Egipto: segundo aniversario de la revolución
Los egipcios del Canal de Suez se rebelan contra Mursi

En las dos últimas semanas los ciudadanos de las provincias de Suez, Port Said e Ismailiya se han enfrentado al toque de queda del Gobierno. Más de cincuenta personas han muerto.

, El Cairo
05/02/13 · 16:47
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EL CAIRO: Grupos ultras celebran el veredicto de pena de capital contra 21 jóvenes. / Alhussainy

Sólo en Egipto uno se puede encontrar que un toque de queda se cumpla organizando campeonatos de fútbol nocturno. Y sólo en Egipto se puede ver que un equipo de ese torneo esté compuesto por los mismos soldados que se supone deben hacer cumplir la ley marcial. Esto es lo que sucedió hace más de una semana en diversas ciudades del canal de Suez donde el presidente de Egipto Mohammed Mursi decretó el toque de queda a raíz de los disturbios acontecidos esos días y que dejaron más de 50 muertos y centenares de heridos en todo el país.

Resistencia civil

Los ciudadanos se negaron a acatar la orden, y en ciudades no muy dadas al clásico trasnochar egipcio, los vecinos tomaron en masa las calles a la caída del sol para oponerse al decreto presidencial. El mandatario, vista la impopularidad, tuvo que dar un paso atrás y hacer la enésima rectificación de su errática era presidencial. Acabó delegando en los gobernadores provinciales la decisión de establecer y mantener o no la medida, y éstos fueron acortando el toque de queda hasta que éste prácticamente desapareció.

El domingo 27 de enero, en un amenazador comunicado retransmitido por televisión, el presidente Mohamed Mursi decretaba el toque de queda en las provincias de Suez, Port Said e Ismailiya, en el noreste del país. Señalando a cámara, el presidente alertaba a los ciudadanos. “Nos enfrentaremos con decisión y fuerza ante cualquier amenaza a la seguridad nacional”, afirmaba señalando con el dedo a la cámara y alertando de que “la violencia no es propia ni del pueblo egipcio ni de su gloriosa revolución”.

El discurso llegaba después de varias jornadas de fuertes disturbios en todo el país durante la celebración del segundo aniversario del alzamiento popular de enero de 2011.

Miles de ciudadanos aprovecharon la fecha para tomar las calles y denunciar lo que consideran el secuestro del proceso revolucionario. Denuncian actitudes despóticas del nuevo presidente y de los Hermanos Musulmanes así como sus esfuerzos por controlar todas las instituciones estatales.

Los enfrentamientos estallaban en diversas ciudades del país, siendo especialmente sangrientos en Suez. Allí, diez personas perdieron la vida a causa de heridas de bala.

La rabia en Port Said

En la ciudad de Port Said la rabia estallaba el sábado 26, después de que un tribunal dictase pena capital contra 21 jóvenes acusados de la matanza de aficionados de fútbol de Al-Ahly. El 1 de febrero de 2012, 74 jóvenes perdían la vida en el estadio de Port Said al finalizar un partido de fútbol entre el equipo local, Al-Masri, y el equipo cairota. La matanza provocó una nue­va serie de enfrentamientos entre los ultras y las fuerzas policiales, a quienes los primeros acusan de estar detrás del ataque.

Al conocer la sentencia judicial, los familiares de los condenados salieron a las calles e intentaron asaltar la prisión en la que se encuentran recluidos sus hijos. Denunciaban que se les usa de chivos expiatorios políticos y reclaman que se procese a los cerebros de la masacre. Y es que el mismo tribunal decidía aplazar la sentencia sobre los 52 procesados restantes, entre los que se encuentran los nueve oficiales de policía imputados por los hechos de los que se cumple el aniversario.

La ira se desataba también contra diversas comisarías de policía y los clubes sociales regentados por las Fuerzas Armadas. Al menos 31 personas perdieron la vida en esa primera jornada. Los ataques se prolongaron varios días más y continuaron durante las ceremonias fúnebres. Nueve personas más perdieron la vida en una ciudad convertida en zona de guerra.

El presidente Mohamed Mursi entregó el control de la situación al Ejército, que desplegó miembros de la tercera unidad de campo para controlar la situación. No era la única concesión que se ha dado al Ejército. El Gobierno volvió a otorgar, de urgencia, poderes a los militares para arrestar civiles y transferirlos a la Justicia. Diversas voces se alzaron entonces contra el control tácito militar de la estratégica zona del Canal de Suez y cuestionaban que el toque de queda se extendiera a la provincia de Ismailiya, donde los enfrentamientos fueron menores. El Ejército lograba con este gesto el control de buena parte del territorio egipcio y se ponía así en cuestión el proceso no militar y civil del Estado.

El control militar del canal de Suez se suma al tácito control del Sinaí. Allí, el control estatal se ha delegado a las fuerzas armadas después de venderse la imagen de la incontrolada presencia de grupos yihadistas en la zona. El Ejército ha logrado en esta región, entre otras cosas, conseguir que los ciudadanos locales no tengan derecho a adquirir tierras en la zona fronteriza con el Estado de Israel, algo que ha provocado la indignación de los beduinos.

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comentarios

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    Marc
    |
    12/02/2013 - 7:33pm
    <div style="text-align:left">En respuesta al comentario anterior<br /><br />Afirmar que la población de Port Said es más reaccionaria que los Hermanos Musulmanes y que quieren la vuelta del régimen Mubarak son afirmaciones más que gratuitas.<br /><br />Más allá de su historia como fuerte de la resistencia primero contra la ocupación inglesa, luego contra los ataques israelíes, Port Said fue establecida como ciudad franca a partir de 1973. Una condición que le garantizó un desarrollo económico único en el país. Este privilegio fue perdido inexplicablemente en 1999 tras una extraña acusación de intento de asesinato contra Mubarak cuando un vecino se abalanzó contra el convoy presidencial. Los vecinos de la ciudad afirman que el hombre solo se acercó al presidente para entregarle una carta donde le pedía ayuda, pero eso no pareció importar. La afrenta la pagó la ciudad entera.<br />La decisión de revocar la condición de ciudad franca fue catalogada de política y, a parte de cultivar las diferencias con la capital cairota que expresan los equipos de fútbol, provocó que la popularidad del presidente Mubarak fuese muy baja en la ciudad. Algo que se demostró durante el alzamiento popular del enero de 2011 en que Port Said se encontró entre las ciudades alzadas contra el régimen. Los mismos ultras del Masrawy emitieron un comunicado defendiendo su participación en esos hechos igual que los aficionados de Al Ahli o Zamalek lo hicieron en Cairo.<br />&nbsp;</div>Lo que denuncian muchos en Port Said es un mal trato continuado de la capital, sí, pero sobretodo que se les usa de cabeza de turco cuando los tribunales aun no han condenado a ninguno de los oficiales de policía procesados no solo en el caso de Port Said, sino en todos los casos de muerte de manifestantes. Se denuncian detenciones aleatorias, incluso aficionados de Al Ahli fueron condenados, mientras el gran complot, el que tejió la matanza, sigue sin ser investigado a fondo. Y eso es algo en lo que coinciden todos los grupos revolucionarios y ultras: alguien estaba detrás de ese ataque planeado.<br /><br />Los aficionados ultras de Al Ahly han repetido por activa y por pasiva que ellos no quieren entrar en luchas políticas y que su único frente es conseguir la justicia, literalmente la venganza, por la muerte de sus 74 aficionados. Y quieren que sean juzgados sus responsables. Nada más. Su participación en las protestas desde febrero pasado ha sido siempre claramente marcada por esta demanda, ninguna más.<br /><br />También hay algo que muchos analistas políticos parecen querer obviar. Cuando los egipcios se pelean en las calles contra la policía, ya sea en Port Said, en Suez, en Tanta, en Alejandría o Mahala, es mayormente no por la caída de este u otro gobierno, sino por la caída, en conjunto, de un régimen policial que aun sigue bien vivo y coleando. Y sin haber rendido cuentas por la muerte ya de más de mil manifestantes en estos dos años de revolución.
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    David
    |
    11/02/2013 - 9:08pm
    <br />&nbsp;&iexcl;&iexcl;Pero por favor !! Si la oposición en Port Said es precisamente reaccionaria. Protestan contra Mursi porque son<br />mas de derechas que él. Tanto los ultras del equipo de la ciudad, el Al Masry, como en general los habitantes de allí&nbsp;<br />son nostálgicos del viejo régimen. Es decir,&nbsp; partidarios de Mubarack. Por eso precisamente fueron a por los ultras<br />del Al Ahly que han sido y son la primera linea de la Revolución Egipcia: jovenes revolucionarios, de izquierdas y<br />laicos.<br /><br />Mientras en El Cairo se festejaba la condena a los que provocaron la masacre, en Port Said los disturbios fueron<br />por estar en contra de ella. Mientras en El Cairo los manifestantes se enfrentan con la Policia porque Mursi<br />traiciona la Revolución, en Port Said quieren que Mursi abandone para que todo vuelva a ser como antes del<br />25 de Enero de 2011.<br /><br />Es muy importante explicar esto bien.
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