CIEN MIGRANTES AGUARDAN SU OPORTUNIDAD PARA LLEGAR A DOVER (INGLATERRA)
Esperando a un camión en Calais

Parecen mercancías. Buscan un espacio para viajar dentro de los camiones que cruzan el canal de la Mancha.

10/11/10 · 8:00
Edición impresa
Fotos: Edu León

Son de 70 a 90 minutos de viaje entre
 Calais (Francia) y Dover (Inglaterra). Necesitan suerte para
esquivar a los guardias de seguridad
 y los perros que custodian los
párkings y deben aprender a respirar
 dentro de bolsas de plástico, o no
respirar, para sortear los controles.
Son un centenar de personas que
 esperan el momento para colarse en
los camiones. Han recorrido largas
 distancias hasta llegar a este punto.
 Salieron hace meses de Afganistán,
 Irán, Iraq, Palestina, Sudán, Chad,
 Nigeria… La lista es larga. Antes eran
más de 800 y vivían en una zona boscosa
de Calais a la que bautizaron como
 La Jungla. Hace más de un año
 este campamento fue desmantelado
y los migrantes se dispersaron
.

En las afueras de una ciudad del
 norte de Francia está un campamento
 donde sólo se encuentra gente de
Eritrea. Una bandera de ese país corona
una de las tres chabolas, junto a
una francesa para no enojar a los dueños
de la casa. Hay musulmanes y
 cristianos en el grupo, y muchas mujeres
 que viajan con sus maridos o
 hermanos; algo poco frecuente entre
 los africanos. Su rutina consiste en
 esperar a que llegue la noche para ir
a los aparcamientos y tratar de subir
 a un camión
. Mientras hay luz se ocupan
de las comidas grupales, la ceremonia
 del café, sus ritos religiosos y
la limpieza de las chabolas. Además,
dos veces por semana salen a la ciudad
para ducharse gracias a la solidaridad
 de los vecinos y de un grupo de
activistas. Cuando oscurece encienden
 velas y conversan. Repiten la historia
de una familia que llegó al campamento
y logró pasar el mismo día.
Hay un retrato de ellos en una de las
chabolas; todos visten de blanco y
sonríen. Eso les da esperanza.

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