ENTREVISTA // DANIELA RUSSI, DEL DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA E HISTORIA ECONÓMICA DE LA UAB
“Hay que reflexionar sobre su rendimiento energético”

Russi, que estudia las
políticas en energías
renovables como los
agrocombustibles,
considera que los
problemas que crean
son más que los que
solucionan.

15/05/08 · 0:00
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LA PLAGA DE LA SOJA. En
Argentina ocupa más de la
mitad de la totalidad de la
superficie cultivada en el país / Olmo Calvo

DIAGONAL: ¿Qué intereses tienen
los agrocombustibles en el mercado?
¿Crees que las petroleras están
apostando por eso?

DANIELA RUSSI: Yo creo que si
las petroleras están o no están detrás
del negocio no es el punto de
debate. Seguramente hay intereses
fuertes, más de las agroalimentarias
que de las petroleras, pero creo que
los puntos clave de los agrocombustibles
son el requerimiento de tierra
y el rendimiento energético.
En el Anexo 11 del Plan de Acción
de la Biomasa (PAB), la UE calcula
que, para llegar al objetivo (establecido
por una Directiva de 2003)
del uso de agrocombustibles en el
5,75% de la energía para transporte
(más o menos un 1,8% de la energía
total), se tendrían que cultivar 17
millones de hectáreas en toda Europa.
Como está claro que Europa no
va a usar una quinta parte de su suelo
agrícola para ello, porque también
tiene que cultivar alimentos,
buena parte de los productos que se
usan deberían venir de fuera. Tanto
en el PAB como en la Estrategia
Europea para los Biocarburantes se
dice que la UE tiene que incentivar
el uso de materia prima para agrocombustibles
en países tropicales,
donde el coste es menor y la productividad
mayor. Esto conllevará
toda una serie de conflictos ambientales
y sociales en estos países.

D.: ¿Se puede relacionar la producción
de agrocombustibles con
la producción de transgénicos?

D.R.: Los agrocombustibles pueden
funcionar como un impulso a los
cultivos genéticamente modificados
porque entre las materias primas
mayoritarias usadas están las
especies que también se están usando
en cultivos transgénicos, como
la soja o el maíz. Además, como no
son productos alimentarios, probablemente
los controles sean mucho
menores.

D.: ¿Las políticas sobre agrocombustibles
están realmente afrontando
el problema energético?

D.R.: Impulsar el tema de los agrocombustibles
es una política relativamente
fácil. Estamos en un momento
de crisis energética, el cambio
climático empieza a reconocerse
como un problema. Entonces,
¿qué se hace? Se importa soja de
Brasil o aceite de Palma de Malasia.

D.: En un artículo de El Público sobre
un estudio de la Fundación
BBVA se afirmaba: “Dos de cada
tres españoles estarían de acuerdo
en pagar algo más por biocombustibles
para luchar contra el cambio
climático”. ¿Crees que es realmente
una forma de luchar contra el cambio
climático?

D.R.: Los agrocombustibles no
son una solución a gran escala por
ese gran requerimiento de tierra
del que hablamos y por el bajo
rendimiento. Pero sí pienso que
los precios deberían aumentar para
estimular medidas de ahorro
energético, de reducción de consumo...
aunque eso puede causar
también problemas económicos y
sociales, como está pasando ahora
con la subida del petróleo. Los
agrocombustibles todavía no son
competitivos en el mercado por sí
solos. Funcionan si son incentivados,
por ejemplo, a través de los
subsidios agrícolas o de políticas
de demandas, de obligaciones (en
algunos países de Europa, los productores
de combustibles fósiles
tienen que mezclar biocarburantes
en sus productos), de incentivo del
consumo o desfiscalización. Para
las energías renovables hay que
hacer una importante inversión
económica, lo que se tiene que ver
es dónde es más efectivo hacerla.
Antes de incentivar una producción
a gran escala de los agrocombustibles
hay que reflexionar sobre
el rendimiento energético. El
punto fundamental de los que están
a favor de esta opción es que
ayuda a reducir la contribución antropogénica
al cambio climático
porque en su consumo no hay emisiones
de CO2. El problema es que
los agrocombustibles se cultivan
con técnicas de agricultura intensiva
y eso implica un gran uso de
inputs que vienen de combustibles
fósiles. Tampoco hay que demonizar
los agrocombustibles en sí,
porque pueden ser positivos en determinadas
condiciones: como forma
de reciclar residuos agrícolas,
en zonas donde no se cultiva nada,
para impulsar el desarrollo rural

Deforestación y subida de precios de alimentos
_ D.: Sobre el debate de la
subida de los precios de
los alimentos, ¿crees que
los agrocombustibles tienen
algo que ver?

D.R.: Ésta es una preocupación
que ha surgido
desde diferentes visiones,
como los últimos comentarios
desde la FAO, que
dicen que pueden ser uno
de los factores que están
influyendo en la subida.
Ahora que todavía la
demanda es muy baja no
sé si está influyendo
tanto, pero en el futuro
seguro que afectará porque,
si aumenta la
demanda, los cultivos
energéticos competirán en
el uso de la tierra con los
productos de uso alimenticio.
El aumento de
demanda también podría
incentivar un aumento de
la tasa de deforestación.
Ya se sabe que la caña de
azúcar en Brasil, la soja
en Argentina o la palma
en Malasia son unas de
las causas que están contribuyendo
a la deforestación
de las tierras tropicales.
Es un tema muy
complejo donde entran
muchas cosas a la vez.
También está toda la problemática
de la contaminación
causada en la fase
agrícola. Hay un gran
impacto a nivel local.

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