Juan Rodríguez y Óscar Salguero
GEA ‘La Corrala’
“Granada ha pasado a ser un producto más, con su propio márketing”

Juan Rodríguez y Óscar Salguero conforman el GEA ‘La Corrala’. Desde 2007 llevan estudiando los cambios urbanísticos en Granada, lo que se refleja en su libro ‘Marca Granada 2013-2015'. Transformación urbana y conflictividad social’.

, Redacción / Granada
18/12/12 · 18:56
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LA CORRALA. Juan Rodríguez y Óscar Salguero en una calle del Albaicín. / Eduardo Pérez

DIAGONAL: ¿Qué entendéis por “marca Granada”?
JUAN RODRÍGUEZ: Es la nueva marca de la ciudad, conformada por los dos grandes eventos en los que nos centramos, el Milenio 2013-15 y la Universiada. Es la imagen que ofrece Granada hacia el exterior para competir con otras ciudades, en este caso a través del turismo deportivo y cultural. Es un proceso de transformación muy rápido e integral. Envuelve diferentes intervenciones, infraestructuras, proyectos urbanísticos, y se engloban dentro de un período que viene delimitado por la celebración de macroeventos internacionales. La Marca Granada 2013-2015 consiste en una suma de intervenciones que no tienen en su mayor parte que ver con los eventos, pero éstos sirven de catapulta para impulsarlos. Hay de todo tipo. Por ejemplo, hay algunos que están directamente vinculados con el tema del Milenio, el Palacio de la Ópera, el teatro Federico García Lorca, el Parque del Milenio, la estación intermodal, la autovía a la sierra y otro tipo de transformaciones menores como la aplicación de una determinada planificación al Albaicín.

D.: ¿Cómo se relaciona esto con la política urbana reciente?
ÓSCAR SALGUERO: Lo que está pasando ahora en Granada no es más que la continuación lógica de lo que pasó años atrás, con eventos como los Mundiales de Esquí, o anteriormente la declaración de patrimonio universal de la UNESCO de la Alhambra y luego del Albaicín, que han ido contribuyendo a perfilar una ciudad dedicada casi exclusivamente al turismo, con un sector industrial prácticamente desmantelado salvo por dos o tres empresas que hoy siguen siendo parte de las élites locales. No es un caso sólo local. Desde la celebración de los Mundiales de fútbol de 1982, son pautas que se van repitiendo en muchas ciudades y que corresponden a un modelo de ciudad al que denominamos “ciudad capitalista”.

D.: ¿Quiénes se benefician de este modelo?
O.S.: Los grandes beneficiarios siempre son los promotores del suelo. Dentro de los promotores del suelo están las grandes compañías financieras e inmobiliarias, como una de las grandes dueñas del suelo de esta ciudad. Otros de los beneficiarios son medianos propietarios que encuentran que su antigua vivienda en el centro de la ciudad puede ser una importante fuente de beneficio. Con otro tipo de beneficios que podríamos llamar políticos, están las administraciones públicas vinculadas al negocio del suelo. Y en el tema de los eventos, las grandes empresas que están patrocinándolos tienen una serie de exenciones fiscales que se convierten en un negocio suculento. A nivel local, por ejemplo, Cervezas Alhambra y Puleva.

D.: ¿Qué papel han jugado las instituciones políticas?
J.R.: Una de las características de este proceso es la comunión entre las diferentes administraciones independientemente del ‘palo’ político que tengan. Por ejemplo para la Universiada participaba la Diputación de Granada (en aquel momento PSOE-IU y ahora PP), el Ayuntamiento (PP), la Universidad de Granada y la Junta de Andalucía (antes PSOE, ahora PSOE-IU).

D.: Supongo que la crisis ha afectado...
J.R.: Directamente. Por ejemplo con la Universiada se cayó la villa olímpica, que era la infraestructura estrella. También cayeron otros proyectos de pabellones, está pendiente el AVE, la Ronda Este... A pesar de eso, las instituciones siguen tirando para adelante. Por ejemplo, con la Universiada no tienen problema en externalizar pruebas con el objetivo de que, sí o sí, se lleve a cabo. Para que le dieran la sede a Granada, sin que hubiera ninguna otra competidora, ya tuvieron que entregar tres millones de euros. Claro, más todas las inversiones... Hay demasiado dinero en juego como para que ahora se echen atrás con el proyecto.

D.: ¿Qué impacto tiene este modelo sobre la población?
O.S.: Uno es que en ningún momento se convierten en celebraciones referentes para la diversidad de la ciudadanía. No se le ha preguntado y los valores que se venden son muy homogéneos. Por otro lado, no es una aspiración de desarrollo para el total de la ciudadanía, sino que está destinado a los intereses de unos personajes muy concretos. Otro de los impactos negativos es que genera un gasto público enorme.
El espacio público se tiene que regular de tal forma que sus usos sean acordes con el modelo de ciudad que se persigue. En Granada, en 2009 entra en vigor la ordenanza de la convivencia, que establece unos usos correspondientes a un modelo de ciudadano muy determinado. Se trata de que, encima, la vecindad local tenga que comportarse de una determinada forma, la que busca la administración para que la ciudad ofrezca esa imagen. Se eliminan o restringen usos muy tradicionales como la música, pintar en la calle, etc. hasta otros vinculados a los movimientos sociales en su utilización de la calle para reclamar derechos.

J.R.: La ciudad ha dejado de ser un lugar donde habita y se relaciona una población concreta y ha pasado a ser un producto más. Para poder venderse, ese producto tiene sus técnicas de márketing, sus formas de transformación... Así, se han sustituido en los últimos 20 años las casas vecinales por edificios de apartamentos de lujo, albergues, hoteles... La población es un escollo que hay que superar.

D.: ¿Ha habido resistencias?
O.S.: A partir de 2007-2008 hay un resurgir, con colectivos en diferentes barrios, trabajo coordinado entre diferentes puntos y sobre diferentes temas. Destaca la Asamblea de la Casa del Aire. Ante un conflicto urbanístico muy concreto de una venta fraudulenta de un inmueble, se crea una asamblea de vecinos cuya lucha tiene una crítica generalizada al proceso de transformación urbana de la ciudad. Algunos proyectos se han logrado paralizar a medias o reconvertirlos. Si no hubiera habido un apoyo a la Casa del Aire, eso ya sería un asunto finiquitado, y el proceso todavía sigue. O en Casa Cuna, otra casa de vecinos, la gente se movilizó cuando tuvieron que abandonar la casa. El resultado final fue nefasto, con el derribo, pero se consiguieron compromisos públicos de las administraciones y los vecinos están realojados. En La Vega, la unión entre agricultores y no agricultores consiguió que no se construyera el “Central Park” que querían hacer, y que en lugar de eso vayan a hacer un parque agrícola, aunque todavía no se sabe muy bien por dónde van a ir los tiros.

J.R.: También es verdad que todo esto era un trabajo reducido hasta la ola del 15M. En Granada la lucha de la Casa del Aire pasó a ser asumida por el grupo Stop Desahucios del movimiento, la lucha contra la Ronda Este fue asumida por el grupo de medioambiente.

“HACEN COMPETIR A LA AGRICULTURA CON EL ESQUÍ”

“Los campeonatos del mundo de esquí del ’95 no se pudieron celebrar ese año porque no nevó. Fue la excusa perfecta para introducir dentro de la estación de  esquí la generación de nieve artificial. Eso hizo que se empezara a captar agua de forma ilegal de la laguna de Las Yeguas, en Sierra Nevada. Fue denunciado por los ayuntamientos, y se ganó. Para legalizarlo, la Junta sacó hace un par de años una propuesta de la nueva Ley de Aguas. La forma de determinar quién se lleva el agua es en función del beneficio que se produce. Eso repercute en saberes tradicionales relacionados con la agricultura en los pueblos de alrededor, al tener que competir con un monstruo como la estación de esquí. Este año, el pueblo de Dílar ha tenido por primera vez en muchos años restricciones para el riego”.
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