EL GOBIERNO GRIEGO PRESIONA PARA QUE LOS INVERSORES ACEPTEN UN CANJE DE MÁS DEL 50%
Los inversores acorralan a Grecia en la negociación sobre la deuda

Bancos, fondos e instituciones internacionales
juegan entre sí para ver quién saldrá ganando en
las negociaciones sobre la quita de la deuda griega.

-  Crisis de la deuda griega: entre el rescate a la banca y el impago popular

24/01/12 · 13:01
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[Actualización a las 13:30h del martes 24 de enero]

Grecia aún sigue negociando las condiciones de la quita o recorte de la cantidad que adeuda. Según Europa Press, estaría acordada una reducción del 50% de la deuda con sus acreedores (inversores institucionales) y las negociaciones en estos momentos están centradas en el tipo de interés que tendrán los bonos que compensarán esa quita.

Por otro lado, según informa el diario económico 5 días, el ministro griego de Finanzas, Evangelos Venizelos, ha anunciado en la reunión de ministros europeos de Economía que el acuerdo de Grecia con sus acreedores estará listo para el 1 de febrero. Tal y como aclara el diario, el interlocutor del Gobierno griego en estas negociaciones es el Instituto de Finanzas Internacionales, que agrupa a 400 entidades financieras.

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GRECIA. La plaza Syntagma de Atenas durante la protesta del día 13 de octubre de 2011. Foto: Chris Monaghan

[Artículo publicado en la edición en papel de DIAGONAL]

Los grandes bancos internacionales
se han levantado de la mesa donde
negociaban las condiciones para una
quita de la deuda griega y anuncian
volver a sentarse sólo si pueden obtener
un trato más favorable. En el
callejón sin salida en el que las instituciones
financieras internacionales
han metido al Gobierno griego parece
haber sólo dos alternativas: una
quita de la deuda o la quiebra del
Estado
; y en este momento la quiebra
ha vuelto a ser el escenario más
probable.

La quita, por su definición,
es un convenio entre un acreedor y
su deudor por el que éste paga una
parte de la deuda y el primero renuncia
a su derecho sobre el resto. El
problema es que los acreedores del
Estado griego no están convencidos.
Las entidades financieras francesas
y alemanas, en particular, tienen miles
de millones de bonos del Tesoro
de Grecia
y harán lo posible para que
esos títulos no se devalúen aún más.

La quita, según llevan meses diciendo
Unión Europea y Fondo
Monetario Internacional, tendría que
ser la salida del círculo vicioso en el
que se encuentra Atenas. Pero en las
negociaciones sobre la deuda de
Grecia la meta se aleja cada vez más:
en julio los acreedores habían pactado
un “descuento” del 21%; en octubre
el porcentaje había subido hasta
el 50%; ahora el Gobierno griego
presiona para que los inversores
acepten un canje con una quita de
más del 50%
. El objetivo, fijado por
Bruselas, es reducir el nivel de deuda
de Grecia al 120% del PIB de aquí
a 2020. Lástima que las medidas impulsadas
por la misma Unión
Europea, junto con el Fondo
Monetario Internacional, hayan empeorado
aún más la situación: la economía
griega no crece y así el fardo
del débito resulta aún más pesado e
imposible de reembolsar.

¿Quita o quiebra?

Al acecho están las agencias de calificación
crediticia, el trío todopoderoso
compuesto por Standard&Poor’s,
Moody’s y Fitch
. Según sus finos analistas
–los mismos que no fueron capaces
de entender que Lehman
Brothers en 2008 estaba a punto de
quebrar– una quita tan grande es
igual que una quiebra. Así, las negociaciones
han desencadenado interrogantes
y temores sobre la activación
de los pagos de los CDS (Credit
Default Swaps). Los CDS son similares
a una póliza de seguros que toma
un inversor para cubrirse del riesgo
de impago por parte de un emisor de
deuda, ya sea un país o una empresa.
La idea es que el titular de un bono
pueda protegerse contra la eventualidad
de una bancarrota o un impago.

En este marco sólo si la quita de la
deuda griega fuera voluntaria, consentida
por los acreedores, se evitaría
que se desencadenara el mecanismo
de los seguros. Este mecanismo
es temido por las grandes instituciones
financieras ya que los vendedores
de CDS son las mismas aseguradoras
y bancos que, en muchos de
los casos, resultan acreedores de
Grecia. Es un cortocircuito: mientras
las agencias de calificación crediticia
van por su cuenta, las grandes
instituciones financieras no pueden
permitirse que Grecia quiebre porque
esto implicaría devaluar una
montaña de títulos y pagar una cantidad
extraordinaria en concepto de
seguros sobre el impago del país.

A pesar de las apariencias los bancos
comparten con la UE y FMI los mismos
intereses: no les sirve de nada
dejar que Grecia quiebre, lo mejor
es sacarle cuanto más se pueda. El
objetivo común es entonces encontrar
la manera para que el deudor
siga vivito y coleando de manera
que las entidades financieras puedan
seguir cobrando
. Los griegos,
lejos de las mesas de negociaciones
tendrán que tragarse nuevos impuestos,
recortes al Estado de bienestar y
ventas de activos públicos.

Los fondos de inversión

Mientras las instituciones financieras
y la Unión Europea juegan cada
una su papel con el objetivo de encontrar
un acuerdo sobre la quita
que sea ventajoso para todos, hay
alguien que amenaza con romper la
baraja. Son los principales hedge
fund de Nueva York y Londres, que
tratan de sacar partido a la negociación
con bonos helenos, a medida
que la banca europea trata de reforzarse
de las pérdidas ante un probable
canje de deuda. Estos fondos de
inversión, que han comprado bonos
con un fuerte descuento cuando nadie
los quería, apuestan abiertamente
por la quiebra. Para ellos sería la
ocasión de cobrar el seguro representando
por los CDS y multiplicar
sus ganancias: en la práctica es como
comprarse un coche viejo y, una
vez que alguien lo haya robado, cobrar
el seguro como si se tratase de
un coche nuevo. La mesa de negociaciones
sobre la quita de la deuda
griega parece en fin como una gran
partida de poker.
Muchos juegan
sus cartas esperando obtener la mejor
oferta y otros, sobre todo los gestores
de fondos, dicen que tienen pocos
incentivos para aceptar el canje
y buscan el pago completo a través
de un seguro.

LA PARADOJA DE LA DEUDA ALEMANA

Mientras las entidades financieras
intentan reducir la quita sobre la
deuda griega para no perder dinero,
al mismo tiempo se someten a
una quita preventiva y voluntaria
comprando deuda alemana. Los
bonos del Tesoro de Berlín, que
llevan tiempo siendo el refugio
por excelencia de los inversores,
han llegado por primera vez a tener
un tipo de interés negativo.
Significa que en lugar de recibir
una recompensa por haber prestado
dinero al Estado alemán, las
entidades financieras (y algunos
otros inversores) le pagan a Berlin
un premio para que custodie su
dinero. El pasado 9 de enero el
Ejecutivo germano subastó 4.000
millones en letras a seis meses: el
interés resultó ser del -0,012%. La
paradoja es evidente: el inversionista
pretende que los deudores
griegos, sin un duro, paguen todo
lo que puedan, pero a los ricos
alemanes les paga para que se
queden con su dinero. Un pensamiento
tan retorcido como difuso:
mientas se jugaba con la
quiebra de Atenas en la última
subasta de bonos alemanes la
demanda casi ha llegado a ser el
doble de la oferta.

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GRECIA. La plaza Syntagma de Atenas durante la protesta del día 13 de octubre de 2011. Foto: Chris Monaghan
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