GOLPES DE ESTADO, ASESINATOS, INTERVENCIONES MILITARES Y PRESIDENTES FRANCESES CON PIEL OSCURA
Francia se resiste a descolonizar África

A pesar de las palabras de
Sarkozy sobre una nueva
época en las relaciones
con las ex colonias africanas,
en los hechos poco
parece haber cambiado:
gobiernos títere y dictaduras
toleradas en pos de los
intereses económicos de
Francia en el continente.

10/07/08 · 0:00
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El 1 de julio el presidente de la República
francesa, Nicolas Sarkozy,
asumía la presidencia europea. Tras
un año intenso en las relaciones euroafricanas,
especialmente durante
la cumbre de Lisboa del pasado diciembre,
la presidencia francesa, que
tiene una relación intensa con el continente,
crea expectación. En el encuentro
euroafricano, que se recordará
por la negativa africana de
aceptar los Acuerdos de Asociación
Económica propugnados por Europa,
el mandatario francés afirmaba:
“Hoy propongo un nuevo contrato
entre Europa y África por la paz y
por la seguridad de todos nosotros.
[…] consiste en una asociación transparente,
responsable, sin complejos”.
Sin embargo, una revisión de la
política francesa en África erosiona
su credibilidad.

En junio, el coronel de Burkina
Fasso Gilbert Diendjéré participaba
en París en la conferencia “Estabilidad
y desarrollo en África” invitado
por una institución pública. El 2 de
julio, Sarkozy recibía a Omar Bongo,
presidente de Gabón y amigo personal,
tras la cumbre de la Unión Africana
celebrada en junio en Egipto.
Diendjéré dirigió las fuerzas que
en 1987 destituyeron a Thomas
Shankara, presidente muy popular
con un discurso antiimperialista en
Burkina Fasso, cuyo asesinato permitió
el ascenso de Blaise Campoaré,
quien 21 años después se perpetúa
en el poder. Respecto a Bongo, se
trata del mismo presidente que lleva
40 años al frente de Gabón, fuente
de petróleo para Francia.
Durante décadas oscuros intereses
han marcado la presencia de
Francia en África. Así lo denuncia la
ONG Survie, que nació en 1984 con
el objetivo de reorientar la ayuda al
desarrollo francesa para que llegue a
sus destinatarios legítimos. Acabó
dedicándose a denunciar, tras encontrarse
con fraudulentas concesiones,
la presencia de los servicios secretos
y el empleo de mercenarios,
con irregularidades en la ayuda al
desarrollo muy beneficiosas para políticos
de ambos continentes y sus
amigos empresarios. Survie descubrió
un paisaje en donde la corrupción
económica y política eran la norma,
y al que François-Xavier Verschave,
presidente de Survie hasta su
muerte en 2005, llamó Françafrique.

La Françafrique

Cuando en 1958, De Gaulle decidió
otorgar la independencia a las colonias,
encargó a Jacques Foccart –líder
del partido gaullista y ‘Monsieur
Afrique’ entre 1960 y 1974, periodo
en el que auspició numerosos golpes
de Estado– que afianzara la presencia
de Francia en el continente. Las
antiguas colonias conservaban un
valor estratégico: constituían un refuerzo
en la ONU, surtían materias
primas, y, a través de la corrupción,
financiaban partidos franceses. Los
intereses de la Françafrique quedarían
en manos de mercenarios, oscuros
hombres de negocios y políticos
africanos amigos. En el currículo bélico
post-independencia figuran las
peores guerras: Biafra, Liberia, Costa
de Marfil, Burkina Fasso...

Primero se desembarazaron de los
líderes independentistas. Mucho antes
del asesinato de Shankara,
Ruben Um Nyobé fue abatido por las
tropas francesas cuando luchaba por
la independencia de Camerún; Sylvanus
Olympio, depuesto por el primer
golpe de Estado en el África negra
en 1963, en Togo; Barthelemy
Baganda murió en un misterioso accidente
de avión antes de convertirse
en el primer presidente de la
República Central Africana.
A esta generación de líderes fallida
les sustituirían “presidentes franceses
de piel negra”, hombres relacionados
con la metrópoli: masones,
ex militares del Ejército francés… El
invento aventajaba al sistema colonial
en comodidad: era menos visible.
La mayoría de estos líderes fueron revalidados democráticamente
en los ‘80 y ‘90, con el respaldo de
Francia, en elecciones tachadas de
fraudulentas: Es el caso de Deby en
Chad, Eyadema en Togo y Paul Biya
en Camerún.

‘Les amis’ de Sarkozy

En 2006 durante una visita a Benin,
Sarkozy esgrimía un discurso rupturista
respecto a la Françafrique: “Debemos
deshacernos de las tramas de
antaño, de los responsables oficiosos
que no obedecen a ninguna otra norma
que la que ellos mismos dictan”.
Mas sus amistades le delatan. Empezando
por Charles Pasqua, inspirador
político de Sarkozy, que ofició de
testigo en la primera boda del presidente.
Pasqua, implicado en numerosos
casos de corrupción, es la otra
figura principal junto a Foccart de la
Françafrique. Continuando por Vincent
Bolloré, cuya multinacional controla
los transportes y logística de
buena parte de África, quien le cedió
su yate para que reposara tras su victoria
electoral. Y por último Omar
Bongo, primer jefe de Estado en visitar
a Sarkozy tras su entrada en el
Eliseo. Estos tres exponentes plantean
interrogantes ante el rupturismo
que anuncia el presidente de Francia.

Más artículos en el mismo número:

[LA FRAN_áAFRIQUE Y LA REPÚBLICA DEL CONGO (BRAZZAVILLE)->6249]

[EL 'AFFAIRE' DE LA PETROLERA ELF->6250]

ENTREVISTA : ODILE TOBNER, PRESIDENTA DE LA ORGANIZACIÓN SURVIE
_ [»Hay un problema francés para los países africanos»->6251]

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