ESPECULACIÓN / LA OPOSICIÓN VECINAL PIDE QUE INTERVENGA LA FISCALÍA
Los goles del Valencia al urbanismo municipal

El Ayuntamiento del PP cede para el nuevo estadio del Valencia Club de Fútbol los
terrenos donde se iban a construir equipamientos deportivos municipales y permite
que el club construya más viviendas en el solar del actual estadio de Mestalla.

18/01/07 · 0:00
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Foto:Eva Máñez

La historia comienza con los ingresos
extraordinarios tras la venta de
unos terrenos en la localidad de
Ribarroja. El alcalde, algunos de sus
familiares y ediles de esa población
están siendo investigados por presuntos
delitos de prevaricación, tráfico
de influencias y uso de información
privilegiada al recalificar estos
terrenos que pertenecían al Valencia
Club de Fútbol.
El alcalde del PP, Tarazona, es primo
de varios ediles, y su madre y
otros familiares poseen terrenos recalificados.
Por su parte, el club se
aseguró en 2005 una nueva ciudad
deportiva y ganó 130 millones de euros
al vender la edificabilidad de
2.700 viviendas sobre suelo agrícola.
Vendió por 168 millones unos terrenos
que había comprado por 36.

Suma y sigue. En vista de lo bien y
fácil que fue lo de Ribarroja, el
Ayuntamiento valenciano (con mayoría
del PP) aprobó un plan que permitirá
al Valencia C.F. construir un
nuevo estadio en una parcela que se
privatiza e ingresar más de 300 millones
de euros por el aprovechamiento
inmobiliario que surgirá tras el derribo
del actual campo de Mestalla. El
plan prevé la construcción de un nuevo
estadio en una parcela que el
Ayuntamiento ha regalado al club.
Estos terrenos se expropiaron en su
día para construir equipamientos deportivos
municipales.

El nuevo campo estará ubicado en
un solar de 90.000 metros cuadrados
junto a la Avenida de las Cortes
Valencianas, en la salida noroeste de
la ciudad, en una zona ya saturada
de tráfico y ruido. Será diseñado por
el arquitecto Mark Fenwick, quien lo
ha calificado como el “mejor estadio
del mundo, de cinco estrellas para el
siglo XXI”. Tendrá un aforo de
75.000 espectadores, 25.000 más de
los que tiene Mestalla y contará con
un centro comercial. A cambio el
club se compromete a dar al Ayuntamiento
la misma cantidad de suelo
pero en parcelas separadas y sin especificar
la zona de la ciudad.

Jugada a tres bandas

Pero la gran jugada es el uso futuro
del solar donde se encuentra actualmente
Mestalla. El plan permitirá al
Valencia construir 750 viviendas en
nueve torres que ocuparán las gradas
del actual estadio y otro centro
comercial de más de 13.000 metros
cuadrados; en el subsuelo se ofertarán
1.600 plazas de garaje.

Esta actuación se retrasará hasta
2009, cuando el Valencia C.F. estrene
estadio. Mientras tanto, la gestión
la asumirá la empresa pública
Aumsa como agente urbanizador. El
Ayuntamiento adelanta así 7,5 millones
de euros de costes de urbanización.
Pero el presidente del Valencia,
Jaime Soler, no tendrá que esperar a
la ejecución del plan para hacer caja.
El promotor, hijo de uno de los accionistas
mayoritarios de la inmobiliaria
Metrovacesa, podrá vender al
mejor postor el suelo con los derechos
de edificabilidad logrados.

El club ya ha vendido, con opción
de recompra, 10.000 metros cuadrados
de la parcela a la constructora
Murcia y Puchades en plena
negociación del plan. Recientemente
se ha sabido que la dirección
del Valencia se comprometió
en mayo, antes de que el plan fuera
aprobado, a reservar 7.000 metros
cuadrados y venderlos a la cadena
hotelera del empresario catalán
Manuel Lao, propietario del grupo
líder del sector de juego Cirsa, para
construir un hotel de lujo y un
casino. El grupo catalán tiene el
proyecto diseñado desde el año
2001 y está bautizado como “Hotel
Mestalla Palau”.

Además el PP ha aumentado de
55.800 a 89.380 metros cuadrados la
edificabilidad de la parcela de
Mestalla al incluir calles adyacentes
y edificaciones consolidadas como
el nuevo Ayuntamiento y la Conselleria
de Infraestructuras.

Según datos del propio club el nuevo
estadio costará 200 millones de
euros y la venta de la parcela de Mestalla
le aportará al menos 300 millones
de euros, aunque más de un consejero
y otras fuentes del propio club
han elevado esa cifra hasta 500. La
operación se adorna con tintes patrióticos,
ya que el equipo de gobierno
de la alcaldesa Barberá justifica
estas cesiones porque el club “está en
el corazón de todos los valencianos”.


Denuncias vecinales

La zona de Benicalap-Campanar-
Beniferri, donde está proyectado
el nuevo estadio, padece graves
problemas de tránsito, congestión
de tráfico y falta de infraestructuras
culturales, sociales,
sanitarias y deportivas. Los vecinos
han recogido más de 7.000
firmas contra la creación del
estadio y para exigir que se mantengan
las dotaciones deportivas
municipales para las que estaba
destinado inicialmente el solar.
La Federación de Asociaciones
de Vecinos también se opone
al estadio y numerosas peñas
valencianistas se han manifestado
en contra de la
politización del club y de
este pelotazo.
La asociación Cercle Obert de
Benicalap ha escrito a la Fiscalía
General del Estado y a Anticorrupción
para solicitar que se
abra una investigación urgente y
rigurosa por la recalificación del
nuevo estadio del Valencia. Bajo
el lema “deportes sí, pelotazos
no”, vecinos de los barrios implicados
se han constituido como
plataforma y piensan llevar su
denuncia incluso hasta el
Parlamento europeo.

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