ENTREVISTA / MADIOP YANDE, MIEMBRO DEL ÁREA CONFEDERAL DE INMIGRACIÓN DE CGT
“Hay que relacionar el top manta con una precariedad más general”

Senegalés, residente en
Mallorca y licenciado en
filología hispánica, Yande
conoce la realidad de la
población subsahariana.
Ha analizado la problemática
de la venta y contextualiza
este fenómeno.

01/11/07 · 0:00
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MADIOP
YANDE.

DIAGONAL: ¿Se podría afirmar
que gran parte de la población que
trabaja en la venta callejera pertenece
al colectivo subsahariano?

MADIOP YANDE: Claro que eso es
una evidencia. Pero el tema arranca
antes. Los senegaleses que emigraron
desde sus pueblos a España,
desde hace 30 años, se especializaron
en la venta ambulante, en mercadillos,
en bares, en sitios públicos
donde podían vender. Pero esto ha
evolucionado de forma diferente,
porque actualmente es más difícil
conseguir papeles que te permitan
vender legalmente, es difícil conseguir
furgonetas cuando uno no tiene
papeles. Esto hizo que muchísima
de esta gente en estos siete últimos
años se trasladase a la venta de
CD y productos de este tipo.

D.: ¿Crees que la situación más delicada
es la que atañe a la propiedad
intelectual e industrial...?

M.Y.: Las disposiciones legales hacen
que la penalización sea muy dura
en lo que atañe a este tipo de venta
ambulante. Eso hace que contemos
con casos en los cuales se ha
pedido prisión a gente que no puede
entrar en el mercado laboral.
Todo esto, hace de este tema una situación
preocupante, pero no sólo
de cara a la situación legal, sino a la
situación social, económica, política
y cultural de estas personas que no
pueden volver a su casa pero que
tampoco pueden acceder a una vida
normalizada en España. Entonces
es una pescadilla que se muerde
la cola.

D.: ¿Hay posibilidades de acceder a
otro tipo de sectores laborales en
esta situación de irregularidad?

M.Y.: Hay que relacionar esta venta
con una situación de precariedad
más general, porque no sólo
hay gente que no tiene papeles en
la venta ambulante. Además, paralelamente
al boom de la industria
musical y audiovisual, pasó que
mucha gente migrante no pudo ser
absorbida por otros sectores y entró
en este tipo de venta. Mucha
gente migra en situación precaria
y tiene que resolver con urgencia
su situación económica, así se inserta
en este sector porque hay que
ganar dinero ya. Mucha gente ha
contraído deudas y no le queda
otro remedio que la venta.

D.: ¿Con qué variables podríamos
analizar ese proyecto migratorio?

M.Y.: Se tiene que hacer en primer
lugar una toma de conciencia a nivel
social y a nivel político. Es decir,
la gente no se va de su tierra
porque sí. Hay que recordar que
de aquí también salió gente desde
1492. También durante tres siglos
las necesidades históricas y económicas
de Europa hicieron que haya
habido esclavitud en África.
Entonces, hay una rueda que da
vueltas todo el tiempo. Hace 60 o
70 años también hubo gente que
se fue de aquí para ir a Cuba o a
Venezuela. Y la misma rueda de la
historia hace que hoy emigre la
gente de África: por guerras, por
desestructuración económica de lo
que existía en África o por ese sueño
de un futuro mejor que tienen
esos jóvenes. Jóvenes muchas veces
con estudios, muchos de los
que emigran en patera son gente
con perspectivas distintas a las que
luego desarrollan aquí.

D.: ¿Y cuál es la primera solución?

M.Y.: Ahora mismo es la venta ambulante.
Y no es tan fácil esta venta
porque aquí también hay mafias
que funcionan. Pero también hay
que hablar de la especulación enorme
que hay en la venta del disco,
que hace que muchísima gente no
pueda acceder a la compra de un
CD a 20 o 25 euros. Aquí entramos
en una discusión más amplia que
es la libertad al acceso a la información
y al consumo de los productos
de ocio.

D.: Este es un tema que toca a más
sectores de la sociedad.

M.Y.: Este tema va muchísimo más
allá de la persona que esta vendiendo
en el ‘top manta’, que en definitiva
lo que hace es buscarse la vida,
este tema va más allá del tema de la
inmigración y va mas allá de un CD,
entra la cuestión de la democratización
del acceso de la sociedad a
cualquier producto. Por eso no es
un tema sólo de la venta ambulante,
entra también el tema de la precariedad
laboral, del valor de la vivienda.
Hay que plantear el problema
con una perspectiva más global.

D.: Ese debate es mas profundo.
¿Qué puntos entran en juego?

M.Y.: Aquí estamos viviendo en un
mundo bastante exigente a nivel de
vivienda, a nivel de trabajo. El debate
de legalizar este tipo de productos
tiene relación con que tipo de sociedad
queremos para vivir, con qué
herramientas vamos a vivir en esta
sociedad, la sostenibilidad del mundo
en el que queremos vivir.


Acciones contra la
penalización de la venta

A finales de agosto en A
Coruña hubo una razzia
policial contra los vendedores
ambulantes que trabajan
en la ciudad. Los manteros
en su gran mayoría
son senegaleses y carecen
de papeles. Más de 30
policías nacionales cercaron
a los trabajadores y
cerraron las calles. En respuesta
a la represión,
gente de distintos colectivos,
como el Centro Social
Atreu y el colectivo Maribolheras
Precarias, lanzaron
en septiembre campañas
en repudio a la actuación
policial y a la postura de
los comerciantes o empresarios
de la ciudad. Señalaba
Tone, del Centro
Social Atreu: “La idea es
continuar con campañas
de denuncia que condenen
este tipo de actuaciones”.
En septiembre en Lavapiés,
Madrid, la red de apoyo el
Ferrocarril Clandestino convocó
a un segundo taller de
migrantes para intentar
difundir derechos y debatir
sobre la criminalización de
cierta venta callejera. Asistieron
personas de origen
africano, senegaleses y
malienses han intervenido
y debatido sobre la
situación actual del
migrante sin papeles, los
espacios laborales a los
cuales pueden incorporarse
y en qué condiciones
pueden hacerlo.

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