MARC EULER, ASOCIACIÓN CANARIA DE COSTA DE MARFIL
“Francia quiere controlar el petróleo de Costa de Marfil”

Marc Euler, activista que reside en Las Palmas,
explica cuál es la situación de su país y los intereses
internacionales en el conflicto armado.

01/08/11 · 8:00
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Marc Euler (Foto: Pedro Larre)

Tras la llegada al poder en Costa de
Marfil de Alassane Ouattara, del
partido Alianza de los Republicanos,
en noviembre pasado, gracias
al apoyo de Francia y Naciones
Unidas, la situación del país ha empeorado.
Los combates se han recrudecido
entre partidarios del anterior
presidente Laurent Gbagbo,
Frente Popular Marfileño, y las
fuerzas del actual presidente.
Según la ONU el país está al borde
de otra guerra civil. A esto hay que
sumar la situación de casi un millón
y medio de refugiados
en un país de
21,6 millones de personas.

DIAGONAL: ¿Qué ocurrió en las
elecciones de noviembre pasado en
Costa de Marfil?

MARC EULER: Mi país siempre ha
mantenido unas relaciones de estrecha
dependencia con Francia y
los países francófonos del entorno.
Laurent Gbagbo, anterior presidente,
quería extender las relaciones
comerciales a nuevas potencias, especialmente
Rusia y China, y acabar
con los privilegios exclusivos
de las empresas exportadoras. Las
elecciones las ganó Gbagbo, con el
51% de los votos, según lo ratificó
el Tribunal Constitucional tras las
denuncias de fraude. Pero la ONU,
al dictado de Francia, certificó el
resultado provisional de la comisión
electoral,
sin respetar las instituciones
de Costa de Marfil ni su
soberanía.

D.: ¿Por qué el presidente Alassane
Ouattara ha recibido tanto respaldo
internacional?

M.E.: Ouattara es un economista
formado en EE UU, fue el director
del Fondo Monetario Internacional
para África.
Además, mantiene
alianzas con las potencias occidentales
y sus transnacionales. Él pretendía
conquistar el poder para realizar
ajustes estructurales.

D.: ¿Qué intereses tiene Francia en
Costa de Marfil?

M.E.: El Ejército francés está presente
en el país desde hace más de 50
años,
ha suplantado a los cascos azules
de la ONU y ha armado a la guerrilla
rebelde, permitiendo que traficase
ilegalmente con oro, diamantes
y otros productos de exportación como
el algodón y el cacao. Costa de
Marfil posee otras riquezas naturales,
como café o petróleo, pero el 50%
de las divisas van a parar al Tesoro
francés.

D.: Se habla poco de los planes de
EE UU en este conflicto.

M.E.: Francia y Estados Unidos quieren
controlar el país. Sarkozy apuesta
por su liderazgo, pero es un lacayo
de EE UU, que quiere instalar la principal
base militar de la United States
Africa Command (AFRICOM), la
agencia de EE UU para el control de
los recursos energéticos de África,
ahora en Stuttgart. Pretenden controlar
todo el flujo de materias primas

y petróleo procedentes de los
países del Golfo de Guinea.

D.: ¿Qué papel juega la ONU y el
Tribunal Penal Internacional (TPI)?

M.E.: Desde el inicio de la guerra civil
(2002-2007), la ONU atacó a las
fuerzas del Estado y fue cómplice en
la estrategia de terror que utilizaron
los rebeldes para ganar la guerra.
Después, no atendieron las peticiones
de ayuda de la población civil.

Ahora el TPI dice que va a abrir investigaciones,
pero sólo va a considerar
los delitos de Gbagbo. En 2004
ya se hicieron otras investigaciones
acerca del rearme de la rebelión, pero
no se publicaron con la excusa de
no entorpecer el proceso de paz.

D.: ¿Cuál es la situación actual de la
población civil en su país?

M.E.: Desde que acabó el conflicto
armado, los partidarios de Gbagbo
están siendo perseguidos y asesinados.
En el oeste del país se están atacando
poblaciones de la etnia bété,
que es la etnia de Gbagbo, y otras
etnias emparentadas. Están destruyendo
los poblados y asesinando a
la población
por ser de la misma raza
que Gbagbo. Y se están matando
intelectuales, periodistas y abogados.
Tienen que esconderse o huir
al exilio porque saquean sus viviendas,
destruyen sus oficinas o
son encarcelados. Y toda
esta represión se está efectuando
con la complicidad de Francia y
la ONU. De eso no se informa porque
todas las noticias salen de la
Agence France-Press (AFP).

Hay que tener en cuenta que el
Ejército de Ouattara está formado,
en su mayoría, por mercenarios, expresidiarios
y jóvenes
y ahora que
Ouattara tiene el poder ya no les paga,
por lo que vuelven su odio contra
la población, sembrando el terror.
No se han recuperado las armas y los
rebeldes cobran chantajes, ocupan
casas, comisarías, residencias universitarias,
roban y realizan pillajes.

La gente tiene que esconderse en la
selva, sin poder atender a su familia.
Además, existe un millón de refugiados
dentro del país y otros 300.000
costamarfileños que huyeron a
Liberia y Ghana. Pero los campos de
refugiados carecen de financiación y
la gente los abandona.

D.: ¿Cómo ve el futuro de su país?

M.E.: Costa de Marfil está destrozado,
será difícil conseguir la reconciliación.
Y empiezan las políticas liberales:
ajustes, recortes salariales, revisión
de contratos internacionales
anteriores.
Mayor aumento de la pobreza,
más emigración y vandalismo.
El Estado está cada vez más desestructurado,
cada vez se parece
más a Iraq.

Ouattara está construyendo una
dictadura. Además, pretende nacionalizar
a tres millones de habitantes
de Burkina Faso para poder cambiar
el censo. Está lanzando rumores de
que soldados partidarios de Gbagbo
quieren dar un golpe de Estado, pero
es una excusa para seguir con la estrategia
del terror y justificar las medidas
dictatoriales que está tomando.
Nos sentimos traicionados por la
comunidad internacional,
sobre todo
por Naciones Unidas tras el apoyo a
la ilegalidad y las armas. La ONU debería
abandonar el país, disolverse,
debería dejarnos en paz.

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Marc Euler (Foto: Pedro Larre)
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