EUROPA ASUME LA DOCTRINA ESTADOUNIDENSE DE LA ACCIÓN PREVENTIVA
EE UU y la Unión Europea,unidos contra Irán

La evolución de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní revela lo poco
cercana a la realidad que está la idea según la cual el ‘soft power’ europeo es capaz
de negociar en términos pacíficos con la República islámica de Irán.

03/04/06 · 0:22
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CRISIS. El Consejo de Seguridad de la ONU decidirá en marzo si toma medidas adicionales contra Irán.

Tras la firma del acuerdo de París
entre la ‘troica’ negociadora de la
UE e Irán el 14 de noviembre de
2004, Javier Solana, el alto representante
para la Política Exterior y
de la Seguridad Común, anunciaba
que dicho texto suponía la apertura
de un “nuevo capítulo” en las relaciones
entre Europa e Irán.

Gracias a las negociaciones entre
los representantes del régimen de
los ayatolás y el grupo de países
formado por Francia, Gran Bretaña
y Alemania, Irán paralizaba oficialmente
el desarrollo de su programa
nuclear. Con ello, “el enano político”
ganaba talla en el escenario
diplomático internacional pues el
texto firmado en la capital francesa
preveía que los signatarios negociasen,
además, otro acuerdo que,
a largo plazo, debía afirmar con
“garantías que el programa nuclear
iraní tiene fines pacíficos”.
Sin embargo, poco más de un año
después de la firma del documento,
la importancia de la UE ha vuelto a
disminuir como consecuencia de la
pérdida de confianza registrada entre
persas y europeos, y del consiguiente
estancamiento de las negociaciones
sobre los planes de desarrollo
nuclear de Irán. Es más, a mediados
de enero, cuando este país reabrió
las instalaciones de Natanz,
Parsh Tarsh y Farayad Technique,
los negociadores europeos quedaron
en un verdadero impasse.
Ahora franceses, británicos y alemanes
cierran filas en torno a la
Administración Bush al tratar el
dossier iraní. El pasado 4 de febrero,
los representantes europeos en
la Agencia Internacional para la
Energía Atómica (AIEA) colaboraron
con su voto en la aprobación de
la resolución que insta al Consejo
de Seguridad de la ONU a pronunciarse
sobre el programa nuclear
iraní. El capítulo del que hablaba
Solana ha terminado.
Una prueba reciente es que el
presidente francés, Jacques Chirac,
aseguraba en su discurso sobre
la disuasión nuclear el pasado
19 de enero en la base de la Fuerza
Oceánica Estratégica de la Isla
Longue: “Los dirigentes de Estados
que recurrieran al terrorismo
contra nosotros o que pretendieran
utilizar armas de destrucción masiva
deben comprender que se expondrían
a una respuesta firme y
adaptada”.

Aunque las palabras de Chirac no
hagan referencia a Irán, no es menos
evidente que existe un nexo en
su discurso con la ‘doctrina del ataque
preventivo’ y con la clasificación
que establece la existencia de
“Estados granujas”, ambas producto
de la intelligentzia que reside en
la Casa Blanca. Lo señalaba el editorial
de Le Monde unos días después
de la intervención del presidente
francés. “Esta formulación
remite a la doctrina americana de
la acción preventiva señalada en la
doctrina estratégica adoptada por
la Administración Bush después de
los atentados del 11 de septiembre”,
se lee en el rotativo.
Por su parte, el lenguaje encendido
que se le ha escuchado a la
canciller alemana Ángela Merkel
al tratar la cuestión iraní es más
que suficiente para saber que el
diálogo fluido no va a caracterizar
las relaciones entre los representantes
de Irán y Alemania. En lugar
de “diálogo”, Merkel parece
estar sobre todo dispuesta a intercambiar
acusaciones con la diplomacia
persa. De ahí las palabras
que la canciller dedicó a su interlocutor
persa, el viceministro de
Asuntos Exteriores de Irán, Abbas
Araghchi, en la Conferencia de
Política de Seguridad celebrada
en Munich el primer fin de semana
de febrero.

En esa cita, Arahchi recordaba a
Merkel: “Mi país ha sido la más reciente
víctima de las armas químicas” -refiriéndose a la guerra que
enfrentó entre 1980 y 1988 a Irán
contra el aliado de Occidente por
aquel entonces, el Iraq de Saddam
Husein- . “No queremos armas nucleares”.
Impasible, Merkel dejó clara
su visión sobre la República islámica.
Irán es un “peligro para Israel
y para Europa”, un país “que ha rebasado
la línea roja”, dijo.

En Reino Unido, el tono que se
emplea al hablar de Irán es más
afable. Jack Straw, ministro de
Exteriores británico, ha estado incluso
conciliador cuando dijo que
al tratar el dossier iraní en el
Consejo de Seguridad de la ONU
tendrá que trabajar “sin medidas
brutales o erróneas”. La diplomacia
británica se mantiene comedida,
pues sabe bien que si las relaciones
de Irán con “el antiguo colonizador
británico” son tensas de
por sí, pronunciarse como Merkel
o Chirac empujaría la situación a
un punto de no retorno.

A esto último sí parecen estar dispuestos
en la Casa Blanca. Si a mediados
de enero Straw decía que intervenir
en Irán no “está al orden
del día”, dos semanas después, una
declaración oficial estadounidense
mantenía lo contrario. “El presidente
siempre ha dicho de forma explícita
que una opción militar no está
descartada”, declaró Daniel Fried, el
asistente de la secretaria de Estado
de EE UU, Condoleezza Rice.

Tags relacionados: Naciones Unidas (ONU) Nucleares
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