PERSONAS SIN HOGAR // LA CAMPAÑA CONTRA EL FRÍO EVIDENCIA LA ESCASEZ DE RECURSOS PÚBLICOS
El frío no mata, mata la calle

En Madrid hay 6.000 personas sin hogar y 1.200 plazas de albergue. El aumento de 300 plazas durante el invierno no es más que
un parche a un problema que existe durante todo el año.

, voluntaria social con personas sin hogar en la ONG Solidarios para el Desarrollo
07/05/06 · 23:15
Edición impresa
JPG - 19.1 KB
 
CAMBIOS. Cada vez hay más mujeres, universitarios e inmigrantes entre las personas
sin techo. Se trata de una realidad que ya no responde al estereotipo clásico.

Con la llegada anticipada
del invierno, el Ayuntamiento
de Madrid puso
en marcha el pasado 25
de noviembre la Campaña contra el
Frío para las personas sin hogar,
que se prolongará hasta el próximo
mes de marzo, y con la que se pretende
que nadie duerma en la calle.
Pero la realidad es bien distinta y
muestra que el objetivo una vez más
no puede ser cumplido por la escasez
de recursos sociales destinados
a las personas sin hogar.

Los pabellones de la Casa de
Campo con 87 plazas y un dispositivo
alternativo en Vallecas con
130 plazas son dos de los centros
que se han habilitado durante la
campaña para que las personas sin
hogar puedan resguardarse del frío
pero únicamente por la noche,
puesto que ambos centros cierran a
las nueve de la mañana. Disponen
de alojamiento, aseo, duchas, cena
y desayuno además de contar con
trabajadores sociales. La novedad
este año ha sido en Vallecas, donde
han cambiado los colchones en el
suelo por literas y han incorporado
un enfermero/a que antes no había.
Un tercer lugar donde pasar la
noche es el Centro Don de María,
de titularidad religiosa y autorizado
por el Ayuntamiento para “dar cobijo
y descanso en colchonetas y pequeños
desayunos” a las personas
sin hogar. Con capacidad para 80
personas, este centro llega a albergar
a más de 200 en condiciones inhumanas
de hacinamiento, con el
consiguiente peligro de contagio de
enfermedades. Debido a la masificación
muchos pasan la noche en el
suelo, en las bañeras o incluso llegan
a compartir escaleras para dormir,
tal y como cuentan las personas
sin hogar que han estado en este
centro.

En Madrid hay 6.000 personas
que viven literalmente en la calle
durante todo el año y los albergues
son una solución parcial para 1.200
de ellas, alcanzando las 1.500 plazas
durante la Campaña contra el
Frío. El invierno hace que aumente
el interés social por las personas sin
hogar y, por tanto, tranquiliza que
la Administración Pública asegure
que hay espacios para proteger a
todos del frío, pero tal y como indican
las cifras, no está asegurado el
alojamiento a todas las personas sin
techo, ni siquiera en invierno.

La red de recursos sociales no solamente
tiene un gravísimo déficit
cuantitativo, en donde para más de
30.000 personas sin hogar en
España se encuentran menos de
10.000 plazas de albergue y por lo
tanto dos de cada tres personas están
condenadas a dormir en la calle,
sino que existe también un enorme
problema en cuanto a la calidad
de los mismos. Las investigaciones
de los profesores Pedro Cabrera y
Manuel Muñoz, especialistas en la
problemática de las personas sin
hogar, demuestran que el 85% de
los recursos sociales en España son
básicamente asistenciales (comedores,
roperos, duchas y albergues),
destinados a la supervivencia, y no
ayudan realmente a salir de la calle.

Está socialmente muy extendida
la idea de que las personas sin techo
no van a los albergues porque
prefieren estar en la calle. Ante esta
intencionada afirmación es necesario
preguntarse por qué razón eligen
dormir entre cartones, soportando
las bajas temperaturas antes
que acudir a los servicios sociales.
Por parte de estos centros se violan
derechos fundamentales de toda
persona como son el derecho a
la intimidad y la privacidad, al tener
que dormir en albergues masificados
rodeados de gente que no conocen
y con problemas y realidades
muy distintos y complejos. Por otro
lado, tampoco se respeta la libertad
e independencia de la persona ya
que los centros disponen de horarios
estrictos que les hacen depender
por completo de los recursos,
sin ofrecer alternativa posible para
salir de la calle. La localización de
los centros también es un obstáculo,
puesto que los albergues están
situados principalmente en las afueras
de la ciudad, lejos del resto de
los ciudadanos, excluyendo así todavía
más al excluido.

Según la Ley 7/1985 BRL, “la
Administración Pública tiene que
crear recursos sociales de promoción
y reinserción social que ayude
a las personas sin hogar”. Como
testigo que es de la realidad, el voluntario
social tiene el deber de
presionar a los poderes públicos
para evitar que se incumpla la Ley,
así como de denunciar las injusticias
y discriminaciones por razones
sociales y económicas que sufren
las personas sin hogar. Por
otro lado, y teniendo en cuenta
que la sociedad excluye lo que desconoce,
es fundamental que el voluntario
trate de sensibilizar a la
ciudadanía para que conozca y
comprenda la realidad que rodea
a este colectivo.

En el momento que la sociedad
sea consciente de los obstáculos
que existen para salir de la calle,
excluirá menos y exigirá más a las
administraciones para que pongan
en marcha políticas realmente
eficaces de integración y reinserción
social.

¿Quiénes son las personas sin hogar?
_ Forman un colectivo desconocido
y olvidado por la
sociedad, pero ante todo
son personas, con derechos
y dignidad. Las personas
sin hogar han vivido
una media de siete u ocho
sucesos traumáticos encadenados,
cuando cualquier
otra persona vive una
media de tres a cuatro en
toda su vida: malos tratos,
enfermedad, desengaño
amoroso o divorcio, desahucios,
muerte de familiar
cercano o pérdida de la
vivienda por problemas
económicos. En momentos
críticos como éste, que
coincide con una falta de
apoyo afectivo por parte de
familia y amigos, el sistema
emocional de la persona se
debilita y puede llegar a
perder toda confianza en sí
misma. La escasez de
recursos sociales destinados
a prestar ayuda en
situaciones de riesgo como
éstas provoca que una persona
pueda acabar en la
calle.
En los últimos años el perfil
de persona sin hogar ha
sufrido un cambio importante.
Frente a la imagen
tradicional de hombre de
avanzada edad, soltero,
con poca formación, solitario,
con problemas de alcohol
y larga permanencia en
la calle, encontramos cada
vez más inmigrantes (alrededor
de un 45%), mujeres
maltratadas, trabajadores
temporeros, jóvenes
con problemas familiares,
drogodependientes, enfermos
de sida y personas
con estudios universitarios,
que suponen un 12%
del total.

Tags relacionados: Madrid sin hogar
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto