EL FRENTE MEDIÁTICO //
Israel también dispara contra la prensa

Gaza permanece cerrada a la prensa. Asociaciones de periodistas
denuncian la censura israelí. Y los medios se han
convertido en objetivo a batir. A los ataques contra periodistas
árabes se suma el acoso sobre activistas de DD HH.

21/01/09 · 14:50
Edición impresa
JPG - 17.4 KB
ENTRE BOMBAS. Tres jóvenes palestinos huyen de los bombardeos israelíes.

Prohibido el paso. Desde principios
de noviembre el Ejército israelí ha
vetado la entrada en Gaza a periodistas
y activistas de derechos humanos.
Pocos días antes de la ofensiva,
se declaraba además toda la Franja
como “zona militar cerrada”, una declaración
que implica la evacuación
de todos los civiles extranjeros.
Alberto Arce, miembro del Movimiento
de Solidaridad Internacional
(ISM), ha decidido permanecer en la
Franja al margen del veto a testigos
internacionales: “Al menos un mes
antes del comienzo del ataque, la
asociación de la prensa extranjera
en Israel decidió recurrir a la justicia
para recuperar el derecho que se les
arrebataba”, escribe. “Pese al fallo
favorable de la corte suprema, el ejército,
como viene siendo habitual, no
aplica la decisión. Israel no quiere
testigos de lo indiscriminado de su
ataque”.

La Asociación de la Prensa Extranjera
en Israel, organización en la que
participan más de 400 medios de comunicación,
ha recordado al Estado
judío que el veto a la prensa supone
una “restricción sin precedentes a la
libertad de prensa”. De acuerdo a esta
organización, Israel estaría violando
también en este punto la legislación
internacional, al impedir “el acceso
a las zonas en las que son responsables
y en las que haya dudas
razonables de que se puedan estar
cometiendo o se hayan cometido violaciones
de Derechos Humanos”.

Tales demandas no han sido escuchadas.
Ni el respeto a la libertad de
información ni la legislación internacional
figuran entre las prioridades
de Israel. De forma dramática, este
desprecio se hizo visible el pasado 15
de enero, cuando el Ejército israelí
bombardeó en la misma mañana la
sede de Naciones Unidas para los refugiados,
un hospital y un edifico
usado por la prensa internacional,
ataque este último donde resultaron
heridos dos reporteros palestinos de
la cadena árabe Abu Dhabi.

Pero no ha sido la única agresión
dirigida directamente contra la prensa.
La Federación de Asociaciones
de Periodistas de España señala
otros tres casos: “El 29 de diciembre
fue bombardeada la sede de Al Aqsa
TV, el 4 de enero un vehículo de la
misma emisora, vinculada a Hamás,
fue alcanzado por varios disparos. Al
día siguiente el objetivo fue la oficina
del semanario Al Risala. El 9 de enero
fue bombardeada la torre Al-
Johara, que alberga a una veintena
de medios internacionales: franceses,
turcos e iraníes entre otros. Un
periodista de Al Jazeera resultó herido.
Se ha podido constatar que todos
los ataques se han producido sobre
instalaciones o vehículos visiblemente
identificados como ‘Press’ ó ‘TV’.

“El riesgo es total”

Para los informadores occidentales
que han entrado en Gaza, la prohibición
también supone algo más
que enfrentarse a una falta de permisos.
“En Gaza todos estamos sometidos
al mismo riesgo, y el riesgo
es total. Nos han disparado cuando
viajábamos en ambulancia, 13
miembros de los médicos con los
que trabajamos han sido asesinados
y varios misiles han caído cerca”,
afirma Alberto Arce. Él mismo,
además, ha visto cómo un portavoz
de la embajada de Israel le acusaba
de ser “activista pro Hamás”, mientras
que grupos de la extrema derecha
israelí han llamado a “neutralizar”
al ISM y asesinar a sus activistas.
“A medida que aumenta la repercusión
del trabajo que hacemos
desde aquí, aumentan las amenazas”,
asume Arce desde Gaza.

En este contexto, la mayoría prefiere
no jugársela. De este modo, la
cobertura que llega a los hogares occidentales
procede en su mayor parte
del lado israelí. Casi todos los periodistas
(hay más de 400 registrados)
informan desde Sderot, la ciudad
más cercana a la Franja, y que
sirve a Israel para mostrar como
ejemplo del miedo ciudadano ante
los cohetes lanzados por Hamás.
Desde el lado israelí, en una entrevista
con El País el embajador Raphael
Schutz justificaba el bloqueo
a la prensa basándose en casos similares:
“Esta práctica de delimitar
el acceso mediático es muy común,
así se puede nombrar la operación
de la OTAN en Afganistán, la guerra
de las Malvinas...”. Sí sostuvo que
“la Corte Suprema israelí ha ordenado
la entrada de un grupo reducido
de periodistas, y con esto se va
cumplir”. En el momento que Israel
anunciaba su retirada parcial este
hipotético grupo aún no había llegado
a formarse. Algo que no han señalado
las autoridades israelíes es si
la composición de este equipo sería
o no elegida por el propio Israel, entre
cuya lista de medios selectos figurarán
en primer lugar cadenas como
CNN y Fox News.


Hasbara, o la máquina de propaganda bélica

“Es como si estuvieran disparándonos
desde Marruecos”,
puede leerse en periódicos
españoles. En EE UU
se llega a decir: “Es como si
nos atacasen desde Tijuana,
Israel se está defendiendo”.
Con apenas variaciones,
razonamientos de este
tipo se repiten en medios
de todo el mundo. No es
debido al azar. Israel no
sólo cuenta con una abrumadora
maquinaria bélica,
sino también propagandística.
Además de sus representaciones
diplomáticas,
el Estado israelí cuenta con
un ejército de propagandistas,
funcionarios del Gobierno
y voluntarios, que inundan
de correos a
corresponsales extranjeros y
medios de comunicación
locales. Este spam masivo
tiene su término en hebreo
(la hasbara, o ‘el esclarecimiento’,
eufemismo para
referirse a la propaganda de
guerra). Ignorando la ocupación
y el sufrimiento de
los palestinos, se intenta
salvar la deteriorada imagen
de Israel ante la opinión
pública mundial. En
una línea similar, el Ejército
israelí cuenta incluso con
un canal en Youtube donde
de forma técnica se presume
de “la precisión” de los
bombardeos. Pese a lo
burdo de la propaganda,
los esfuerzos israelíes en
comunicación no son en
vano. No sólo los medios
más reaccionarios reproducen
sin cambios la versión
israelí, la agenda informativa
respecto a asuntos
como el comienzo de las
hostilidades o la selección
de los temas más relevantes
sigue marcándose
desde Tel Aviv.

MENTIRAS QUE HAN TENIDO ÉXITO

HAMÁS ATACÓ PRIMERO
_ Se acepta que la actuación de Israel es una «respuesta»
(desproporcionada o inevitable, según qué
periódico se lea) a los ataques de Hamás, responsable
del fin de la tregua. En realidad, Israel había
bombardeado Gaza los días 4 y 17 de noviembre.
Hamás puso fin a la tregua el 19 de diciembre.

EL ORIGEN DEL CONFLICTO
_ «Al ver las noticias, uno pensaría que la historia comenzó
ayer, que un grupo de lunáticos barbudos islamistas
antisemitas surgió de pronto», escribe Robert
Fisk. Los medios suelen olvidar hechos como la expulsión
de 700.000 palestinos de sus tierras en 1948 o
el bloqueo que desde hace dos años padece Gaza.

LARGA LISTA DE «GRAVES ERRORES»
_ «Un grave error», dijo el ministro Ehud Barak tras el
bombardeo sobre una sede de la ONU. Estas semanas,
Israel ha bombardeado cinco edificios de
Naciones Unidas. No es nuevo. En 1996, el Ejército
masacró a 106 refugiados libaneses en una sede
de la ONU. También se dijo que se investigaría.

HAMÁS USA A CIVILES COMO ESCUDOS
_ Hamas se esconde en colegios u hospitales, se ha
dicho para justificar algunos bombardeos, sin que
después se hallase presencia de los islamistas. En
un lugar densamente poblado como Gaza, disparar
a núcleos urbanos supone matar a civiles. Además,
se olvida que Hamás fue elegido por los palestinos.

Tags relacionados: Alberto Arce Militarismo
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto