Haití: humanitarismo golpista

El 29 de febrero de
2004, el presidente
electo, Jean-Bertrand
Aristide, fue defenestrado
por el levantamiento
de un grupo
armado apoyado por
una intervención militar
de EE UU, Canadá y
Francia. Pocas horas
después, el Consejo de
Seguridad de la ONU
refrendaba la ocupación
mediante la autorización
del despliegue
de una Fuerza Multinacional
Provisional que
más tarde se convertiría
en la Misión de las
Naciones Unidas para
la Estabilización de

15/03/07 · 0:00
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El 29 de febrero de
2004, el presidente
electo, Jean-Bertrand
Aristide, fue defenestrado
por el levantamiento
de un grupo
armado apoyado por
una intervención militar
de EE UU, Canadá y
Francia. Pocas horas
después, el Consejo de
Seguridad de la ONU
refrendaba la ocupación
mediante la autorización
del despliegue
de una Fuerza Multinacional
Provisional que
más tarde se convertiría
en la Misión de las
Naciones Unidas para
la Estabilización de
Haití (MINUSTAH). Aunque
su objetivo teórico
es el mantenimiento
de la paz, las tropas de
la ONU se han visto
involucradas en continuas
violaciones de los
derechos humanos y
asesinatos. Al menos
26 civiles desarmados
fueron asesinados en
este barrio por soldados
de la ONU el 6 de
julio de 2005, y más
de 30 el pasado 22 de
diciembre. En este contexto,
unos 200 soldados
españoles estuvieron
desplegados entre
noviembre de 2004 y
marzo de 2006, encargados,
al igual que el
resto de tropas, de formar
a la policía haitiana,
un cuerpo profundamente
represivo y
acusado de corrupción
y violaciones de derechos.

Hoy, un contingente
de guardias civiles
y policías continúa
en el país. El 7 de
febrero, 100.000 haitianos
salieron a la
calle para pedir el fin
de la ocupación de las
Naciones Unidas.


Costosa foto en Indonesia

En 2005 el envío de
594 soldados (el quinto
contingente militar
mundial) a la operación
‘Respuesta Solidaria’
para atender a
las víctimas del tsunami
en Indonesia supuso
un ejemplo de altos
costes y escasa eficacia.
Se gastaron ocho
millones de euros sólo
en el envío del Buque
Galicia, con un hospital
incorporado. La
acción humanitaria
debe coordinarla el
Ministerio de Exteriores,
pero Moratinos
sólo supo del envío
decidido por José Bono
en Defensa a través
de la prensa. El barco
tardó en llegar 44 días
a la zona del desastre
y su llegada a las costas
generó malestar en
el Gobierno indonesio.
La rentabilidad mediática
fue un factor preferente.
La misión no
tuvo apenas eficacia.
Pero en todos los
medios se dio la noticia
del socorro militar.


Más fiascos del Ejército español

MOZAMBIQUE: Los militares
dejaron el campo
de Chaquelane cuando
pocos días antes habían
llegado 35.000 nuevos
refugiados (Fuente:
MSF). LOS BALCANES:
En Bosnia, seis policías
de la ONU, algunos
españoles, son expulsados
de la fuerza internacional
por vínculos con
prostitución. En Kosovo,
Cáritas y el Ejército forman
dos campamentos
de refugiados. Coste de
Cáritas: 1,2 millones de
euros (aprox.) para
2.000 personas. Coste
del campamento del
Ejército: 48 millones
(aprox.) para 5.000
personas. En Albania,
los legionarios mostraron
poco conocimiento
del terreno ante la prensa:
“Nos han explicado
que es un país antiguo,
a mí me sonaba de un
partido de la selección”.

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