ANÁLISIS // ¿DE DÓNDE SALE LA DEUDA GRIEGA?
En Grecia nos jugamos el futuro

El autor explica cómo la presión del FMI, el Banco Central y la Comisión Europea han suspendido el sistema democrático en Grecia.

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21/02/12 · 8:00
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Estos días vemos cómo los
líderes europeos están exprimiendo
al máximo la
piel de naranja griega, para
asegurarse que todo el jugo vierta
en sus vasos, sedientos como están
de recobrar deudas helénicas.
Las exigencias de la Troika
(Comisión Europea, Banco Central
Europeo y FMI)
al Gobierno griego
nos muestran cuán cruel es la falta
de solidaridad entre socios cuando
de lo que se trata es del reclamo de
deudas impagables. De la misma
manera, vemos cómo la democracia
y la garantía de derechos sociales
se diluyen, en la justa medida en
que la presión internacional exige
al Gobierno griego que priorice el
pago de las deudas al pago social
que todo Estado tiene la obligación
constitucional de atender. Pero
¿qué es lo que debe Grecia? ¿A
quién se lo debe? ¿Por qué se debe?
Y lo más importante: ¿qué se debe
hacer ante este chantaje?

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COMPAÑEROS. Lucas Papademos, primer ministro griego, junto al presidente del Consejo Europeo Herman Van Rompuy. President of the European Council

La deuda pública de Grecia a finales
del 2011 se estima que habría
llegado a los 355.000 millones de
euros, cifra que ya supone el 165%
de su PIB
. Casi un 75% del total
(unos 260.000 millones) son bonos
que se negocian –con cuantiosos
márgenes de beneficios– en los
mercados secundarios de valores, y
que están en manos de agentes privados
(fondos, aseguradoras y bancos
poseen casi el 70% de los mismos),
del BCE (que ostenta otro
20%) y de la seguridad social griega
(10% restante).

Por otro lado, poco
más del 25% de lo reclamado
(95.000 millones) son créditos que
le han otorgado –con jugosos intereses–
países socios
de la misma UE
(53.000 millones), con Alemania y
Francia a la cabeza; otros países de
la comunidad internacional (22.000
millones), y el propio FMI (20.000
millones), a raíz del primer paquete
de rescate –ya fallido–, aprobado
apenas hace dos años, en mayo de
2010. Siendo así, lo primero que cabe
denunciar es el papel que juega
la Troika en las negociaciones, ya
que a pesar de que se presenta como
un negociador neutro para salvar
a Grecia de la tragedia del impago,
en realidad lo que pretende
es asegurarse el pago de las deudas
que reclaman para ellos y para el
capital privado al que representan.

Alguien dirá que la deuda debe
pagarse. En todo caso eso dependerá
de cómo y quién la originó y para
qué beneficio. En el caso griego,
el pueblo está denunciando que la
deuda se cuadriplicó con la dictadura
de los Coroneles, que luego
aumentó vertiginosamente a raíz
de los Juegos Olímpicos de 2004,
con proyectos megalómanos en los
que empresas alemanas como
Siemens sacaron cuantiosos beneficios
sobornando a políticos; o con
la compra sistemática de armamento
a Francia, Alemania y EE UU
,
que hacen que Grecia sea el primer
país de la UE en gasto militar en relación
a su PIB. En este sentido, es
significativo comprobar cómo
mientras se recortan pensiones,
sueldos y prestaciones sociales, la
Troika no exige recortes en el gasto
militar.

Por todo ello, la sociedad
griega está reclamando la suspensión
unilateral de pagos, acompañada
de una auditoría de la deuda

que permita conocer su origen, repudiar
toda la deuda ilegítima y encausar
a los responsables, tanto nacionales
como extranjeros, que han
llevado al país a la bancarrota. Tal y
como están las cosas, ésta parece la
única salida razonable y realmente
democrática; es decir, la única que
permitirá al pueblo griego recuperar
el poder de su soberanía económica,
social y política.

Ahora que un segundo rescate
está encima de la mesa se defiende
que es necesario ajustar todavía
más la economía y profundizar las
reformas estructurales para garantizar,
dicen, la salud económica de
Grecia (que no de su población, claro
está). Ello, para poder alcanzar
un nivel ‘sostenible’ de deuda del
120% del PIB en el 2020
. Si esta cifra
es sostenible, ¿por qué no lo fue
a finales de 2009, justo antes del primer
rescate, cuando la deuda ‘tan
sólo’ era del 125%? ¿Todo ese costoso
recorrido, en términos sociales,
para llegar al mismo lugar de
partida? ¿No será que lo interesante
para los acreedores no sea tanto
el cobro de la deuda, que también,
sino lo que su pago conlleva en su
propio beneficio
: ajustar las condiciones
para que la clase trabajadora
esté todavía más indefensa? No
en balde hay quien afirma que
Grecia es el nuevo laboratorio de
pruebas del neoliberalismo, como
lo fue en su momento América del
Sur en los años ‘70.

En Grecia se está jugando más
de lo que nos creemos. Lo que está
en juego es la correlación de fuerzas
entre el pueblo y la clase dominante

mundial, que está aprovechando
la crisis, que ella misma ha
provocado, para hacernos perder
los derechos conseguidos durante
decenios. Ante ello, ¿nos quedaremos
impasibles?

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comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    22/02/2012 - 10:13pm
    Los banksters ya idearon el antídoto frente a la deuda creciente (el sistema financiero fue creado en base a la deuda) de los estados cuando crearon la FED, allá por 1913. Aplicar los mecanismos necesarios para que el pueblo sea la garantía de la deuda. O sea que, en realidad estamos vendidos como mercancía a esos mismos banksters. Si el Estado se endeuda lo pagamos nosotros con nuestra libertad y nuestra sangre...
  • COMPAÑEROS. Lucas Papademos, primer ministro griego, junto al presidente del Consejo Europeo Herman Van Rompuy. President of the European Council
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