CRISIS DEL EURO: EL EQUILIBRIO MONETARIO, CLAVE DE LA DICTADURA DE LOS MERCADOS FINANCIEROS
El factor Alemania: la creación de un mercado común con Estados Unidos

El autor explica la
ofensiva de los mercados
sobre Grecia, Portugal y
España, y el proyecto de
una estructura
económica trasatlántica*.

23/09/10 · 13:31
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CUMBRE G-20. La canciller Angela Merkel discute con David Cameron (en el centro) y Barack Obama, mandatarios de Reino Unido y Estados Unidos. / Foto: The Prime Minister Office.

La crisis del euro se deriva de
una decisión política, la de
las autoridades de la UE de
empeñar la moneda común
en lugar de reestructurar la deuda
nacional griega. Esa reestructuración
habría salvaguardado el euro,
pero habría que haber echado mano
de los bancos
y que estos últimos perdieran
en la operación parte de sus
créditos pendientes. No obstante, la
protección de algunas decenas de
miles de millones de euros de las instituciones
financieras no justifica que
se haya arriesgado tanto. Lo fundamental,
haciendo presión sobre la
moneda común, es que paguen los
trabajadores, y efectuar así una gigantesca
transferencia de ingresos
de los hogares hacia las empresas,
principalmente hacia las instituciones
financieras.

El tamaño de esa transferencia es
tal, que resulta necesario otorgar todos
los poderes a los mercados y a su
brazo armado, la Administración estadounidense.
La crisis del euro se
desencadenó por el ataque concentrado
de las agencias de calificación
estadounidenses Standard & Poors,
Moody’s y Fitch contra la deuda de
Grecia, España y Portugal.

Esa ofensiva está destinada a devolver
a EE UU los capitales extranjeros
necesarios para cubrir el creciente
déficit de su balanza financiera.
Es una señal de advertencia a países
como China, que había empezado
a reequilibrar sus reservas de
divisas comprando euros en lugar de
dólares. Para EE UU, en efecto, es
un asunto urgente. Hasta 2009, la financiación
de sus déficits y la defensa
del dólar estaban garantizadas por
el saldo positivo de sus flujos financieros,
pero no logró compensar sus
déficits en ese ejercicio y se convirtió
en un saldo negativo de 398.000 millones
de dólares. En el ámbito puramente
económico, la ofensiva contra
el euro sigue el mismo sesgo que la
lucha contra el fraude fiscal iniciada
por Obama en 2009. Se trata de devolver
los capitales al regazo de
Estados Unidos.

El apoyo de Alemania a EE UU

Esa acción táctica viene reforzada
por una operación estratégica: un
movimiento encaminado al desmantelamiento
de la UE en beneficio de
una unión económica
que abarque
los dos continentes, cuya manifestación
más visible es el proyecto de creación
de un gran mercado trasatlántico.
Sólo en función de ese objetivo
se puede comprender la actitud de
Alemania que, tanto en la lucha contra
el fraude fiscal como en el del ataque
al euro, ha constituido un apoyo
a la ofensiva estadounidense.

La UE se construyó alrededor de
Alemania
y se estructuró sobre sus
intereses. Siendo el país más productivo
económicamente en el momento
de la creación del mercado común,
ha podido, sin limitaciones políticas,
sin gobierno económico ni
transferencias importantes hacia las
zonas desfavorecidas, sacar todo el
partido a sus ventajas económicas
comparativas. Hasta este año, la zona
euro absorbe las tres cuartas partes
de las exportaciones alemanas.

Alemania, mediante las declaraciones
de sus responsables políticos y
de sus banqueros, así como mediante
la reiterada exhibición de sus vacilaciones,
ha contribuido a la eficacia
de la ofensiva contra el euro. Para
ese país, los beneficios de dicha
acción son inmediatos. La bajada de
la moneda común permite aumentar
las exportaciones
alemanas destinadas
al exterior de la zona euro.
Además, puede financiar sus propios
déficits a mejor precio.

El mercado trasatlántico

La “construcción europea” está en
una encrucijada. Aunque hasta ahora
ha permitido un desarrollo permanente
de Alemania, ese proceso ya
no puede continuar en la misma modalidad.
La UE no puede salir de la
crisis
sin instaurar un gobierno económico
que dirija una política económica
común, una armonización del
desarrollo y, para ello, asegurar unas
transferencias bancarias consecuentes
hacia los países y las regiones
desfavorecidas. En lugar de reestructurar
la deuda de los países en
dificultades, para lo que habría que
haber recurrido a los bancos,
Europa ha instaurado dos fondos de
intervención. El objetivo de los
110.000 millones de euros de ayuda
a Grecia, al igual que los 750.000 millones
de préstamos y garantías, es
someter a los países receptores a las
condiciones del FMI, donde EE UU
tiene la mayoría de los derechos de
voto. Los 750.000 millones de ayuda
previstos servirán para reembolsar
a los bancos en detrimento del poder
adquisitivo del contribuyente, y
ese desembolso a las instituciones
financieras acrecentará la recesión.

La construcción europea fue impuesta
por Estados Unidos
que,
después de la guerra, la convirtió en
una condición para las ayudas del
Plan Marshall. Se ha llevado a cabo
alrededor de Alemania, cuyos intereses
eran complementarios a los de
EE UU. El ataque contra el euro y la
operación de desmantelamiento de
la UE se derivan así de una ofensiva
lanzada por EE UU, a quien da el relevo
también la primera economía
del viejo continente, así como las instituciones
de la UE.

La Comisión y el Consejo confirman
así su participación en la descomposición
de la Unión y
en su integración en una nueva
estructura política y económica
transatlántica bajo dirección estadounidense
,
papel que ya han desempeñado
en las negociaciones de
los acuerdos sobre la transferencia
de datos personales de la ciudadanía
europea a EE UU y las que van
encaminadas a la creación de un
gran mercado que agrupe los dos
continentes.

* Texto traducido del francés por [AEIOU Traductores->www.eioutraductores.com]

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CUMBRE G-20. La canciller Angela Merkel discute con David Cameron (en el centro) y Barack Obama, mandatarios de Reino Unido y Estados Unidos. / Foto: The Prime Minister Office.
CUMBRE G-20. La canciller Angela Merkel discute con David Cameron (en el centro) y Barack Obama, mandatarios de Reino Unido y Estados Unidos. / Foto: The Prime Minister Office.
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