INVESTIGACIÓN : EL NEGOCIO DE LAS BOMBAS DE RACIMO EN EL ESTADO ESPAÑOL
Un ex secretario de Estado de Aznar representa a una empresa que vende bombas de racimo

Instalaza SA es la única empresa privada española
dedicada a la fabricación y a la venta de bombas de racimo.
Tiene como representante a Pedro Morenés Eulate,
ex secretario de Estado durante el Gobierno del PP.

12/06/08 · 0:00
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PEDRO MORENÉS EULATE. El ex secretario de Estado también ejerce puestos de primer
nivel en el sector de la defensa y la investigación militar / SERGIO FRUTOS

Poco tiempo después de la Guerra Civil española –el 18 de
agosto de 1943– se constituía la empresa
Instalaza SA, dedicada a la
fabricación y venta de armamento
para las Fuerzas Armadas españolas
y para otros ejércitos del mundo.
Actualmente tiene el dudoso
honor de ser la única empresa privada
española que cuenta con bombas
de racimo en su stock (Explosivos
Alaveses, una empresa pública,
también fabrica estas bombas). Según
su página web, uno de sus productos
es la munición de mortero
MAT-120 (en cuyo desarrollo la
empresa ha invertido 12 millones
de euros), habitualmente conocida
como bomba de racimo o de dispersión.
Instalaza, cuya sede social está
situada en la calle Núñez de Balboa
de Madrid y cuyo centro de
producción se encuentra en Zaragoza,
está presidida por Leoncio
Muñoz Bueno desde el 8 de abril de
2000. Muñoz Bueno, que había sido
consejero de la empresa desde
1993, forma parte de la junta directiva
de la Asociación Española de
Fabricantes de Armamento y Material
de Defensa y Seguridad, la patronal
de los fabricantes de armamento
en el Estado español.

Ex alto cargo del PP

Según ha podido saber DIAGONAL,
desde el 31 de mayo de 2007,
Pedro Morenés Eulate, vizcaíno de
65 años, es el representante de Instalaza.
Dos años antes, el 26 de
agosto de 2005, Morenés había sido
nombrado consejero de Instalaza,
según los datos del Registro
Mercantil. Morenés Eulate fue nada
más y nada menos que secretario
de Estado de Defensa del gobierno
de José María Aznar entre
1996 y 2000, secretario de Estado
de seguridad (2000-2002) y secretario
de Estado de Ciencia y Tecnología
(2002-2004). El ex secretario
de Estado es nombrado consejero
de Instalaza el 26 de agosto de
2005, habiendo transcurrido apenas
un año desde que abandonó el
cargo. Sin embargo, su currículum
abarca multitud de dedicaciones.

Ha formado parte de los consejos
de administración de Telefónica y
Tabacalera (prácticamente un leit
motiv en los antiguos altos cargos
del PP). Nombrado secretario general
del Círculo de Empresarios
en 2005, Morenés preside el Instituto
Nacional de Tecnología Aeroespacial,
Ingeniería de Sistemas para
la Defensa, SA, el Centro de Astrobiología,
el Centro para el Desarrollo
Tecnológico e Industrial (CDTI)
y la Gerencia del Sector Naval, entre
otros. Miembro del Consejo de
Administración de la Sociedad
Española de Participaciones Industriales
y de la Agencia Industrial del
Estado, Morenés ha sido secretario
del Consejo de Astilleros Españoles
SA, de Astilleros y Talleres del Noroeste
SA, además de director general
comercial del Grupo de Astilleros
Públicos del Instituto Nacional
de Industria. Es consejero delegado
de Kuitver Estudios SL (uno
de cuyos clientes es precisamente
Instalaza). En junio de 2006 se convirtió
en el primer presidente elegido
democráticamente del elitista
Club Puerta del Hierro de golf incluyendo
en su lista al Conde de
Murillo, marido de la presidenta de
la Comunidad de Madrid, Esperanza
Aguirre. Según las crónicas de
la época en que accedió a la subsecretaría
de Estado de Defensa (en
1996) y de Interior (2000), Morenés
cuenta con excelentes conocimientos
y contactos en los restringidos
ambientes policiales, militares
y de los servicios secretos.

Poco dado al protagonismo mediático,
Morenés tuvo un papel clave
en la profesionalización del ejército
español. Cuenta con la Gran
Cruz de Isabel la Católica, la Cruz
de Plata de la Guardia Civil, y la
medalla al mérito Policial.

Banqueros y empresarios

Otro curioso personaje que figura
como consejero de Instalaza es Juan
Antonio Alcaraz García, ex consejero
delegado del grupo inmobiliario
Astroc entre mayo y noviembre de
2007. Desde que abandonara su cargo
de consejero delegado de Astroc,
Alcaraz García pasa a ser director
general adjunto de La Caixa y responsable
del área inmobiliaria del
Banco Sabadell. Ha sido además director
territorial de Catalunya del
Banco Sabadell. Anteriormente, este
madrileño licenciado en Administración
y Dirección de Empresas
por el Colegio Universitario de
Estudios Financieros, fue subdirector
general del Banco Central
Hispano y más tarde del Banco
Santander. El pasado mes de febrero,
Alcaraz tuvo que declarar como
testigo ante el juez Baltasar Garzón
en la Audiencia Nacional a raíz de
una investigación motivada por una
querella presentada por un accionista
minoritario de Astroc, la malograda
inmobiliaria valenciana de
Enrique Bañuelos. Por su parte,
Nicolás Merigó Cook, consejero de
Instalaza desde el 11 de Diciembre
de 1998, es vocal del Consejo de
Administración de Hispasat. También
es miembro de la comisión directiva
de Auna, operadores de telecomunicaciones,
SA (empresa
accionista de Hispasat con un
17,64%). Hispasat, empresa implicada
en el negocio del armamento
según el Centre d’Estudis per la
Pau J.M. Delàs, tuvo un resultado
neto en 2007 que supera los 35,7
millones de euros. En 2002, el Grupo
Auna tuvo unos ingresos de
3.242 millones de euros. Ricardo
Horno Liria, hermano del último
alcalde franquista de Zaragoza,
también figuraba como consejero
de la empresa de armamento.
Jacobo Álvaro Vidal Roldán, consejero
de Instalaza desde el 7 de
enero de 2005, es administrador de
Asesoramiento y Formación Financiera
de Santander SL, una empresa
dedicada a los servicios de
asesoramiento con un capital social
de 3.150 euros. León Ángel
Llaguno Velasco, consejero de
Instalaza desde el 26 de agosto de
2005 es también presidente del
consejo de administración de
Eikon 99 SICAV, SA. El vicepresidente
de Instalaza es el abogado
Esteban Vera Pala, y su consejero
delegado, Miguel Muñoz Gámez.
Sus apoderados solidarios son Leoncio
Muñoz Bueno, Juan Muñoz
Gámez, Ana María Gámez Lucena
y Jesús Asín Castillo.

Tratado de Dublín

Si finalmente el Estado español
diese apoyo efectivo al Tratado
Internacional de prohibición de
bombas de dispersión, Instalaza
se vería obligada (junto con Explosivos
Alaveses) a abandonar la
fabricación de bombas de racimo.
Sin embargo, ambas empresas
cuentan con un amplio y siniestro
catálogo de armamento que continuará
engordando sus ya abultados
bolsillos.

AVANCES Y PRESIONES EN LA CONVENCIÓN SOBRE MUNICIONES DE RACIMO
_ ALEJANDRO POZO, es miembro del
Centre Delàs-Justícia i Pau.
Más información en:
www.stopbombasracimo.org
_ El tratado aprobado en Dublín
a finales de mayo invita al
optimismo. Prohibirá todas las
municiones de racimo utilizadas
en los últimos 40 años y
la vasta mayoría de los arsenales
existentes. Además, las víctimas
estarán asistidas y la
Convención entrará en vigor
sin periodos de transición en
cuanto 30 países depositen
una ratificación que no admitirá
reservas.
Dos son las deficiencias. Por
un lado, algunas municiones
de racimo no serán prohibidas
al no responder a la definición
y podrán seguir fabricándose
en el futuro. Contarán con una
tecnología mucho más fiable,
evitando así algunas de las tragedias
de sus predecesoras,
pero las excepciones dificultarán
la condena de estas
armas. Cabe recordar que fue
esta estigmatización la que
permitió que, en el tratado
sobre las minas antipersona,
los Estados no firmantes las
dejaran de fabricar, comercializar
y utilizar. La segunda laguna
es la inclusión de la interoperabilidad
(operaciones
militares conjuntas con Estados
no parte de la Convención),
que entreabre la puerta
al uso de las municiones prohibidas.
Ausente en cuerpo, EE
UU estuvo presente en alma.
España, como otros fabricantes,
intentó salvaguardar sus
propios intereses. Presentó dos
propuestas: una con las excepciones
para dejar a las bombas
de la empresa Instalaza fuera
del Tratado y otra a favor de la
interoperabilidad. A pesar de
los esfuerzos, las municiones
españolas quedarán prohibidas.
La relación de la delegación
gubernamental con la
sociedad civil observadora fue
amable y en el resto de artículos
de la Convención estuvo
correcta, si bien su actitud
distó mucho de la ofrecida por
Austria y otros países, soberanos
para decidir por no formar
parte de la OTAN.
En esta amalgama de intereses
económicos, lógica militar y
consecuencias humanitarias,
cabe celebrar que estas últimas
hayan sacado los colores
a los estrategas de la guerra.

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