Italia pierde en el casino de los mercados

Mientras la crisis de la deuda es aprovechada por los
especuladores para sacar beneficios, Italia aprueba
ajustes en la línea de los de Grecia, Portugal o España.

27/07/11 · 8:00
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CHRISTINE LAGARDE. La presidenta del FMI pidió una rápida implementación de las medidas de ajuste en Europa para calmar “la presión de los mercados"

El partido que se ha jugado en los últimos
días en los mercados financieros
de media Europa no ha sido un
acontecimiento sólo para aficionados
de altas finanzas. Mientras las
acciones subían y bajaban como en
las montañas rusas, millones de europeos
(aún más los que viven en los
países “periféricos”) se interrogaban
sobre su futuro teniendo bien presente
lo que ya ha pasado en Grecia.

En el punto de mira ha acabado
Italia, lo que ha demostrado una vez
más la cercanía entre especulaciones
financieras y ajustes del tipo “sangre,
sudor y lágrimas”: con el país en el
ojo del huracán, el Gobierno de Silvio
Berlusconi consiguió aprobar un
plan de ajuste que roza los 70 mil millones
de recortes en el sector publico
para los próximos tres años.

Italia es un blanco claro para los
especuladores, ya que su deuda supera
los 1,8 billones de euros. Una
vez derribado, además, abriría un
abismo en el que puede caer toda la
Eurozona, empezando por España.

A blanco más grande, más pueden
ser las ganancias: la crisis de la tercera
economía del área euro ha causado
trastornos en las Bolsas que, subiendo
y bajando con mucha rapidez,
han creado un entorno ideal para
conseguir ganancias rápidas. El 8
de julio, bancos, fondos de inversión,
hasta las más anónimas entidades financieras
escondidas en remotos paraísos
fiscales empezaron a vender
títulos de acciones italianas dedicándose
a su deporte favorito: las ventas
al descubierto. El mecanismo es tan
sencillo como paradójico: los fondos
venden títulos que no son suyos.

¿Como es posible? La especulación
se realiza sin compra previa de títulos,
esperando un descuento de la cotización
para poderlos adquirir más
tarde a un menor precio. Los controladores
de la Bolsa italiana han intentado
poner remedio prohibiendo
esa practica, pero la especulación ha
continuado por otros lados, golpeando
sobre todo los bonos del Tesoro.

¿Quién gana con la crisis de la deuda?
Sobre todo, los fondos de inversión.
Junto a las ventas al descubierto,
otro de sus juegos son los Credit
Default Swaps (CDS). Esos títulos,
que se contratan en mercados no reglamentados,
nacen como seguros
contra el impago de la deuda: es decir,
un inversor paga una cierta cifra
a una entidad financiera para que le
garantice, en caso de quiebra de un
país, una indemnización. Esto se han
trasformado en una especie de
apuesta: los fondos invierten en estos
títulos apostando para que un país
quiebre, con el objetivo de obtener
ricas indemnizaciones. Al mismo
tiempo quien gestiona los fondos no
se queda de brazos cruzados, sino
que trabaja para que su apuesta se
transforme en realidad. Se trata de
un juego destructivo, de todos contra
todos: así mientras los bancos de un
lado especulan, del otro temen el empeoramiento
de la crisis y apuntalan
sus defensas para protegerse de las
sacudidas. Las grandes entidades financieras
del continente desconfían
la una del otra y son cada vez más
reacias a prestarse dinero incluso a
corto plazo. Así, el crédito, que no se
ha recuperado de la sequía que provocó
la crisis financiera, podría volver
a paralizarse con efectos sobre la
“economía real”, es decir la vida de la
gente. ¿Y qué hacen esos bancos con
su dinero si no lo quieren dar a nadie?
Lo depositan o apalancan en el
Banco Central Europeo a la espera
de tiempos mejores. De hecho, la
cantidad de dinero que las entidades
depositaron en el BCE en los días de
la especulación se disparó de 65.700
hasta los 90.500 millones.

Así que, mientras los bancos dividen
su dinero entre la especulación y
el seguro deposito de la Eurotorre de
Frankfurt, alguien debe comprar la
deuda de los países periféricos para
que no caigan derrumbando consigo
toda Europa. El Fondo Europeo de
Estabilidad Financiera, creado por
los gobiernos del área Euro, comprará
bonos de los países inmersos en la
crisis de la deuda.

Frente a la emergencia han caído
los últimos tabúes de Alemania, que
pedía una participación de los privados
en la operación. Esto se ha demostrado
un camino muy difícil: hasta
que no se vuelva rentable de verdad
comprar bonos de países en crisis
(por ejemplo, a través de descuentos)
bancos, fondos, y entidades
financieras preferirán gastarse el dinero
en el casino de los mercados.

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