IRLANDA DEL NORTE // EOIN O'BROIN, RESPONSABLE DEL SINN FÉIN PARA ASUNTOS EUROPEOS
“El Gobierno británico mantuvo el diálogo con el IRA durante los 25 años de lucha armada”

El abandono de la lucha armada anunciado por el IRA este verano ha dado velocidad al proceso de paz en Irlanda del Norte. Pero la normalización política parece lejana. El Gobierno autónomo lleva tres años suspendido y la desmilitarización de la zona aún no se ha completado. Este mes comienzan las negociaciones de un proceso del que se pueden sacar conclusiones útiles para abordar el conflicto vasco. DIAGONAL ha hablado con Eoin O’Broin, ex concejal de Belfast y responsable del Sinn Féin para Asuntos Europeos, buen conocedor de la realidad del conflicto vasco.

13/06/06 · 18:34
Edición impresa

DIAGONAL:Tras el abandono de las
armas por parte del IRA, ¿cree que
tardará en devolverse la autonomía a
la Asamblea de Irlanda del Norte?

E.O.: Hay quien sugiere que tardará
seis meses, otros dicen que más. La
Asamblea fue suspendida por el Gobierno
británico a petición del Partido
Unionista del Ulster y nunca debió
suspenderse. El Gobierno británico
tiene el poder para reestablecer
la Asamblea, y el Sinn Féin está haciéndole
un llamamiento para que lo
haga lo antes posible. Ahora todos
los partidos políticos y los gobiernos
irlandés e inglés tienen la responsabilidad
de llevar el proceso político
hacia delante. Esperamos que las negociaciones
empiecen este mes.

D.: El Partido Democrático Unionista
fue el más votado en 2003, pero
se muestran contrarios al diálogo
con los republicanos. ¿Cómo afronta
el Sinn Féin la negociación del nuevo
ejecutivo?

E.O.: Es cierto que eran unos participantes
reacios cuando la
Asamblea anterior estaba en marcha.
Desde entonces, ha habido un
cambio significativo en sus posiciones
públicas y privadas, en cuanto a
su relación con el Sinn Féin y a los
Acuerdos de Viernes Santo. La cuestión
no es si van a sentarse o no, sino
cuándo y en qué términos. Saben
que sin el Sinn Féin no pueden influir
en las políticas de ninguna
asamblea. El precio de la influencia
es hablar y trabajar con los republicanos
irlandeses. Este será uno de
los mayores desafíos cuando comiencen
las negociaciones.

D.: El Royal Ulster Constabulary, el
cuerpo de policía norirlandés, polémico
por ser acusado de servir a los
intereses unionistas, cambió de
nombre en 2001. ¿Se trata de un mero
lavado de imagen o realmente se
está produciendo una reforma en
profundidad?

E.O.: Éste va a ser uno de los asuntos
más polémicos en las próximas
negociaciones. En 1998 la Comisión
Patton, creada para abordar la reforma,
hizo 175 recomendaciones. Al
final, sólo un pequeño número de
ellas fueron traducidas en leyes y como
resultado sólo tenemos un gran
cambio cosmético. Nosotros pedimos
que el informe Patton sea llevado
a cabo por completo y se transfieran
a la Asamblea las competencias
de policía y justicia. Si realmente
queremos resolver las causas del
conflicto, las organizaciones paramilitares
tendrán que desarmarse, el
Ejército británico volverse a casa y
la policía transformarse radicalmente
en un servicio democrático, transparente
y respetuoso con los derechos
civiles de todos.

D.: Tras la excarcelación de presos,
¿cómo viven las dos comunidades
con los activistas de la otra comunidad
en la calle?

E.O.: Hay que pensar en el conflicto
como algo más que una pugna entre
dos comunidades. Y no se puede distinguir
entre víctimas y verdugos,
ambos casos se dan en las dos partes,
lo que hace que el problema sea
más complejo. Hay muchas organizaciones
formadas por diferentes
grupos de víctimas. Por ejemplo,
Familiares por la Justicia representa
a las víctimas de la violencia de Estado
y FAIR representa a las víctimas
de la violencia del IRA. Recuerdo una
medida en Euskadi promovida por el
PNV pero apoyado por el PP y el
PSOE para que las víctimas de la violencia
de ETA fueran recordadas y
sus familiares homenajeados. Lo que
más llamaba la atención de este hecho
fue la exclusión de las víctimas
de los gobiernos francés y español,
de aquellos asesinados por los GAL o
en otras acciones secretas a lo largo
del tiempo. Esta clase de manipulación
partisana del tema de las víctimas
no ayuda a la resolución del conflicto.
Para algunos, existen jerarquías
incluso entre los muertos.

D.: Usted conoce de cerca el conflicto
vasco. ¿Qué le parece la propuesta
del Gobierno de Zapatero de abrir
una negociación tras una renuncia a
la lucha armada por parte de ETA?

E.O.: Tengo sensaciones contradictorias
sobre la forma que tiene el
Gobierno de Zapatero de abordar la
situación en Euskadi. Por un lado
parece continuar muchos de los
errores del Gobierno de Aznar.
Prohibiendo partidos políticos, cumpliendo
la dispersión de presos políticos,
limitando la libertad de expresión
y reunión, y rechazando entablar
un diálogo serio con todos los líderes
políticos de Euskadi. Por otro
lado, la resolución del Parlamento
español a favor del diálogo apunta la
posibilidad de un acercamiento diferente
al conflicto. Lo que está claro
es que si adopta la misma política
que Aznar y González, simplemente
servirá para aumentar el ciclo del
conflicto y a la larga hacer más difícil
cualquier resolución. En Irlanda,
el Gobierno británico estuvo hablando
con el IRA en todas las etapas de
los 25 años de lucha armada del IRA.
La idea de que sólo hablarás con tus
oponentes políticos o militares cuando
hayan satisfecho esta o aquella
exigencia no tiene sentido y
Zapatero lo sabe, a pesar de lo que
pueda decir en público. Se especula
mucho sobre si está habiendo contactos
entre el Gobierno y ETA.
Quién sabe lo que puede estar pasando
entre bastidores.

D.: ¿Quién debe redefinir su estrategia
política: la izquierda abertzale, el
Gobierno español, el PNV... todos?

E.O.: Ésa es una cuestión importante.
Todos los actores tienen que preguntarse
a sí mismos qué pueden hacer
hoy para ayudar al desarrollo de
un proceso de resolución del conflicto.
Los nacionalistas vascos lo han
estado haciendo con la propuesta de
Batasuna en Anoeta y el llamado
Plan Ibarretxe.

D.: ¿No cree que las propuestas del
PNV y de Batasuna necesitan un
consenso mayor en Euskadi para ser
válidas?

E.O.: Claro, pero para llegar a un
consenso necesitas diálogo. En una
primera fase, lo importante es el proceso,
no las propuestas. En los comienzos
del proceso de paz irlandés
el Sinn Féin y el Partido Social
Demócrata y Laborista del Ulster elaboraron
una serie de propuestas que
tenían más que ver con el proceso
que con la solución. Hablando con
militantes y amigos de la izquierda
española, muchas veces se sorprenden
cuando les digo que el Gobierno
español y los partidos políticos tienen
la responsabilidad de mover la
situación política hacia delante. Para
ellos no se puede hacer nada hasta
que ETA haga esto o los nacionalistas
vascos hagan lo otro. Este tipo de
pasividad explica que esos políticos
que quieren aprovecharse del conflicto
para fines políticos se puedan
salir con la suya.

D.: En definitiva, encontramos en el
proceso de paz de Irlanda del Norte
claves que pueden ser útiles para lograr
la paz en Euskadi...

E.O.: Sí, aunque las situaciones son
muy diferentes, creo que hay cosas
que se pueden aprender. En primer
lugar la clave es el diálogo sin condiciones.
En segundo lugar todos los
temas deben estar sobre la mesa. La
idea de que el Gobierno puede dictar
qué es lo que se puede discutir no tiene
sentido. En tercer lugar tiene que
reconocerse que hay más de un foco
de violencia. Se necesita más de un
protagonista militar para mantener
un conflicto. Por último tiene que haber
un reconocimiento de que el conflicto
no es por la violencia. La violencia
es siempre un síntoma de los
problemas sociales, económicos, políticos
y culturales. Hasta que el pueblo
vasco no pueda decidir libre y democráticamente
su propio futuro,
esos problemas continuarán afectándonos
a todos.

Tres décadas de conflicto armado

Con la firma de los Acuerdos de Viernes Santo en 1998 comenzó, después de 25 años de conflicto armado, el proceso de paz en Irlanda del Norte. Desde entonces, el Gobierno autónomo ha sido suspendido dos veces. El abandono de las armas por parte del IRA satisface la principal exigencia de los unionistas probritánicos. Ahora
la pelota está en el tejado de los representantes políticos, que deben empezar este mes a negociar un nuevo
Gobierno y la restauración de la autonomía. Eoin O'Broin ha plasmado sus estudios sobre la historia del movimiento
juvenil vasco en su libro Matxinada (Txalaparta 2004). Sus continuos viajes le hacen buen conocedor de dos conflictos, el norirlandés y el vasco, que comenzaron a la vez pero han seguido caminos diferentes.

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto