado
en el que vivimos, la
única rivalidad económica con suficiente
entidad para generar un auténtico
antagonismo geopolítico, es
la que opone a la UE con Estados
Unidos para ser el punto de captación
de los flujos financieros que
surgen de los polos emergentes de
acumulación de capital, especialmente
los asiáticos. Hasta ahora EE
UU ha ganado esta batalla, posicionando
a Wall Street como destino
principal de los flujos financieros
del mundo entero y al dólar como
moneda de referencia mundial.

Gracias a su triunfo relativo en esta
batalla, hablamos de este país como
algo más que un simple ex poder
hegemónico mundial.
Frente a las lecturas que asumen
una causalidad lineal entre la subida
de los precios del petróleo y los
alimentos y la escasez de reservas
de hidrocarburos o la demanda de
los países emergentes –por no hablar
de las revoluciones en los países
árabes, que son más bien
consecuencia que causa de estos
movimientos financieros– es necesaria
una interpretación que las
sitúe como parte de estas tensiones
estructurales entre los grandes
agentes del régimen de poder del
capitalismo financiarizado. El proceso
que vivimos en estos días es
muy similar al que tuvo lugar entre
finales de 2007 y mediados de 2008
y que sirvió para que EE UU trasladase
plenamente los costes de la debacle
subprime a Europa.
La pieza
clave es la política del dólar de EE
UU, que se puede resumir en dos
posiciones básicas: un dólar alto
atrae activos financieros y perjudica
seriamente a los sectores exportadores,
un dólar bajo tiene el efecto
contrario. Las tensiones políticas
que asolan a EE UU, desde el Tea
Party a la crisis fiscal de varios de
sus Estados, tienen en su origen la
decadencia exportadora de la industria
americana. Cuando EE UU
baja el dólar para aliviar estas tensiones,
inmediatamente se producen
fortísimos movimientos de capital
que abandonan los activos denominados
en dólares para refugiarse,
no en otra moneda de referencia
como podría ser el euro, sino,
y aquí se fabrica la ventaja estadounidense,
en los mercados de futuros
de materias primas y petróleo. La
afluencia masiva de capitales a este
tipo de mercados provoca unas incontrolables
escaladas de precios
que impactan con toda su potencia
sobre las economías con dependencia
energética y de materias primas.
Entre ellas, y muy especialmente, la
UE, que inmediatamente pone en
marcha sus mecanismos de reacción
contra la inflación, sobre todo
la subida de tipos. Éste fue en 2007
el origen del pinchazo de las burbujas
inmobiliarias europeas, especialmente
la de España, que marcan el
inicio de la crisis de la UE. Una crisis
que se puede leer perfectamente
como un desplazamiento de costes
desde un lado del Atlántico al otro
que ha suavizado notablemente la
virulencia de la crisis en EE UU. En
2011, esta nueva fase de la crisis
puede traer una nueva oleada de
ataques sobre la deuda de los países
periféricos de la UE –los bancos europeos
estaban haciendo beneficios
por el simple expediente de tomar
prestado del BCE al 1% y comprando
deuda de los países PIIGS
(Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y
España) con rendimientos entre el
4% y el 12%,
una subida de tipos aumentará
el rendimiento a través de
nuevas bajadas de calificación– y la
profundización de una crisis social
de la que seguimos sólo viendo los
perfiles más gruesos: descarga de
costes sobre los grupos sociales
más desprotegidos, guerra entre
pobres y proletarización de parte
de las clases medias.

WISCONSIN RETROCEDE 50 AÑOS EN DERECHOS LABORALES

ASTOR DÍAZ SIMÓN

El Congreso de Wisconsin
aprobó el día 10 una ley por la
que los funcionarios verán
recortado su derecho a la
negociación colectiva en todos
los aspectos menos el de los
salarios. El texto restringe el
aumento de los sueldos al
índice de carestía y aumenta
la cantidad que los empleados
dedican a coberturas sociales
hasta un 18,5%. Este Estado,
fue el primero de EE UU en
reconocer el derecho a un convenio
colectivo en 1959.
Hoy está gobernado por el partido
republicano y tiene un
déficit de 3.600 millones de
dólares. Circunstancia que se
pretende atajar con un paquete
de medidas que se ve como
un «claro ataque a los sindicatos»
desde un amplio sector
de la política estadounidense.
El 14 de febrero se disparó el
enfrentamiento entre Gobierno
y oposición, motivado por la
propuesta de la moción ante
el Senado, lo que llevó a la
representación demócrata a
exiliarse en el estado de Illinois,
como escenificación de
su boicot al proceso legislativo,
produciendo así un marco
de no representatividad dentro
del cual se aprobó dicha ley.
Las protestas y manifestaciones
de solidaridad con los sindicatos
locales han adquirido
un carácter masivo y diario,
extendiéndose desde Wisconsin
hasta Nevada, Illinois,
Carolina del Norte y otras
regiones afectadas por el desmantelamiento
de las prestaciones
sociales que ha traído
consigo la crisis de las estructuras
financieras.

Tags relacionados: Banco Central Europeo Número 146
Imprimir Imprimir
Versión PDF PDF
Enviar por e-mail Enviar
Corregir
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

Protestas en el congreso de Wisconsin. Seiu Healthcare 775nw (http://www.flickr.com/photos/seiuhealthcare775nw)
separador