ANÁLISIS SOBRE HERENCIAS RECIBIDAS Y CORRUPCIONES SOBREVENIDAS
El huevo de la serpiente

El autor se cuestiona sobre el origen del acuerdo entre élites renovado tras la muerte de Franco y en crisis tras la aparición de los llamados “papeles de Bárcenas”.

, Periodista
19/02/13 · 17:59
Edición impresa
POMPA. Inicio de la novena legislatura de las Cortes Generales en abril de 2008. / Juan Carlos Rojas

De pronto, instituciones financieras y de control de mercados, partidos políticos, sindicatos patronales y de los otros, municipios, Governs, Gobierno, Monarquía, están bajo sospecha. No se salva ni el gato. De hecho, snif, France Football ha empezado a publicar información sobre corrupción en el Barça, ese gato que me hace compañía desde pequeñito. La pregunta es: ¿de pronto? ¿Todo esto es algo que sucede de pronto, como el amor o los cólicos nefríticos?

Posiblemente, no ha sido un proceso repentino. Ha sido necesaria una implosión cultural –el sentido del palabro es de Amador Fernán­dez Savater– descomunal. La cultura hegemónica local no ha sabido explicarse a sí misma dos conceptos que modulan la realidad –la crisis y el 15M–, y con ello, toda la Cultura de la Transición y su sistema de explicaciones han perdido caché. Han bastado un par de añitos en los que no ha pitado al 100% el sistema cultural que protegía a las instituciones para que sea proclamada la crisis institucional. Vamos, que hay más motivos para pensar que en este par de años no han cambiado las instituciones, sino su percepción ciudadana y la manera de narrarlas.

Sin propaganda a tutiplén, ahora se van hilvanando datos que indican que la corrupción local es sistémica. Verbigracias: el grueso de las empresas del IBEX 35 son empresas reguladas, ese tipo de empresa en la que viene jubilándose el tipo que las regula, como el monto de nuestros expresis de Gobierno, entre ellos –y en lo que es otra metáfora–, Aznar, una de las fortunas más grandes de España. Algo, en fin, pasa entre la empresa y el Estado, en este Estado en el que la economía especulativa/lo regulado es 30 veces más rolliza que la real. Gracias a la obra escrita de Bárcenas, ese filántropo, hay incluso sospechas de que la empresa puede pagar directamente al poder ejecutivo y legislativo, a cambio de políticas. Lo que explicaría por qué es más fácil practicar una reforma financiera y varias contrarreformas sanitarias, educacionales y laborales –que excluyen de la crisis a un 4% de la población–, que modificar una ley de desahucios que liberaría a millones de personas de la novela de Dickens en la que viven. Es posible extrapolar estas dinámicas a todo el pack institucional, incluida la Monarquía. La reciente información sobre el caso Urdangarin invita, igualmente, a leer de otra manera noticias chachis del pasado, como “grupo de empresarios regala deportivo a SM”, o “SM llamó a Moncloa seis veces para apoyar la venta de Repsol a Lukoil”.

¿En qué momento el Estado se convirtió en un botín del que se surtían sus propietarios por derecho de conquista? Dicho así, claro, está a huevo señalar que eso sucedió, literalmente, en 1939. La pregunta es, por tanto, otra. ¿Hubo interrupción en esa mentalidad? ¿En qué momento se renovó la alianza con esa dinámica? ¿La tradición local de cooptar políticos es, pues, netamente franquista? Aquí es preciso señalar que la cooptación, como género, es completamente diferente en una dictadura que en una democracia. Las diferencias las explica Joan Garcés en Soberanos e intervenidos, un libro fundamental de 1994, en el que explica el proceso de Transición como, básicamente, un proceso de cooptación. Con un interés geoestratégico –muy de guerra fría, muy de que, pasara lo que pasara aquí, todo pasara por la OTAN–, Garcés documenta la compra de políticos y partidos desde 1975. Los pagos se realizaron a través de fundaciones liberales, democristianas y socialdemócratas alemanas. Esta compra afectó al sistema. Para que el político cooptado garantizara la verticalidad hacia abajo de sus políticas, se optó por las listas cerradas y por la figura del secretario de Organización –una figura genuinamente española, que evita el descarrío de las almas de los políticos y, de paso, la democracia interna–, y por el sistema d’Hont, el más proclive a hacer chistes sobre multipartidismo. Y también afectó a esa Constitución con la que se nos ha dado la brasa durante cuatro décadas: Garcés señala el perfil low-cost de su soberanía popular, la facilidad con la que prevé acuerdos internacionales y, aún más, acuerdos de tipo comercial. Los pagos para crear este sistema –que ahora, aparentemente, muere de risa– se realizaron, como mínimo, hasta 1992-93 –documenta Garcés–, como se sabe gracias a una pregunta formulada por un diputado alemán en el Bundestag. Glups.

En la segunda mitad de los ‘70 nació un nuevo sistema. Y nuevos oficios. En 1975 el de rey, sometido, por su formación, a una mentalidad franquista de lo público. Y en 1977, el de político, otro nuevo oficio que nacía también con serias hipotecas de honestidad. Hoy, el sistema debe pagar esa hipoteca, ante la posibilidad de que la sociedad la ejecute colectivamente. Son las desventajas de que, hoy, esas hipotecas sistémicas sean perceptibles, sin cultura propagandística que las haga enrolladas.

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

1

  • |
    Ale
    |
    01/03/2013 - 8:26pm
    A mi también me huele mal que todo esto se destape de golpe, pero me parece mas interesante analizar el porqué pasa esto y no tanto el desde cuándo, que también. A mi juicio, esto a lo que huele es a desprestigio generalizado de toda la clase dirigente pseudo-democrática que hay en españa con la intención de instaurar otro modelo mucho menos democrático si cabe. Tampoco me parece casual el auge que están teniendo los diferentes movimientos nacionalistas, tanto centrales como periféricos. Espero equivocarme, pero me veo venir un gobierno tecnócrata desde europa, a la griega, o incluso algo peor.
  • Tienda El Salto