Gaza huele a fósforo blanco

Frente al bloqueo informativo impuesto por Israel, unas decenas de solidarios con Palestina, entre ellos el autor, informan desde la Franja sobre el alcance de la masacre.

22/01/09 · 0:00
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Israel ha prohibido la presencia
de periodistas extranjeros
y cooperantes en Gaza. Siempre
existen, no obstante, vías
alternativas. Un ejemplo, es el movimiento
Free Gaza, que entre los
meses de agosto y noviembre, ofreció
una vía de entrada en el territorio
palestino, tanto a periodistas como
a cooperantes, que había estado
cerrada durante décadas, generando
la posibilidad de negar la legitimidad
de la ocupación israelí de
la Franja, navegando desde Chipre,
sin aceptar ningún tipo de coordinación
con el Ejército israelí. La entrada
marítima es legal, en cuanto
zarpa desde territorio de la UE y entra
en aguas palestinas sin pasar
por Israel. El último barco que logró
culminar su travesía zarpó el 19
de diciembre, día que terminaba la
tregua pactada entre Hamás e
Israel. Quienes viajaban en ese barco
sabían exactamente la situación
a la que se exponían y decidieron
continuar. La ayuda humanitaria
ha sido detenida en almacenes israelíes
y egipcios durante meses.

Periodistas y cooperantes continúan
esperando la autorización de
paso israelí. Es su decisión aceptarlo.
Había alternativas. Continúan
existiendo, al menos, dos docenas
de personas que han llegado a Gaza
en la última semana desde Egipto.
No podrán entrar nunca en Israel.
Quienes prefieren seguir en Jerusalén
se separan definitivamente
de la Franja de Gaza.

Ellos no han conocido a la madre
de la familia Hamadan, cuyos
hijos murieron asesinados por un
F-16 mientras arrojaban la basura
frente a su casa, ni a la familia
Balusha, que perdió a sus cinco niñas
mientras dormían junto a una
de las mezquitas bombardeadas en
estos 22 días de terror aéreo, ni a
los cientos de inocentes que, pese a
no tener tiempo de tomar partido,
de sumarse o rechazar al movimiento
de resistencia islámica, lo
han perdido todo en un minuto.
Israel asegura que su objetivo es
eliminar a Hamás y frenar el lanzamiento
de cohetes sobre su territorio.
¿Ha disminuido durante este
ataque el lanzamiento de cohetes?
Al contrario, ha aumentado su al-
cance. Incluso desde el centro de la
ciudad de Gaza ha podido observarse
su lanzamiento a plena luz del
día. ¿Ha disminuido el apoyo de la
población hacia su Gobierno, elegido
en elecciones libres en enero de
2006? Al contrario. Como es sabido,
en momentos de agresión externa
la población cierra filas en torno a
quienes se enfrentan al enemigo.

Nadie está a salvo

Israel ha conseguido sembrar la destrucción
y la escasez más absoluta
en la Franja de Gaza, primero durante
un bloqueo que dura ya 21 meses
y que ha terminado por destruir
toda la infraestructura de la atención
sanitaria, de la producción económica,
del tendido eléctrico o de la
distribución de agua potable para
después desarrollar la campaña de
bombardeo aéreo más intensa y letal
que se recuerda. Similar a la campana
libanesa de 2006.

No se puede responder a los F-16
o a los bombardeos desde el mar. Es
prácticamente imposible escapar de
las bombas de fósforo blanco que se
extienden formando una palmera
mortal sobre el lugar elegido por los
helicópteros israelíes. La Franja de
Gaza, el territorio más densamente
poblado del planeta, habitado en su
mayor parte por personas que fueron
expulsadas en 1948 de lo que
hoy se llama Israel, es testigo nuevamente
de la imagen de decenas de
miles de familias palestinas que huyen
de sus hogares buscando un refugio
que no existe. Nadie está a salvo
en estos 367 km2.

Gaza huele a fósforo blanco y
mientras las ambulancias palestinas
evacuaban a los pacientes de un hospital
en llamas bajo disparos de francotiradores,
los funcionarios internacionales,
expertos y bien pagados,
desde los jeeps de la Cruz Roja internacional,
les pedían que esperasen
la coordinación del Ejército israelí.
Cuatrocientas personas viven
hoy gracias a la desobediencia palestina.
Varios funcionarios de la
Cruz Roja internacional han pasado
a engrosar las filas de la complicidad
durante el bombardeo del hospital
Al Qds, en el barrio de Tel Al
Hawa, sur de la ciudad de Gaza.

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