Estados Unidos y Rusia
Intereses imperiales
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Estados Unidos

18/02/06 · 0:23
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Estados Unidos

“Tomar el control de esta región
(Cáucaso) será una de nuestras
tareas más emocionantes”,
afirmó en 1997 la entonces
secretaria de Estado norteamericana
Madeleine Albright. Dos
años después, el Senado adoptó
la Ley de la Estrategia de la
Ruta de la Seda, para implementar
los intereses económicos
y comerciales de los EE UU
en Armenia, Azerbaiyán, Georgia,
Kazajistán, Kirguizistán,
Tayikistán, Turkmenistán y
Uzbekistán. Desde entonces, la
presencia estadounidense en
la zona se ha incrementado:
Azerbaiyán, Georgia y Kazajistán
se han convertido en países
con gran dependencia económica
y militar de
Washington, quien mantiene
también tropas en Kirguizistán.
En la lucha entre Rusia y
EE UU por controlar la región,
los estadounidenses lanzaron
en 1999 el proyecto BTC, un
oleoducto de 1.760 kilómetros
que en marzo de 2006 estará
dispuesto para trasladar petróleo
desde el puerto de Bakú
(Azerbaiyán), vía Tbilisi (Georgia),
hasta el puerto mediterráneo
de Ceyhan (Turquía), evitando
depender de las redes
rusas de transporte y evitando
también, mediante un rodeo,
pasar por la prorrusa Armenia.
En la elección de esta ruta,
cuyo costo ha sido de unos
3.000 millones de dólares,
frente a otras más rentables
han pesado las presiones de
los EE UU, que preferían dar
salida al petróleo por el Mediterráneo.
Los EE UU controlan,
a través de las empresas
Amoco (fusionada con la británica
BP), Unocal, Exxon y
Pennzoil, más del 50% del proyecto.
Hoy está en discusión,
entre otros proyectos, la posible
construcción de otro oleoducto
que transporte el petróleo
de Kazajistán hasta Bakú,
donde se uniría con el BTC.

Rusia

Tras la caída de la URSS en
1991, la potencia rusa renacida
de sus cenizas trató de
mantener bajo su área de
influencia a las repúblicas ex
soviéticas del Cáucaso, que ya
se perfilaba como una de las
regiones de mayor importancia
geoestratégica.

Aunque Rusia se ha visto imposibilitada
para evitar los acuerdos
entre Kazajistán, Azerbaiyán
y Georgia con los EE UU para
trasladar el crudo vía Turquía,
sigue tratando de impulsar la
exportación de los hidrocarburos
por la ‘ruta norte’. A principios
de los ‘90 se puso en marcha
el oleoducto Bakú-
Novorossisk, que traslada petróleo
desde Azerbaiyán hasta el
puerto ruso del Mar Negro. Pero
la ruta atraviesa 153 kilómetros
de territorio checheno, región en
la que se enclavan 493 pequeñas
refinerías, además de la
República de Daguestán, lo que
ha llevado a Rusia a tratar de
‘pacificar’ y someter la zona a
su influencia.
En 2001, la Caspian Pipeline
Consortium (en la que Chevron
y Lukoil participan con un
60%) inauguró un ingente oleoducto
de 1.580 kilómetros
desde Tengiz (Kazajistán) hasta
el mismo puerto de Novorossisk.
Además, la empresa
rusa Lukoil tiene importantes
proyectos de exploración y producción
en Azerbaiyán, Kazajistán
y Uzbekistán. Y en 2002,
Rusia se aseguró un relativo
control del gas al firmar con
Uzbekistán, Kazajistán y Uzbekistán
un acuerdo de cooperación
en la producción y transporte
de este hidrocarburo. No
parece casual la creación en
2001 de la Organización de
Cooperación de Shangai, formada
por Rusia, China, Kazajistán,
Kirguizistán, Tayikistán y
Uzbekistán, para solucionar
problemas fronterizos y ‘asegurar’
militarmente la zona.

Unión Europea

En la actualidad, el 45% de las
importaciones de petróleo de la
Unión Europea proceden de
Oriente Medio, y el 40% de las
importaciones de gas natural,
de Rusia. El Libro Verde adoptado
en el año 2000 por la
Comisión Europea, titulado
Hacia una estrategia europea
de seguridad en el abastecimiento
energético, establece
como objetivos primordiales
para garantizar esta ‘seguridad’
la diversificación de las fuentes
de abastecimiento, entre las
que se destacarían las cuencas
del Mar Caspio.
Para tratar de asegurarse una
porción de la prometedora tarta
energética caucasiana, la UE
lanzó a mediados de los ‘90
los programas TRACECA e
INOGATE. El primero se propone
desarrollar un corredor de
transporte este-oeste, conocido
como “la nueva ruta de la
seda”, que hacia 2015 comunique
Asia Central con Europa
pasando por el Cáucaso y el
Mar Caspio. INOGATE es un programa
interestatal cuya finalidad
es la creación de un corredor
energético para el
transporte de petróleo y gas de
Asia central y el Cáucaso a
Europa. Para ambos programas,
Turquía se convierte en un
eslabón fundamental del corredor
energético. Además, Europa
apoya el oleoducto Azerbaiyán-
Turquía lanzado por los EE UU,
y está impulsando el gaseoducto
SCP, que por la misma ruta
transportará el gas del Cáucaso
a Europa desde 2007.

Aunque la Unión Europea es
un actor de tercera en la
región, países como Francia,
Alemania y Gran Bretaña por
separado se encuentran presentes
en la zona. Este último
país tiene grandes intereses
petroleros en Azerbaiyán,
donde la British Petroleum es
la principal inversora en el
negocio del gas y el crudo.

China

En 2020, China consumirá el
10% del petróleo mundial. En
la actualidad, el 70% de sus
importaciones petroleras provienen
de Oriente Próximo,
pero debido a la inestabilidad
de la zona, China busca diversificar
sus proveedores y ha
advertido la importancia estratégica
del Cáucaso.
El 15 de diciembre, China y
Kazajistán inauguraron un oleoducto
de mil kilómetros que ya
ha empezado a trasvasar petróleo
desde el país caucásico
hasta el gigante asiático. Además,
ambos países han firmado
un acuerdo para la exploración
y el desarrollo de los
recursos de gas y petróleo en
el Mar Caspio. Se calcula que
este país proveerá a China de
20 millones de toneladas de
crudo anualmente.
Asimismo, a principios de este
año firmará un acuerdo con
Turkmenistán, segundo gran
productor de gas de la antigua
URSS, para desarrollar los yacimientos
de gas turkmenos.

Este acuerdo incluirá la construcción
de un gaseoducto
desde el este de Turkmenistán
hasta China.
Tanto Turkmenistán como Kirguizistán
han acordado con el
consorcio estatal chino de
hidrocarburos Sinopec proporcionar
crudo al país asiático a
cambio de ayuda para renovar
sus viejos pozos y campos
petrolíferos. La compañía china
ya ha comprado los derechos
de exploración de potenciales
campos petrolíferos en Kirguizistán.
Además, China y Uzbekistán
firmaron en mayo una
serie de acuerdos que incluían
un proyecto conjunto entre la
Corporación Nacional China de
Petróleo y su homóloga uzbeca.
China también forma parte
de la Organización de Cooperación
de Shangai, para asegurar
‘estabilidad regional’ al lucrativo
negocio del gas y el crudo.

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