FRANCISCO LOUÇA
Histórico activista y diputado del Bloco de Esquerda
“Hay una cultura antiglobalización y antiautoritaria que será el futuro de Europa”

Las movilizaciones han conseguido detener el tren de reformas impuesto por la troika y ejecutadas por el Gobierno de Pedro Passos-Coelho. Hablamos con un representante de la izquierda anticapitalista portuguesa.

24/10/12 · 17:28

Francisco Louça (1956), diputado en el parlamento portugués en representación del Bloco de Esquerda, es un referente en la historia de la izquierda anticapitalista europea. En los años ‘70 fue uno de los principales protagonistas de la lucha contra la dictadura de Salazar y actualmente –a punto de retirarse de la primera línea política– es una de las cabezas más visibles del panorama político de Portugal.

DIAGONAL: La manifestación del 15 de septiembre, en la que salieron medio millón de personas en Lisboa y miles de portugueses en otras 40 ciudades del país para protestar contra las medidas de austeridad, es la más grande desde la histórica del 1º deMayo de 1974, tras el triunfo de la Revolución de los Claveles. ¿Cuáles son los lugares comunes?

FRANCISCO LOUÇA: Son dos situaciones completamente distintas. Es cierto que estas dos manifestaciones se pueden comparar en cuanto a la participación de la población, pero el 25 de abril es la caída de la dictadura militar y cuatro o cinco días después, aquel 1º de Mayo, fue la fiesta de la libertad, el pueblo en la calle contra una dictadura a la que se había ganado y que tenía casi medio siglo. Ahora es totalmente distinto, es mucha gente también, mucha sin ninguna participación política, que han salido a la calle para decir que hay alternativas a las políticas de la troika, que ha salido para reivindicar el derecho al empleo, rechazar la precariedad, la pobreza, la explotación, por muchas razones distintas... Pero sí que hay un elemento común: la democracia la hace la gente, la república es la gente y tomar las calles desde esta responsabilidad es un cambio importantísimo en Portugal.

D.: ¿Cuál es el papel que debe jugar un partido como el Bloco de Esquerda en esta situación de emergencia de nuevos protagonismos sociales?

F.L.: Participar lo más posible. Nosotros tenemos una cultura políticamuy distinta a la política tradicional de los partidos comunistas, rechazamos esa visión clásica de vanguardia. Los partidos tienen que participar, influir, discutir... pero especialmente tienen que aprender de los movimientos sociales y así es nuestra práctica política. Lo que cambiará la izquierda es la aproximación entre la izquierda social y la izquierda más política, hasta que se imponga un gobierno de ruptura política. No es posible seguir con la alternancia entre gobiernos conservadores y socialdemócratas, con políticas liberales. Hay que tener la fuerza política para generar una ruptura en profundidad en la sociedad actual. Para construir una democracia de participación, de entusiasmo, de liberación, de intensidad.

D.: ¿Por qué ahora y no antes se están dando fenómenos emergentes electoralmente como Syriza en Grecia o el Bloco en Portugal?

F.L.: Porque se está llegando a lo insoportable. Es decir, todo era mentira. No había ninguna corrección en las cuentas públicas, todo era una gran estafa. Ahora cada vez hay más impuestos, más desempleo... Esta mentira es una ingeniería social dramática para cambiar la forma de vida de la gente, para imponer reglas de austeridad, precarización del empleo, explotación abusiva. Es la plusvalía absoluta de Karl Marx. Y como es insoportable hay mucha más gente dispuesta a luchar por los suyos, por su gente, por su pueblo. Hay diferencias entre Portugal y Grecia, Grecia lleva un año más con la aplicación de las medidas de la troika, pero eso mismo llega aquí ahora. Cada país tiene tradiciones de lucha muy distintas, no hay que hacer comparaciones, pero hay una cultura antiglobalización, antiautoritaria, que traspasa y contamina todos los pueblos y que creo que será el futuro de Europa.

D.: Si Mayo del ‘68 fue una ruptura con las formas más clásicas de representación de la izquierda (el modelo Partido Comunista), ¿este momento de “indignación” puede suponer también un cambio en las concepciones de la cultura política?

F.L.: Sí, eso espero. Creo que éste es un momento de refundación, de crear cosas nuevas, de crear un movimiento nuevo. Con más capacidad política, con nuevos discursos, en el sentido de determinar nuestro futuro y no aceptar ni la división ni las jerarquías sociales. Hay que construir una sociedad que se base en una democracia responsable y que luche por el socialismo, por la redistribución de los bienes comunes, el acceso de la gente a los bienes democráticos, porque la salud es democracia o la asistencia a los ancianos es democracia. Y es una tragedia que una parte de la izquierda política, por adaptación a las presiones liberales y al autoritarismo de Estado pudiera abandonar eso. Hay que recuperar el sentido de la izquierda desde la bandera de los derechos humanos, hasta la lucha social, del socialismo, de la libertad, de la responsabilidad de la gente y luchar por la victoria.

"Millones de personas deben tomar el poder"

DIAGONAL: La contaminación, en el buen sentido de la palabra, entre partidos y sociedad, es en las dos direcciones.

FRANCISCO LOUÇA: Absolutamente, tiene que serlo. La cultura política de izquierdas tiene que ser la de la transformación social, con voluntad de cambiar el país. Y eso quiere decir que millones de personas tienen que tomar el poder y organizarse. El trabajador que esta acostumbrado a permanecer disciplinado y callado debe tener la capacidad de participar y decidir. El gran cambio que puede determinar una izquierda de combate anticapitalista es hacer participe a la sociedad en las transformaciones.

 

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