Cierre de la televisión y la radio pública griega
"Los ciudadanos nos apoyan porque esto es un ataque a la democracia"

Tras el anuncio fulminante del cierre de radiotelevisión pública griega, varios sindicatos llamaron ayer a una huelga general que se llevó a cabo en todo el país. Mientras, los periodistas del ente público resisten en las instalaciones.

, Atenas
14/06/13 · 14:16
Concentración frente al edificio de la radiotelevisión griega. / Clara Palma.

Dos días después del cierre de la radiotelevisión pública griega (ERT), miles de personas marcharon ayer  hasta la sede situada a las afueras de Atenas, en una jornada de huelga general. Protestas similares han  tenido lugar en Tesalónica, Yánina y muchas otras ciudades, con la participación de los principales sectores que han secundado la huelga: enseñanza, medios de transporte, sanidad, administración, etc. Asociaciones, colectivos y particulares han respondido también a la convocatoria realizada por sindicatos como Adedy, Gsse, o Pame, seguida también por numerosos grupos políticos, desde Syriza a la agrupación antieuro Epam, pasando por comunistas y anarquistas.

De momento no se descarta el anuncio de más jornadas de paro general para la semana que viene. Por su parte, el sindicato de periodistas ha llamado a huelga a los trabajadores de radio, TV, prensa y medios online de todo el país, con la excepción de aquellos que transmiten la información difundida por ERT, en principio hasta el martes que viene.

Mientras tanto, los empleados mantienen ocupada la sede de la radiotelevisión, desde donde siguen elaborando y emitiendo información, pese a la prohibición del Gobierno, a la par que estudian cómo responder con nuevas movilizaciones al cierre de la corporación decretado del martes. Esta decisión del Ejecutivo, defendida como una medida transitoria necesaria para la reestructuración y reducción de un ente mal gestionado, supone la pérdida de 2.650 puestos de trabajo directos, entre periodistas, técnicos, personal administrativo y de apoyo, y el primer caso en Europa de desaparición hasta nuevo aviso una la radiotelevisión pública.

 Los empleados no han podido aún asumir lo ocurrido en los últimos días. “Vinimos a trabajar el martes por la mañana, al acabar nos fuimos a casa, todo igual que siempre...”, afirma G. Daskalakis, un técnico de transmisiones enfurecido por la actuación del Gobierno. “La emisión se interrumpió media hora antes de la media noche... Esto no es una manera democrática de hacer las cosas. Los ciudadanos nos apoyan porque esto es un ataque a la democracia. No es una simple huelga, es una guerra” afirma Daskalakis. 

Según Emanuela Aryiti, presentadora de informativos, dos o tres horas antes del anuncio oficial ya se escucharon rumores. “Se decía que ERT iba a cerrar, y Simos Kedikoglu [portavoz del Gobierno] se limitó a confirmarlos”.

Decisión del Gobierno y la troika

La decisión, tomada en solitario e implementada expeditivamente por Nueva Democracia, el principal socio del tripartito, ha sido justificada por el primer ministro Andonis Samarás mediante el despilfarro y la corrupción que existirían en el ente público, cuyos tres canales últimamente sólo reunían un 13% del total de la audiencia. El Ejecutivo también se ha escudado en las presiones de la Troika para despedir a 2.000 empleados públicos antes de finales de mes.

Los trabajadores se muestran comprensivos con la necesidad de sanear el ente, pero no con la interrupción de la emisión. “ERT no pertenece al Gobierno, pertenece al pueblo”, es una de las frases más repetidas. “Es por eso que debemos continuar con nuestro trabajo para informar a la gente y producir cultura”, concluye Daskalakis. Para Gianna, una música con más de 20 años de trayectoria en la orquesta radiotelevisiva, lo más indignante es “la actitud chulesca del Gobierno. Se creen que pueden hacer lo que quieren con nosotros sin rendir cuentas a nadie”, señala, preocupada por su futuro laboral y el de sus dos hijos en paro.

También Aryiti, la presentadora de informativos, se muestra tajante. “Cerrar la radiotelevisión pública no da beneficios económicos, ya que la financiación viene a través de la factura de la electricidad [en la que va incluido el impuesto que pagan los ciudadanos] y no somos una carga al presupuesto estatal. El Gobierno dice que hubo falta de transparencia y una mala gestión”, continúa, “pero la verdad es que no somos nosotros los que gestionamos la corporación. Bueno, ahora sí, desde hace tres días. Antes había un consejo de administración elegido por el Gobierno, y es ahí donde hay que buscar las responsabilidades. Sin embargo, ese consejo ha quedado disuelto desde el martes conforme a la orden del gobierno.”
 

Organización de los trabajadores

Al finalizar la manifestación de apoyo, las instalaciones de ERT en el barrio periférico de Ayía Paraskeví continuaban siendo un hervidero de gente. El ambiente festivo del exterior, pancartas, puestos de comida, micrófono abierto y canciones revolucionarias de los 70 resonando por doquier, contrastaba con el trabajo febril que el personal desarrollaba en el interior del edificio para impedir el apagón informativo y coordinar la actividad, que se pretende mantener contra viento y marea.

Desde que se interrumpiera oficialmente la emisión la noche del martes, los trabajadores se han organizado espontáneamente para seguir en el aire. Según relata Aryiti, “nos hemos ido coordinando según las necesidad que surgían. Algunos están en el plató, otros recopilando información... Lo confirma la periodista de la primera cadena Aliki Papanastasíu: “Están intentando detenernos por todos los medios, y los técnicos están haciendo un gran esfuerzo”. Refiere la entrada de la policía en las instalaciones para interrumpir la emisión, así como los cortes de la corriente y de la conexión a internet sufridos el día 12, que de momento han podido subsanar. “Lo bueno es que internet nos está ayudando mucho, así como la solidaridad de la gente de fuera”. Según explica Papanastasíu, ERT no solamente está emitiendo en directo por internet y gracias a emisoras de radio de todo el país; la Unión Europea de Radiodifusión (EBU) está retransmitiendo también la señal por satélite.
 

Futuro incierto

Con respecto al futuro de las movilizaciones y a la respuesta del Gobierno, nadie se muestra optimista en exceso. “Van a pasar muchas cosas en los próximos días, ya veremos” afirma Aryiti, quien espera que la presión social y política tenga efecto, aunque no cree que el Gobierno vaya a retirar el decreto. “Que no haya ni sonido ni imagen [públicos] es un trauma, una herida para la democracia”, concluye.

También Aliki Papanastasíu prefiere no aventurarse en cuanto al curso que tomarán los acontecimientos. Con respecto a los apoyos recibidos, la periodista señala que muchos sindicatos y partidos políticos han ofrecido su ayuda. “Sin embargo no son los partidos quienes nos van a ayudar, somos nosotros mismos. Hemos tomado la situación en nuestras manos y es nuestra lucha, y la de la gente que está fuera, decidida a no abandonar las instalaciones hasta que el Gobierno retire el decreto”.

Es el caso de Ilías, que permanece ahora en el recinto y durmió allí la noche del martes. Este trabajador de una cooperativa de comercio justo cuenta con que la presencia masiva de gente en las instalaciones haga desistir a la policía del desalojo con que se rumorea. “El cierre de ERT va a traer mucha cola”, comenta, “y podría suponer incluso la ruptura del tripartito y la convocatoria de elecciones anticipadas. Nueva Democracia pensó que era un buen momento porque iban relativamente bien en las encuestas, pero no se esperaban esta respuesta por parte de la gente”.
 

Consecuencias políticas

En efecto, el ya precario equilibrio de la coalición ha sufrido una nueva sacudida. Samarás, que ha afirmado estar dispuesto a negociar, pero no a retractarse con respecto a la interrupción de la emisión, se reunirá el lunes con los líderes del Movimiento al Socialismo Griego (Pasok) e Izquierda Democrática (Dimar), sus socios en el tripartito, que aprueban la reestructuración pero no el cierre. Tres mociones contrarias al decreto fueron presentadas el día 13 en el Parlamento, por parte de Pasok y Dimar, Griegos Independientes y Syriza, en base al hecho de que una decisión semejante debería haber pasado por el hemiciclo. Alexis Tsipras, de Syriza, fue contundente con respecto a la interrupción de la emisión de la televisión pública: “Históricamente, en Europa esto ocurre sólo en dos circunstancias: ocupación extranjera o golpe de estado”, afirmó.

Mientras, desde la UE se afirma que en ningún caso presionaron para el cierre de ERT, como insinuaron algunas voces de Nueva Democracia, antes al contrario. Rebecca Harms, una europarlamentaria alemana de Los Verdes que visitó ayer las instalaciones de ERT, afirmó estar “conmocionada por el hecho de que en un estado europeo el Gobierno envíe a la policía a la radiotelevisión para interrumpir la señal. La existencia de medios independientes es fundamental para la democracia. En un caso así es preciso un debate en el que participe toda la sociedad”, afirmó, antes de instar a Samarás a conceder el permiso para reiniciar las emisiones.

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comentarios

1

  • |
    Julio Gamboa
    |
    16/06/2013 - 5:30pm
    Un buen artículo: informaciones recogidas in situ, orgánicamente estructurado y bien escrito.<br />Por desgracia, estas características son rara avis entre lo que publica actualmente la prensa.<br />&iexcl;Enhorabuena a la autora!<br /><br />Julio G.<br />
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