"ENTREVISTA : JEAN-CLAUDE PAYE, AUTOR DE ""GLOBAL WAR ON LIBERTY"""
“EE UU ha modificado el derecho europeo”

Jean-Claude Paye estudia la forma de Estado a
partir de la evolución del derecho penal a nivel
estatal e internacional. Su libro Global War on
Liberty, que la editorial Hiru publica el próximo
mayo, analiza los efectos de la política antiterrorista
de EE UU tras el 11-S. Paye asegura que la
guerra global permanente consolida el poder imperial
de EE UU sobre el resto de jurisdicciones.

17/04/08 · 0:00
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ATENEO DE MADRID. Jean-Claude Paye, en el acto sobre las libertades en la UE / Juan Carlos Rojas

DIAGONAL: Usted ha dicho que la
última ley antiterrorista de EE UU, la
Military Commissions Act de 2006,
es “el acto constituyente de una nueva
forma de Estado que inscribe la
guerra como relación política con las
poblaciones”.

JEAN-CLAUDE PAYE: Ya no son las
constituciones escritas las que valen,
sino que el Derecho penal establece
las relaciones entre el poder y las poblaciones
y entre el poder y los otros
Estados. No es la primera vez en la
historia que esto ocurre: en los inicios
del capitalismo, la relación entre
clase capitalista y trabajadora estaba
regulada por el derecho penal. Cuando
éste tiene esa función constituyente
estamos en un período de transición,
en Estado de excepción.

D.: La Military Commissions Act
amplía el concepto de ‘enemigo
combatiente ilegal’, hasta ahora
aplicado a detenidos en combate en
Afganistán o Iraq y luego encarcelados
en Guantánamo, a la propia
ciudadanía estadounidense. ¿Qué
consecuencias tendrá?

J.C.P.: Tras el 11-S Bush creó los primeros
tribunales militares para
combatir a al-Qaeda y sus miembros.
Con la ley de 2006 estos tribunales
pueden juzgar a cualquier extranjero
o estadounidense. Es como
una constitución mundial. Es la primera
vez que un Estado considera a
las poblaciones con las que no está
en guerra, entre ellas la suya propia,
como enemigas. En el marco de la
lucha antiterrorista, el mundo muestra
su verdadero rostro de guerra a
la población.

D.: ¿Cómo inciden estos cambios en
la Convención de Ginebra, que por
otro lado EE UU tampoco respeta?

J.C.P.: Todo el que entre en la categoría
de ‘enemigo combatiente ilegal’,
para lo que no se necesitan pruebas,
simplemente que una autoridad
administrativa estadounidense le defina
como tal, no tiene derecho a protección
de las leyes de la guerra
(puesto que es ilegal) ni a ser juzgado
en tribunales civiles (por ser enemigo).
No tiene derechos. Sólo puede
tener un abogado designado por
el poder ejecutivo estadounidense.
Se le excluye de la Convención de
Ginebra, ya que los ‘enemigos combatientes
ilegales’ no tienen mando,
estructura militar formalizada... un
funcionamiento similar a los 100.000
mercenarios que EE UU tiene en
Iraq, pero con un rango radicalmente
diferente [sonríe irónicamente].
Es una ley liberticida hasta el punto
de que jueces militares designados
por el poder ejecutivo para juzgarlos,
han llegado a negarse.

D.: Los Estados ceden parte de su soberanía
al extraditar a quienes
EEUU considere ‘enemigos combatientes
ilegales’. Pero éste se niega a
que tres militares estadounidenses
declaren ante un juez español por el
ataque al Hotel Palestina, perpetrado
en plena guerra. ¿No hay reciprocidad
en los acuerdos?

J.C.P.: En 2003 la UE y EE UU firmaron
unos acuerdos de extradición
tras años de discusiones secretas.
Se desclasificó sólo una pequeña
parte para que los ratificara la
Cámara de representantes estadounidense
y la UE lo hizo a posteriori.
Estos acuerdos son asimétricos. Se
construyeron para que EE UU siempre
pueda plantear exigencias. En
los acuerdos normalmente hay dos
partes, aquí sólo una: por un lado,
EE UU exige nuevas medidas, y por
otro contribuye a modificar el propio
derecho europeo. El procedimiento
es letra anexa: dicen que se
puede recurrir ante los tribunales
estadounidenses, pero en la práctica
no es cierto, sino puramente formal.
Los juristas de la Unión aparentan
creérselo. EE UU puede incluso
cambiar el contenido sin necesidad
de tener el beneplácito de la UE. Las
autoridades europeas no se oponen
a que los tribunales militares juzguen
a personas extraditadas: cualquier
europeo puede ser extraditado
para ello. Es un acto imperial, ya
que el poder de EEUU se da sobre
todas las jurisdicciones mundiales.

D.: Usted afirma que al posibilitar
que los presos de Guantánamo recurran
su caso ante tribunales civiles se
está dando rango jurídico a la acusación
ilegal. ¿Por qué?

J.C.P: La sentencia de 2004 de la
Corte Suprema de EE UU se interpretó
como un retorno al Estado de
derecho, pero en realidad es una decisión
perversa: reconoce la noción
de ‘enemigo combatiente ilegal’, la
introduce en el derecho y da la posibilidad
al Gobierno estadounidense
de legalizar los tribunales militares.
La consecuencia de esto es la
Military Commissions Act de 2006.

D.:¿ El concepto de ‘enemigo combatiente
ilegal’ se basa en cuestiones
políticas?

J.C.P.: El ‘enemigo combatiente ilegal’
no es sólo alguien que lleva un
arma. Por ejemplo, la ley de 2006
puede sancionar la ocupación de edificios
públicos. Todo movimiento social
que sea expresión de protesta
puede llegar ser catalogado como tal.
Es como las leyes antiterroristas de
la UE, que pueden llegar a afectar a
movimientos sociales, pero en este
caso pueden ser llevados a los tribunales
militares.

D.: Esta enorme atribución de poderes
al ejecutivo estadounidense,
¿atenta contra la separación de poderes
que ha caracterizado al sistema
democrático?

J.C.P.: No podemos hablar de democracia
puesto que se obliga a la ciudadanía
a renunciar a sus libertades
en beneficio del poder. Y el poder legislativo
en realidad no existe como
tal hace tiempo. Todas las medidas
que se están adoptando liquidan la
autonomía del poder judicial, y la
Military Commissions Act es el nivel
de ese camino: el presidente define
el enemigo, las medidas a seguir y
hasta lo que es o no tortura.

DERECHO DE EXCEPCIÓN CONTRA LA DISIDENCIA POLÍTICA Y SOCIAL
_ La profunda transformación
mundial del derecho responde
a las necesidades de la economía
capitalista. Según el profesor
de Derecho Constitucional
de la Universitat de Barcelona,
Gerardo Pissarello, la UE viene
conformándose como potencia
económica y militar desde los
'60. Tras el Plan Marshall, EE
UU «puso el empeño en que
Europa fortaleciera su capacidad
armamentística, siempre
subordinada a la OTAN». A su
juicio, la creación del espacio
policial, judicial y fronterizo
europeo en los '70 y '80 se
explica porque «el recorte de
derechos sociales por el desmantelamiento
del Estado de
Bienestar se corresponde con
el de derechos y libertades
civiles y políticas». Así «se
articula un derecho de excepción
para un nuevo enemigo:
la inmigración clandestina y
buena parte de la disidencia
política, social y cultural».
Tras la caída del Muro de Berlín
menguan aún más y «las
libertades porque el modelo
neoliberal necesita reforzar el
aparato coactivo y los controles
penales». El 11-S trajo «el
control de internet, de los
datos biométricos, la creación
de espacios de no-derecho
en los aeropuertos...».
Pissarello cree que en la
actualidad aparecen nuevas
formas de barbarie que
degradan la democracia».
Según Jean-Claude Paye,
leyes como la Military Commissions
Act de 2006 dejan
a las personas «indefensas
ante el poder». Así «el poder
político reproduce lo que
está pasando en el sistema
económico: el abandono a la
máquina de muerte»

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