MICHAEL ALBERT, UNO DE LOS IMPULSORES DE LA ECONOMÍA PARTICIPATIVA TAMBIÉN FUNDÓ LA REVISTA Z MAGAZINE
“Entender una buena economía es sencillo”

Este economista y activista político estadounidense ha dedicado parte de su trabajo a explorar otras formas posibles de gestionar la economía.
Texto de David Marty

06/10/11 · 8:00
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Este economista hablará sobre autogestión a mediados de octubre en distintos puntos del Estado español.

DIAGONAL: Hace unos 20 años, usted y Robin Hahnel desarrollaron la
economía participativa o Parecon,
como una alternativa a la economía
capitalista y de planificación central.
¿Podría describir en pocas palabras
cuál era la propuesta?

MICHAEL ALBERT: Parecon es un
concepto de economía que intenta
sustituir al capitalismo y también a lo
que se ha llamado el socialismo del
siglo XX. Señala el conjunto mínimo
de instituciones que debe tener una
economía para no tener clases y ser
autogestionada por sus trabajadores
y consumidores para sus propios intereses, según decidan, sin parcialidades estructurales y sin que haya
pequeños grupos dominantes.
Obviamente, más allá de ese mínimo
habrá muchas cosas que cambien en
la economía participativa de un país
a otro y de una industria a otra.

D.: ¿Cuáles serían las características
principales de la economía participativa?

M.A.: El modelo incluye consejos autogestionados de trabajadores y consumidores, entendiendo por autogestionado que la gente influye sobre las decisiones de forma proporcional a como se ven afectadas por
ellas. A veces gobierna la mayoría.
Otras veces el consenso. Otras veces
otras maneras de convertir las preferencias en decisiones. Las opciones
de voto son elecciones tácticas que
se toman para alcanzar los principios de la autogestión.
La segunda necesidad de la
Parecon son los complejos equilibrados de trabajo. Hoy en día los trabajadores se dividen en dos grandes categorías. La primera, a la que los defensores de la Parecon llaman la clase coordinadora, realiza tareas que
les confieren un enorme poder.

D.: ¿Qué quiere decir con “conferir
poder”?

M.A.: Piensa en los abogados, doctores, ingenieros y directores de finanzas. Sus obligaciones les otorgan información, hábitos de toma de decisiones, habilidades comunicativas,
confianza social, etc. El segundo tipo
de trabajador, la clase obrera, realiza
tareas que le privan de poder de una
forma abrumadora. Piensa en los
montadores, cocineros de comida rápida y en general en toda la gente
que realiza tareas repetitivas que
provocan que la persona acabe con
menos confianza, menos información y menos habilidades sociales
que en el otro caso. La clase coordinadora que realiza únicamente tareas de poder, domina a la clase trabajadora.

D.: ¿Cómo en la antigua Unión
Soviética quiere decir?

M.A.: Es la clase dirigente en el socialismo de la vieja escuela. Reclama
una enorme parte de la riqueza y del
poder social, especialmente cuando
no hay propietarios. De tal manera
que incluso si tenemos consejos de
trabajadores y consumidores e incluso si estamos sinceramente comprometidos con la autogestión, si mantenemos la vieja división del trabajo
donde un 20% de los trabajadores realizan todas las tareas que dan poder, ese 20% será quien establezca el
calendario y proponga, debata y prepare todo. Sus puntos de vista se impondrán. Sus objetivos se alcanzarán y llegarán a verse a sí mismos
más merecedores y más valiosos que
los trabajadores que cumplen las órdenes y parecen menos capaces, necesitados de dirección y de “ayuda”.
Con el tiempo los coordinadores gobernarán, normalmente con una insensibilidad arrogante.

De tal manera que los complejos
equilibrados de trabajo, la segunda
necesidad institucional de la
Parecon, divide las tareas de tal manera que cada trabajo tenga una
mezcla de tareas que proporcionen
una situación general de poder similar para todos. Todos estamos preparados para participar plenamente en
la autogestión con nuestro papel y
nuestras responsabilidades económicas.
El tercer componente de la
Parecon está relacionado con los ingresos que obtenemos por nuestro
trabajo. Ésta es toda la producción:
¿Qué parte me toca a mí? ¿Qué parte
te llevas tú? Más general, ¿cuál es la
norma que establece cuanto se lleva
cada uno?

La Parecon rechaza que la gente
deba obtener beneficios en base a la
propiedad que posee. Rechaza que
la gente se lleve todo lo que pueda
por su poder de negociación.
Rechaza que la gente obtenga a cambio el equivalente de lo que ellos, con
su propio trabajo, producen.

D.: ¿Podría dar un ejemplo de esto?

M.A.: Por ejemplo, no piensa que tener mejores herramientas o haber
nacido con un gran talento o porque
resulte que produces algo de enorme
valor, te garantice una recompensa
mayor incluso si eso implica que la
producción total en ese caso sea más
valiosa. En lugar de eso la Parecon
dice que la gente que puede trabajar
debería tener ingresos solamente en
base a cuantas horas trabajan, lo duro que trabaje y lo duras que sean las
condiciones en las que trabajan,
siempre que estén haciendo trabajo
que sea socialmente valioso.

D.: ¿Qué pasa entonces con lo que
llama “planificación participativa”?

M.A.: Éste es el último elemento de
la Parecon, también resulta que si
combinas los consejos de autogestión de trabajadores y consumidores,
los complejos equitativos de trabajo,
y lo que nosotros llamamos remuneración equitativa por duración, intensidad y dureza del trabajo socialmente valioso, con la planificación
de los mercados o la planificación
central, para alcanzar unas aportaciones y una producción, tu intención de optar por las primeras tres
estructuras quedará subvertida por
las implicaciones de tu cuarta elección, de tal manera que incluso en
contra de tus intenciones, toda la vieja mierda, por decirlo de alguna manera, volverá.

La planificación central y de los
mercados, incluso si uno las utiliza
con la mejor de las intenciones, traerá de nuevo un gobierno de clases e
injusticias sobre los consejos autogestionados y los complejos equilibrados de trabajo y la remuneración
equitativa. Para no tener clases, la
Parecon debe sustituir estas estructuras de distribución familiares y optar por una negociación descentralizada, horizontal y cooperativa de las
aportaciones y la producción por
parte de los consejos de trabajadores
y consumidores, que los pareconistas llaman planificación participativa.

Por supuesto que estos cuatro
compromisos institucionales requieren más textura para quedar claros y
una importante aclaración de porqué la combinación de estas estructuras es tanto viable como merece la
pena. Pero, teniendo en cuenta estas
importantes advertencias, esto sería
un rápido resumen.

D.: Dentro de poco va a pasar una semana en España para dar charlas sobre la Parecon. Hay mucha gente que
se siente intimidada por la economía.
¿Qué puede decirles a aquellos que
no se sientan lo suficientemente seguros hablando de economía? ¿A
qué tipo de público intentará llegar?

M.A.: Hay algunos campos de la economía que son estúpidamente complejos y difíciles. Todo ese tipo de
tonterías alrededor de extrañas formas de inversión financiera que son
tan crípticas que no sé si hay alguien
que sepa de que van. Sin embargo, lo
realmente importante para entender
lo que una buena economía necesita
es bastante sencillo y es todavía más
sencillo de entender, de hecho, para
la gente normal que para los economistas. Los economistas han estudiado elaboradas teorías matemáticas que no tienen prácticamente nada que ver con la realidad y que, la
verdad es que oscurecen la realidad.

Cuanto más aprende el economista
de academia, más lejos suele acabar
del verdadero entendimiento. A menudo ni siquiera saben lo que es una
corporación. En la mayor parte de
los casos serían incapaces de comprender lo que acabo de ofrecer hace
un momento, sobre incentivos y la
división del trabajo y si hubiéramos
hablado sobre planificación participatoria, lo que acabo de decir sería
todavía más cierto. No lo entenderían. Pero los trabajadores normales
no tienen problemas para entender
esas cosas, y son con los que espero
comunicarme, una vez que se han
abierto a escuchar posibilidades como estas y por muy extraños que
puedan parecer los nuevos puntos
de vista se hacen con ellos.

D.: Así que, ¿cuáles serían las cosas
importantes a saber?

M.A.: Lo que todos necesitamos conocer de la economía real (qué papel juegan las principales instituciones ahora y en el futuro sobre lo que la gente puede hacer con su vida) se entiende relativamente fácil
y es el meollo del asunto. La verdad
es que la energía mental que se necesita para conseguir tener una discusión inteligente sobre fútbol con
un amigo, como hace la mayoría de
los españoles, es mayor que la energía mental necesaria para comprender los temas claves de la economía y la sociedad e incluso para
convertirse en monitor uno mismo
de este tipo de asuntos.

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comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    06/10/2011 - 4:47pm
    <p class="spip">Sistema aJudicial (Spain). Tras 10 años de persecución, ¿quién nos da Asilo Político?:</p> <p class="spip">http://aims.selfip.org/ zzz_AQ8OVAPXU62DG7YC/doc/cap_0700.htm</p>
  • Este economista hablará sobre autogestión a mediados de octubre en distintos puntos del Estado español.
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