ÁFRICA // ANGOLA ASUME LA PRESIDENCIA DE LA OPEP COMO EL PRIMER PRODUCTOR DE PETRÓLEO DE ÁFRICA
El Gobierno de Angola sale reforzado de las primeras elecciones en 16 años

En las primeras elecciones
tras el fin de la guerra, el
partido en el poder (MPLA)
obtuvo el 80% de los votos
y más de 2/3 del Parlamento.
La antigua guerrilla
de la UNITA, con un 10%,
reconoce su derrota.

18/09/08 · 0:00
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En un país devastado por 29 años
de guerra, el Movimiento Popular
para la Liberación de Angola
(MPLA) constituido en 1956 como
guerrilla marxista-leninista contra
el dominio colonial portugués y en
el poder desde 1975, se alzó con una
contundente victoria en las caóticas
elecciones celebradas el pasado
viernes 5 de septiembre. A pesar de
los malos augurios, estas elecciones
transcurrieron en un clima pacífico,
a diferencia de las celebradas
durante la tregua de 1992, que
desembocaron en una reedición de
la guerra hasta 2002, al no aceptar
la UNITA los resultados. Contrariamente
a lo que afirmaba El País
(6/09/08), en Angola no se dio el cliché
africano de división por etnias y
el MPLA venció tanto entre los
ovimbundu como los umbundu, los
dos grupos étnicos mayoritarios.

Los aplastantes resultados conseguidos
por el MPLA permitirán al
presidente, José Eduardo dos Santos,
en el poder desde 1979, acometer
la reforma constitucional al sobrepasar
los dos tercios requeridos.
La falta de violencia en los comicios
despeja el camino para las elecciones
presidenciales del próximo año.
La gran derrotada ha sido la ex guerrilla
UNITA (Unión Nacional para
la Independencia Total de Angola).

La UNITA, fundada por Jonas Sabimbi
en 1966 y aliada en el pasado
tanto de China como de EE UU o el
régimen racista de Sudáfrica, consiguió
tan sólo un 10%, una cifra que
dista mucho del 34% obtenido en
las elecciones de 1992. Al estar prohibidos
los sondeos, esta debacle
sorprendió en sus feudos tradicionales
(Benguela, Huambo y Bie)
donde vencieron en los comicios de
1992 celebrados bajo el auspicio de
la ONU con dos ejércitos presentes.
Según diversos testimonios recogidos
en Huambo por DIAGONAL, al
retomar la guerra, la UNITA practicó
una política de aniquilación de
los votantes del MPLA que ahora le
pasa factura.

16 años después y tras su derrota
militar, la UNITA parece haber
comprendido que su única opción
de llegar al poder consiste en que
el proceso democrático se asiente y
coyunturalmente se produzca una
alternancia. Ahora han aceptado
los resultados de unas elecciones
celebradas en un Estado supuestamente
multipartidista, aunque en
la práctica ha sido hasta ahora un
sistema de partido-Estado. La impronta
de la guerra ha extendido el
miedo a criticar al partido en el poder
y fomenta la intimidación política,
como declaran los 14 partidos
de la oposición. Los medios de comunicación
son estatales y están
controlados por el MPLA, salvo en
Luanda donde se permiten algunos
medios privados.

Situación económica

Angola, antigua joya del imperio
colonial portugués, ha experimentado
un rápido crecimiento. Actualmente
es el primer país del
mundo en crecimiento del PIB per
capita (14% en 2006 y 27% en
2007) asentado mayormente en el
auge de precios del petróleo y los
diamantes. Desde el 11 de septiembre
ostenta la presidencia de la
OPEP. Según datos del FMI, Angola
ha desbancado recientemente
a Nigeria como primer productor
de petróleo de África, con más de
dos millones de barriles diarios. La
petrolera estadounidense Chevron,
con una extracción de 500.000
barriles por día en Angola, estima
que los doblará en cinco años. Sin
embargo, la diferencia entre las riquezas
de unos pocos y la pobreza
de la gran mayoría de la población
era hasta hace unos meses la más
grande del planeta. En el ranking
de desarrollo humano, Angola ocupa
el lugar 162 de 177 países
(PNUD, 2007) con una esperanza
de vida de 40 años. Con más de 4,7
millones de desplazados internos
por la guerra, Luanda, la capital,
agrupa a casi cinco millones de
personas. Sin censo estatal, con
una población estimada de 16,4
millones (OCDE, 2007), la mayoría
vive distribuida en decenas de miles
de aldeas con un tamaño medio
de 50 personas. Sin luz, sin agua
potabilizada ni vías de comunicación,
subsisten en una economía
rural sin apenas acceso a la educación
y ninguno a la salud. La mayor
carga recae sobre las mujeres,
que en muchas zonas son consideradas
una posesión. Esta situación
contrasta con las grandes riquezas
que acumula la clase dirigente, que
encabeza el empresario más rico
del país, el presidente dos Santos.

Sin embargo, en el último año,
Angola vivió un asombroso proceso
de construcción de infraestructuras:
en algunas ciudades, alumbrado
publico, asfaltado y agua corriente;
en el ámbito rural, un ambicioso
plan de carreteras y ferrocarril.
En la concesión rivalizan
empresas europeas, norteamericanas
y chinas, siendo estas últimas
quienes claramente dominan la situación.
Según declaraba a DIAGONAL
un ex combatiente del
MPLA, “por ahora del marxismo
tan sólo quedó la retórica”.




Historia de una guerra

Tres guerrillas luchaban
contra el dominio portugués:
MPLA, apoyada por
el bloque soviético y en
especial por Cuba. La
UNITA de corte maoísta
era apoyada por China; y
el FNLA, muy vinculado al
régimen de Mobutu Sese
Seko (Zaire) y apoyado por
EE UU. Durante las guerras
coloniales, militares portugueses
politizados en la
contienda forman el Movimiento
de las Fuerzas
Armadas, que el 25 de
abril de 1974 toma el
poder en la llamada Revolución
de los Claveles.
El nuevo Gobierno portugués
reconoce el derecho
de autodeterminación en
Mozambique, Timor Oriental,
Guinea... y Angola,
donde los acontecimientos
se precipitan. Estallan
los combates entre las
guerrillas. Ante la derrota
del FNLA, Estados Unidos
elige como aliado a la
UNITA. En octubre de
1975 el Gobierno racista
de Sudáfrica, en apoyo a
la UNITA, invade desde
Sudáfrica occidental (que
en el trascurso de la guerra
se independizará y se
transformará en la actual
Namibia). En noviembre
de 1975 Cuba envía tropas
al país en socorro del
MPLA. La presencia de
tropas de ambos países
se prolonga hasta finales
de los ‘80. La intervención
de la ONU consigue
una tregua y elecciones
en 1992. La UNITA no
reconoce los resultados y
estalla la guerra. A la
muerte de su líder,
Sabimbi, en 2002, el presidente
dos Santos decreta
el fin de la guerra y
llama a una política de
reconciliación nacional
que se plasma en los
acuerdos de Lusaka.

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