RESIDUOS NUCLEARES / EL ALMACÉN TRANSITORIO CENTRALIZADO (ATC) SIGUE BUSCANDO EMPLAZAMIENTO
Las elecciones aplazan la creación del cementerio nuclear centralizado

El 28 de febrero expiró
el plazo de información
sobre el cementerio
nuclear centralizado,
cuya urgencia acaba de
quedar en entredicho,
sin que se haya llegado
a producir un debate
ciudadano.

15/03/07 · 0:00
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Foto: Fred Dawson / flickr.com

El Almacén Transitorio
Centralizado (ATC) es un
proyecto de cementerio
nuclear en seco y en superficie
donde se han de depositar
todos los residuos de alta actividad
procedentes de todas las centrales
nucleares españolas. La comisión
de industria del Senado decidió por
unanimidad en diciembre de 2005
la opción por este tipo de instalación
que permite a la industria nuclear
ganar tiempo, puesto que tal
instalación funcionará al menos durante
seis décadas. El proceso de
construcción del ATC implicaba
una primera fase teórica en que los
alcaldes de los municipios interesados
solicitan información a ENRESA,
la empresa encargada de la gestión
de los residuos radiactivos. A
continuación, se abriría un plazo para
ofrecer candidaturas y es una comisión
interministerial la que tomaría
la decisión final.

Era en el pasado mes de octubre
de 2006, cuando se acababa el plazo
para solicitar información sobre el
ATC. Sin embargo, el interés demostrado
por algunos alcaldes que
demandaron información generó
una fuerte protesta y conflictividad
social durante los meses de verano
y otoño de 2006, especialmente en
Peque (Zamora), en los Inores (Cáceres)
y en la zona de Zorita (Guadalajara).
Para neutralizar estas
protestas, la AMAC (Asociación de
Municipios Afectados por Centrales)
decide intervenir y solicitar información
como un todo para los
casi 70 municipios que representa.
Ante este hecho, y dada la conflictividad
social generada, la comisión
interministerial decidió prolongar
el plazo de solicitud de información
hasta el pasado 28 de febrero de
2007 y todo el mundo da por hecho
que hasta después de las elecciones
municipales de mayo no se fijará un
emplazamiento. Sin embargo, no
parece fácil que este tema quede
fuera de los debates electorales. Al
contrario, los candidatos a las alcaldías
de las zonas cuyos nombres
han estado sonando deberán pronunciarse
sobre sus intenciones.

Sin debate ciudadano

Durante este período de prolongación
no se ha llegado a producir un
verdadero debate ciudadano sobre
la gestión de los residuos y, por tanto,
no se ha alcanzado un consenso
sobre cuál es la solución menos mala.
Las únicas actividades informativas
que se han producido han sido
en forma de jornadas impulsadas
por la propia AMAC en las zonas
con centrales nucleares. De esta
forma, y a pesar de que se anunció
en su día que todos los municipios
españoles de la península,
podrían ofrecerse como candidatos,
una vez más son los municipios
nucleares los que siguen
relacionados con el ATC. La conclusión
es que no hay consenso y,
en todo caso, nadie está dispuesto
a dar paso alguno antes de las
elecciones municipales de mayo.

En estas jornadas hemos participado
Ecologistas en Acción y otros
grupos antinucleares y ecologistas
para mostrar nuestra postura sobre
este tema: es imposible alcanzar
un consenso sobre la forma de
gestión de los residuos en tanto no
se ponga sobre la mesa un calendario
admisible de cierre de centrales
nucleares. Puesto que no hay solución
satisfactoria para la gestión de
los residuos nucleares de alta actividad,
la posición más sensata es
reducir el problema a su mínima
expresión y dejar de producirlos lo
antes posible. Además, el establecimiento
del antedicho calendario de
cierre es un compromiso electoral
del actual Gobierno. A partir de
ahora, la Comisión Interministerial
tendrá graves problemas para seguir
adelante, puesto que está lejos
de alcanzarse el susodicho consenso
social. Al contrario, las poblaciones
donde se han producido las jornadas
se han mostrado más bien
contrarias a la instalación del
ATC. La información pormenorizada
de las medidas de seguridad
en torno a la instalación no ha hecho
sino poner de manifiesto los
riesgos que implica, incluida la
vulnerabilidad en caso de posible
sabotaje o intrusión humana.

El problema de fondo

Básicamente, los escabrosos debates
en torno al ATC escenifican la
dificultad que supone para la industria
nuclear resolver el problema
de la gestión de los residuos. El
consenso político alcanzado por los
grandes partidos a favor de la construcción
del ATC se quiebra cuando
se pone el dedo en el mapa. En
particular, hay que tener en cuenta
los poderes autonómicos y locales
para afrontar un asunto como éste.
A pesar de que se ha envuelto el
ATC con papel de celofán, no es fácil
que un municipio acepte quedarse
con semejante instalación
que supondrá una hipoteca para el
futuro, por los riesgos ambientales
que entraña, por el número de
transportes especiales que implica
y porque espantará cualquier otra
actividad económica, incluido el
turismo, lo que obligará a la población
elegida a vivir exclusivamente
de las compensaciones que
el ATC produzca.

Uno de los motivos para la oposición
a la energía nuclear es justo el
hecho de que las centrales producen
residuos para los que no existe
solución satisfactoria, y el ATC tampoco
lo es. Por tanto, todos los conflictos
que se están produciendo son
una prueba de que nunca debería
haberse puesto en marcha esta
fuente de energía sin haber buscado
una solución para la gestión de
los residuos.


Mentiras
desveladas

El principal motivo que ENRESA
ha esgrimido para justificar la
necesidad de que el ATC esté
listo en 2010 es que los residuos
de alta intensidad de
Vandellós I (Tarragona), actualmente
almacenados en Francia,
debían estar de vuelta para
ese año. Sin embargo, el
Gobierno ha reconocido, en
respuesta a una pregunta parlamentaria
de IU-ICV, que la
vuelta de esos residuos no
afecta los plazos del ATC ya
que la empresa francesa
COGEMA no va a cobrar ninguna
penalización por el retraso.

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