HISTORIA // ANTECEDENTES, BASES Y DESARROLLO DE LA REVOLUCIÓN MAOÍSTA
Hace 60 años… La República Popular China

El autor analiza el largo
recorrido revolucionario
en China, desde las
revueltas nacionalistas
de 1919 hasta la
transición al capitalismo.

09/10/09 · 0:35
Edición impresa

La proclamación de la República
Popular China, el
1 de octubre de 1949 en
Pekín, supuso uno de los
mayores acontecimientos del siglo
XX. Si la revolución hubiese fracasado
en 1937-1945, ante las fuerzas
de ocupación japonesas, el curso
de la Guerra Mundial en Oriente
podría haber sido otro. Si hubiese
fracasado en 1945-1947, frente a
los ejércitos contrarrevolucionarios
del Kuomintang (Partido Nacional
del Pueblo), lo más seguro
es que el país hubiese estado bajo
el radio de acción del imperialismo
estadounidense. La visión del
mundo habría cambiado.



La victoria de la revolución china
ha convertido al país más grande
del mundo (por su población) en un
actor independiente dentro del escenario
internacional. ¡Y eso no es
poco! Pero, a su vez, la revolución,
en más de una ocasión, plantea
nuevas preguntas a los marxistas,
por sus éxitos y sus fracasos (rotundos
en cualquier caso) y, sobre todo,
por su duración. Los aires de revolución
empezaron a soplar en
1919 con el Movimiento del 4 de
mayo y sólo se apagaron 50 años
más tarde entre el caos de la Revolución
Cultural. Más allá de sus
altibajos, es uno de los procesos revolucionarios
más largos del mundo,
junto con la revolución vietnamita.
Ha encadenado una serie de
ciclos sucesivos y cada uno de ellos
ha traído muchas sorpresas.
El Octubre ruso de 1917 ya había
supuesto una sorpresa para la
mayoría de los marxistas que pensaban
que la revolución mundial
sólo podía germinar en Europa occidental.
La victoria de los bolcheviques
inauguró un ciclo de luchas
revolucionarias que se plasmaron
con rapidez en China y suscitaron
cuestiones aún más profundas para
la época: ¿puede la modernización
de un país del ‘Tercer Mundo’
(el término es anacrónico) ir por
vías no capitalistas? ¿Cómo puede
el marxismo, fruto del pensamiento
occidental, integrarse en una
cultura oriental?
El ciclo revolucionario
Tras la derrota en Occidente de la
revolución alemana (1923), el ciclo
revolucionario que se había inaugurado
con el octubre ruso se clausura
en Oriente en 1927, con la aniquilación
de la segunda revolución
china (la primera fue en 1911).
Dada la responsabilidad de Moscú
en la definición de los caminos del
Partido Comunista Chino (PCC),
este fracaso sangriento puso sobre
la mesa, por primera vez, una pregunta
crucial: ¿cuáles serían las
consecuencias de la burocratización
y la estalinización del Estado
soviético para el movimiento comunista
internacional? Daban señales
de empezar a ser graves…
Diez años más tarde, en el Este
asiático, la invasión japonesa de
China (1937) hacía sonar los tambores
de la Segunda Guerra Mundial,
al igual que lo hacía la Guerra
Civil española en Europa. Esta invasión
da comienzo a un tercer ciclo
de luchas. La corriente dominante
del movimiento comunista
chino es ahora el maoísmo, una
novedad más. La resistencia a la
ocupación nipona es la oportunidad
de enriquecer la experiencia
militante en diversos ámbitos,
desde una concepción muy política
de la guerra popular hasta la
organización directa de los campesinos por un partido comunista
(lo que los marxistas rusos no habían
hecho antes de 1917).
La derrota japonesa en 1945 deja
vía libre a la guerra civil entre el PCC
y el Kuomintang. Después, el Octubre
chino de 1949 da pie, como antes
el Octubre ruso, a un ciclo internacional
de luchas revolucionarias
que se cierra en 1975 con la victoria
vietnamita, la liberación de las colonias
portuguesas y el derrocamiento
de la dictadura de Salazar. También
compromete al imperialismo en la
guerra de Corea (1950-1953) y, luego,
en Vietnam (1965-1975) en las
fronteras chinas. Washington despliega
un sistema contrarrevolucionario
mundial sin precedentes.
Sin embargo, el maoísmo no es
una réplica del bolchevismo ni la
República Popular es una copia fiel
del Estado soviético –ni en su versión
original ni en su caricatura estalinista–.
Está en camino una auténtica revolución
con un cambio radical de la
estructura de clases del país. La condición
de las mujeres, de los campesinos
y de los obreros se modifica,
pero el PCC mantiene un rígido monopolio
del poder político.
El destino del país se decide en tres
crisis, cada cual más intensa: el Movimiento
de las Cien Flores (1957), el
Gran Salto Adelante (1959) y la erróneamente
denominada Revolución
Cultural (1966-1968), que durante un
tiempo desintegra al Partido Comunista.
Al comienzo de los años conflictivos,
la burocracia se impone,
consolidando su poder, mientras que
el halo revolucionario se desvanece.
A nivel internacional, los conflictos
interburocráticos (URRS-China) toman
un cariz muy violento.
A partir de los años ‘80, el PCC
aborda la transición capitalista, de la
mano del capital chino transnacional
ubicado en Taiwán, Hong Kong y en
otros países. Se observa un cambio a
contracorriente de la estructura de
clases: lo que se había conseguido
desde 1949 se derribó sistemáticamente.
Tras la contrarrevolución burocrática,
llega la contrarrevolución
burguesa. La nueva burguesía china
puede darle las gracias a Mao: si la
revolución china no hubiese protegido
al país contra el dominio imperialista,
la burguesía no habría podido
ocupar la posición internacional que
ocupa. Durante 90 años (1919-2009),
China –con su revolución y contrarrevolución–
no ha cesado de confrontarnos
con lo nuevo y lo imprevisto.
Los primeros 50 años sirvieron
para enriquecer el pensamiento estratégico,
la reflexión sobre las posibilidades
y las dificultades de las luchas
de emancipación, y la comprensión
de las sociedades de transición.
Estos últimos 30 años, principalmente
¡han alimentado el análisis de las
vías de la reconstrucción capitalista!
Esperemos que nos vuelva a dar lecciones
revolucionarias en un futuro
que, ojalá, no sea muy lejano…


LA “VÍA CHINA” HACIA EL SOCIALISMO

PIERRE ROUSSET
Entre 1956- 1957, la
opción del PCC de
copiar el modelo de
industrialización de la
URSS se vio insuficiente
para un país con tal
densidad demográfica
como China (700 millones
de habitantes en
1958-1959) y se buscó
la “vía china” hacia el
socialismo. Se pusieron
objetivos inalcanzables
(como superar a Gran
Bretaña en 15 años) y
forzaron a la administración
y a la población a
unos ritmos insostenibles,
sin tiempo para
preparar o planificar
medidas económicas, lo
que puso en tela de juicio
a Mao ante el partido.
Entre 1959 y 1960,
20 o 30 millones de personas
murieron a causa
de hambrunas, malnutrición
y catástrofes naturales.
El PCC no supo
reaccionar. Las tensiones
entre el PCC y los
campesinos llevaron a
levantamientos en algunos
puntos del país. En
1961-1962 se aceptó
una concepción más
modesta de las cooperativas
y la producción. El
fracaso del Gran Salto
Adelante repercutió en la
dirección del partido y se
cuestionó la figura de
Mao. Ahora se daban
cuenta hasta qué punto el
Gran Timonel podía cometer
errores catastróficos.


ALGUNOS HITOS EN LA HISTORIA RECIENTE DE CHINA

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Deng Xiaoping

OCTUBRE 1949
El 1 de octubre, tras vencer a
a los nacionalistas de Chiang
Kai-shek, Mao proclama la fundación
de la República Popular
de China. Atrás quedaban
el levantamiento de Hunan en
1927, la Larga Marcha (1934,
1935) y 20 años de lucha
contra un régimen feudal y por
un gobierno comunista.

LAS CIEN FLORES
Hasta 1958 la expropiación
de grandes terratenientes permitió
la entrega de tierras a
los campesinos. La campaña
de las Cien Flores, inicialmente
una invitación a la crítica
sobre los males del país, se
convirtió en una caza de brujas
de los intelectuales más
críticos con el régimen.

EL GRAN SALTO
En 1958, Mao lanzó el Gran
Salto Adelante. Se colectivizó la
agricultura y se promovió la
industria a pequeña escala. Los
buenos resultados iniciales se
vieron truncados por metas irreales,
escasez de materias primas,
mala calidad del acero fabricado
y una de las mayores hambrunas
de la historia del país.

REVOLUCIÓN CULTURAL
Como consecuencia de la lucha de
poder dentro del partido, en 1966
se lanza una movilización de masas
que ataca la burocracia, la corrupción,
el desviacionismo dentro del
partido y la cultura, así como el
carácter “burgués” del arte, la vestimenta
o los intelectuales. Cientos
de juicios ‘populares’ rodearon la
mayor movilización desde 1949.

DENG XIAOPING
A principio de los años ‘80 se
inicia la transición al capitalismo
con una alianza entre la burocracia
del partido y capitales
chinos en el extranjero. La privatización
de bienes públicos, la
pérdida de derechos laborales y
el férreo control por parte del
Estado convierten a China en un
buen sitio para hacer negocios.

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