EGIPTO // UNA CLASE POLÍTICA CORRUPTA ACOMPAÑADA DE LA EXPANSIÓN DE LAS EMPRESAS EUROPEAS
El fin de Mubarak revela el expolio de Egipto

La caída de Mubarak ha puesto de relieve el
entramado diplomático y empresarial creado por
Occidente para obtener gas natural a precios asequibles.

, Orihuela (Alicante)
04/05/11 · 13:37
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Sólo en el último año fiscal, Egipto
recibió 11.000 millones de dólares de
inversión extranjera. Cerca del 60%
de esta suma llegó de la UE, con la
que el régimen de Mubarak suscribió
un acuerdo hace siete años para
facilitar las relaciones comerciales, e
impulsar reformas políticas, el respeto
a los derechos humanos y la mejora
económica de la sociedad egipcia.
Con más de 80 millones de personas,
en Egipto hay 15 millones de
“adinerados”, según un informe de
la Oficina Económica y Comercial
de España en El Cairo publicado en
enero. De los 55 millones de personas
restantes, más de la mitad entraría
en la definición de “pobre” al vivir
con menos de dos dólares al día. “El
pueblo egipcio no obtuvo ningún beneficio
de los acuerdos firmados entre
el régimen de Mubarak y la UE.

Aunque hay registros de mejoras
en la economía, siempre estaban
dirigidas a ciertas personas, algunas
de las cuáles están ahora en la
cárcel por sus terribles crímenes a
la economía egipcia”, afirma
Ahmed Salah, uno de los activistas
que participó en la organización de
la revolución egipcia.

“La UE tiene acuerdos desde hace
años que le permiten interferir y decir
‘hasta aquí, estás violando derechos
humanos y según los acuerdos
que tenemos no puedes hacerlo’, pero
nunca lo han hecho”, explica
Salah. El Acuerdo entre la UE y
Egipto, en marcha desde 2004, expresaba
la meta de mejorar las condiciones
sociales, el sistema judicial,
el respeto a los derechos humanos y
el proceso democrático en el país, a
la vez que premiaba su rol de “pacificador”
en el conflicto palestino israelí
y la “contención” de inmigrantes.

Aunque no se notaron avances
en estos temas, al menos en los primeros,
lo que la alianza sí consiguió
fue potenciar la adopción de medidas
reformistas en el país. Esto ha
propiciado la entrada de grupos europeos,
la privatización de numerosas
empresas estatales y el establecimiento
de un área de libre comercio
con la eliminación gradual de aranceles,
lo que podría haber influido
en la oscilación de precios de los alimentos
en Egipto. A través de este
acuerdo, los países de la UE también
han encontrado con una puerta
abierta a un mercado mucho mayor:
los países del Acuerdo de Agadir
(Jordania, Túnez y Marruecos),
Turquía, los 19 Estados del Mercado
Común de África Oriental y Austral
(Comesa) y los del PAFTA (acuerdo
panarábico de libre comercio), con
los que Egipto también tiene acuerdos
de libre comercio, además de
EEUU, que le da un acceso preferente
a su mercado textil.

El gas, sector clave

La Unión por el Mediterráneo (UpM)
nació en 2008 con el objetivo de servir
de puente entre países en temas
de derechos humanos y, sobre todo,
de trampolín a las empresas para
conseguir oportunidades de negocio. La canalización de su vertiente
económica en Egipto es responsabilidad
del Ministerio de Comercio, a cuyo
cargo estaba Rashid Mohamed
Rashid que desde febrero está siendo
investigado por corrupción. Aunque
sigue bloqueada por el conflicto palestino-
israelí, entre los grandes proyectos
de la UpM figura la Central
Solar Mediterránea, que supondrá la
instalación de centrales termosolares
en los países del norte de África para
exportar a Europa gran parte de su
producción.

Este plan, que podría
echar a andar en 2012, supone una
inversión de 80.000 millones de euros,
10.000 de ellos destinados al
transporte de la energía a Europa,
trabajo del que se encargará
Medgrid, un proyecto compuesto
por 20 socios, entre ellos las españolas
Abengoa y Red Eléctrica.

De los 6.300 millones de dólares
invertidos por la UE en Egipto en
2009, 4.926 llegaron desde Reino
Unido (75%), una suma tres veces
mayor que la procedente de EE UU.
Aunque no al nivel de Reino Unido,
otros países europeos se han dejado
en el país una notable suma, como
Bélgica (930), Francia (286) y
España (80,5 millones). Los combustibles
son la inversión estrella (75%
del total europeo).

Entre las principales
petroleras con presencia en
Egipto, según un documento de
Dracon Partners fechado en febrero,
destaca sobre todo la italiana ENI,
cuya producción depende en un 13%
de Egipto. Los grupos españoles
también tienen una tradicional presencia
en el país, donde desde hace
décadas opera Repsol. Esta empresa
tiene presencia en Egipto sobre todo
a través de Gas Natural Fenosa.

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El secreto mejor guardado

Es en el negocio del gas en donde
radica el principal interés en Egipto.
Desde la construcción de la planta
gasística de Damietta por parte de
Unión Fenosa (80%), EGAS (10%,
creada por el ministro de Petróleo
egipcio Sameh Fahmy y ahora bajo
el mando de Mahmoud Latif, ya antes
presidente de EGAS) y EGPC
(del Ministerio de Industria), se han
importado 1.400 millones de euros
en gas.

Tras Argelia y Qatar, Egipto
se ha convertido en el tercer proveedor
de gas de España, proporcionándole
un 12,3% del consumo total
de este combustible. “Uno de los secretos
mejor guardados en Egipto
es el dinero que recibe por el gas
que vende a países como España e
Israel a un precio que fuentes del
sector reconocen como infravalorado”,
explica una noticia de la
agencia EFE de 2008. Ahora, a raíz
de la revolución egipcia, Fahmy ha
sido acusado de vender gas a muy
bajo precio a Israel y a seis países
europeos, metiéndose en su bolsillo
hasta 18.000 millones de dólares
a cambio.

“La relación que hubo entre la UE
y el régimen de Mubarak fue tan importante
y asquerosa como la que tuvo
con EE UU. Se basaba en el apoyo
a un régimen muy corrupto y autocrático
que ellos bien sabían que estaba
relacionado con terribles crímenes
contra la humanidad, además de
lo que ya todo el mundo sabe sobre
cómo han robado al país hasta exprimirlo”,
concluye Ahmed Salah.

Según Salah, la ayuda europea en
economía es ahora muy importante
para el país, pero lo es aún más la
ayuda para llevar a cabo una investigación
que permita devolver al pueblo
egipcio todos los recursos que les
han robado en los últimos 30 años.


Intereses económicos: La encrucijada de las revoluciones árabes

En busca de un nuevo Cancún

Con al rededor de 14 millones de visitas extranjeras, Egipto fue en 2009 el mayor receptor de turistas de Oriente Medio según la Organización Mundial del Turismo. De los cerca de mil hoteles que hay en el país, al menos un centenar son estadounidenses o europeos. Sol Meliá alcanza alrededor de 2.000 habitaciones entre los cuatro megahoteles que tiene en Sharm el Sheikh, el último de los cuales abrió el pasado año, mientras que el Grupo Barceló, con un hotel en El Cairo, ya estaba planteando su expansión hacia Sharm y Marsa
Alam. Por su parte, Partner Hotels, pionero español en Egipto, tiene hoteles en Sharm, Luxor y Alejandría, además de ser adjudicatario de la gestión de dos cruceros de capital estatal y de un hotel en Balyana.

El chocolate de El Cairo

La mayor compañía agroalimentaria del mundo, la suiza Nestlé, tiene en Egipto su sede para el norte de África desde 1988. En los últimos diez años ha invertido más de 250 millones de euros en sus fábricas y centros de distribución en este país. La inglesa Cadbury posee el 38%
del mercado de chocolate de Egipto, el 27% del mercado de golosinas y el 40% de los chicles. Egipto también supone el mercado más importante de Heineken en el norte de África con unas ventas anuales de más de 220 millones de dólares, según analistas de SNS
Securities. En 2002 compró la única empresa cervecera egipcia por 187 millones de libras egipcias. El gigante Unilever (Kraft, Dove, Axe...) también tiene cuatro plantas de producción en Egipto.

Participación público-privada

En 2010 el Parlamento egipcio aprobó la ley que regula los contratos
de participación público-privada (PPP), a los que Egipto podría dedicar hasta 15.000 millones de dólares en los próximos cinco años. Este paso hacia la liberalización es también una nueva puerta para las empresas extranjeras, que compiten por ser adjudicatarias de proyectos millonarios en igualdad de condiciones que las empresas nacionales. De hecho, el primer proyecto PPP, para una planta de tratamiento de agua, fue adjudicado en junio de 2009 a la española Aqualia, integrada en el grupo FCC, y a la egipcia Orascom.
Actualmente hay en curso cerca de 20 proyectos, en los que están pujando empresas españolas como Abengoa, Emasesa, Acciona
Agua o Cadagua.

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