REVOLUCIONES EN EL MAGREB: EL OPOSITOR AL BARADEI TRATA DE LIDERAR LA REBELIÓN
Egipto cuenta las horas de Mubarak

Tras las grandes marchas del 25, 28 de enero y el 1 de
febrero, los egipcios esperan la caída del dictador que
ha regido el país con mano dura durante 30 años.

03/02/11 · 9:37
Edición impresa

Cuando el 14 de enero Zine el-
Abidine Ben Ali huía de Túnez tras
23 años de férrea dictadura, nadie
podía imaginar que apenas diez días
después, el régimen dictatorial del
país árabe más poblado estaría tambaleándose.
Lo que comenzó con
una convocatoria a través de Facebook
del grupo Jóvenes del 6 de
Abril, colectivo de activistas egipcios
en la red que desde hace tres años se
han convertido en un grupo opositor
fuera de los partidos tradicionales, se
transformaba, una semana después,
en una marcha de millones de personas
por las principales ciudades egipcias,
con una única reivindicación:
“Abajo el régimen de Mubarak”.

Los jóvenes abren camino

“Han sido los jóvenes, aquellos que
no han conocido otro presidente
aparte de Mubarak, los que se han
cansado de no tener ningún tipo de
esperanza”, afirma Mona Eltahawy,
politóloga egipcia y columnista de
varios medios internacionales. Tras
30 años de Gobierno de Hosni Mubarak,
todos ellos bajo un estado de
emergencia, que permite arrestar indefinidamente
y prohibir sin justificación
cualquier manifestación pública,
en los últimos años las manifestaciones
que exigían mejoras salariales
se producían casi a diario.

“Sin embargo, el 25 de enero fue diferente,
ya que es la primera vez en
30 años que se hacía una manifestación
por motivos políticos, exigiendo
libertad”, afirman desde el grupo Jóvenes
del 6 de Abril. Desde entonces,
se ha producido más de una semana
de movilizaciones a la que, poco a
poco, se han ido sumando el resto de
partidos y movimientos opositores.

El papel de la oposición

Aunque ningún partido político se
sumó a la convocatoria de la primera
gran manifestación, e incluso se
exigió desde los convocantes que no
se mostrara símbolo político alguno,
el éxito de la misma derivó en un
apoyo masivo para la gran manifestación
del viernes. La reacción de
Mubarak tras la gran movilización
fue la destitución de todo su Gobierno,
la imposición del toque de queda
desde las 16.00h y la salida del ejército
a las calles.

El ex ministro de Interior
habría ordenado la
liberación de los presos
de varias cárceles para
sembrar el pánico

No obstante, la oposición política
ha logrado formar una alianza “bajo
el principio mínimo del rechazo a
la figura de Mubarak y la exigencia
de unas elecciones libres y democráticas”,
y en torno a la figura de
Mohamed al Baradei, líder de la
Asociación Nacional por el Cambio
y antiguo secretario general de la
Agencia para la Energía Atómica de
la ONU, quien regresó a Egipto tras
dos días de movilizaciones. Con el
apoyo de los Hermanos Musulmanes,
todos los partidos de la oposición
y los movimientos sociales, Al
Baradei ha llevado a cabo “conversaciones
con el ejército para preparar
la transición sin tener en cuenta a
Mubarak, cuyo régimen tiene que
terminar”, según afirmó el opositor
egipcio al dirigirse a miles de manifestantes
en la plaza de Tahrir, centro
neurálgico de las movilizaciones.

“Aquí nosotros somos la policía”, con
estas palabras, mezcla de euforia y
orgullo, Ahmed Essam, un joven ingeniero
del barrio acomodado de El
Maadi, al sur de El Cairo, ponía de
relieve el sentimiento de los grupos
de vecinos que en las calles de las
principales ciudades egipcias han decidido
autogestionar la seguridad de
sus barrios al caer la noche. “Aquí no
queda ni un policía, y además no los
necesitamos, confiamos más en nosotros
mismos que en esa pandilla de
mafiosos corruptos”, afirma Essam
al referirse a la ausencia total de policía
desde el viernes 28 de enero,
cuando, tras una jornada de intensos
disturbios, todas las fuerzas policiales
se retiraron de las principales ciudades
egipcias. Desde entonces, el
ejército ha sido desplegado, si bien
en ningún momento se ha ocupado
de garantizar la seguridad de los ciudadanos,
limitándose a proteger una
serie de edificios clave.

Desde la noche del viernes, numerosos
grupos perfectamente organizados
se dedicaron a sembrar el caos
en El Cairo y Alejandría. “Van en motocicleta
y se comunican unos con
otros; cuando ven que un edificio no
está protegido, acuden y empiezan a
hacer un ruido terrible sin robar nada”,
afirma Maha, residente de un
barrio céntrico de El Cairo. Hasta el
momento, las informaciones acerca
del origen de dichos grupos son confusas.
Algunos acusan al dimitido ministro
de Interior, Habib Al Adly, de
ordenar la liberación de internos de
varias cárceles con objeto de sembrar
el pánico. Lo único cierto es que,
según Al-Yazeera, varios de los detenidos
por el ejército eran miembros
de la policía.

“La reacción de
unión de los vecinos frente a estos
actos me reafirma aún más en la
idea de que debemos dejar de hablar
de crisis y caos y referirnos a
lo que está pasando en Egipto como
rebelión y levantamiento”, afirma la
columnista Mona Eltahawy. Tanto
EE UU como la UE, aliados de Mubarak,
se han mostrado tímidos a la
hora de definirse. Mientras los líderes
europeos sólo exigen “elecciones
libres”, las declaraciones Hillary
Clinton hablan de una “transición democrática
y ordenada”, dando a entender
que las horas de Mubarak podrían
estar contadas.

Tags relacionados: Número 143
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    03/02/2011 - 11:21am
    <p class="spip">No sé qué pensais vosotros pero probablemente, el pueblo turco y el egipcio estén dando el mejor ejemplo de las tres últimas décadas. Donde reina el miedo, es fácil gobernar. Y me refiero a gobernar en ese sentido que entiende la mayoría: obtener fácilmente beneficios y explotar recursos (también humanos). Repartirse el pastel, vaya. Israel lo sabe. Los poderosos, aliados del miedo, lo saben. Y no sólo en África. También en Europa y América: miedo al paro, al terrorismo, a los inmigrantes, al deterioro social... etc.</p> <p class="spip">Yo no sé que pensar. Egipto siempre ha sido el país Árabe con más turismo, constantemente permeable al capital occidental. Que vengan a conocer tu país, tiene ese pequeño problema, que tú tomas contacto con otras realidades. Mucho tiene sufrir un pueblo, mucho tiene que haber sufrido (y más que vamos a sufrir) para levantarse y decir: aquí estoy yo. Algunos se preguntan ¿y si el resto de paises árabes aprende la lección y empiezan a levantar cabeza? Ni Alá sabe dónde puede llegar la cosa. Yo me contento con pensar que las personas seamos capaces de ver hasta donde se puede llegar esta vez. Desde luego, Europa con la situación económica actual y las políticas antiinmigración, ya no es una opción.</p> <p class="spip">No sé cómo lo veis, pero a los amantes de la distracción, esto les encanta. Supongo que mientras se aclara la situación, los dictadores mueven sus hilos y llaman a sus amigos para que les saquen las castañas del fuego, a cambio de lo que sea. Ya habrá alguien intentando sacar partido... Pero tengo la impresión de que, durante el proceso, el pueblo pierde el miedo. Y eso no es bueno para hacer negocios. No pinta bien para los que quieren sacar partido de la situación que vive oriente medio desde hace décadas. Un polvorín y el bastión sionista en medio del polvorín.</p> <p class="spip">No sé qué veis vosotros desde vuestro sofales, pero aunque sea complicado hacer pronósticos, apuesto a que sin el ejército del lado dictador, pronto aparecerá un jugador capaz de mover ficha para "relajar" al personal... a base de palos. Ojalá tengamos en España la valentía cuando la cosa se ponga fea... fea de verdad... y seguir los pasos de los moros.</p>
  • CONTRA LA POLICÍA. Los manifestantes hicieron retroceder a los militares el 25 de enero.
    separador

    Tienda El Salto