FRAUDE ELECTORAL // KARZAI ACEPTA UNA SEGUNDA VUELTA DE LAS ELECCIONES
EE UU busca legitimidad para la ocupación militar

Las presiones contra Karzai para que acepte el fraude electoral y convoque una segunda vuelta dan sus frutos
en un contexto de busca de legitimidad de la ocupación.

27/10/09 · 0:19
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Traducido por María José Castro Lage

“La nueva estrategia para Afganistán
y Pakistán del presidente
Obama precisa de un resultado legítimo
y creíble de estas elecciones,
para así respaldar la guerra
más larga que ha mantenido EE
UU hasta ahora, tanto a nivel nacional
como en el extranjero”, escribía
Bruce Riedel del Daily Times.

Miembro consolidado del
Centro Saban para políticas en Oriente Medio en el Instituto Brookings,
Riedel presidió una revisión
estratégica de las políticas estadounidenses
para Afganistán y Pakistán
el pasado invierno, tras una
solicitud de Obama. Este “resultado
legítimo y creíble” ha sido echado
por tierra después de que se
confirmara el fraude general electoral
realizado por Karzai.

Para legitimarlo era necesaria
una segunda vuelta, algo que Karzai
quería evitar, ya que puede conllevar
resultados adversos para él.
En la primera vuelta, la división
étnica ha demostrado ser útil para
Karzai, que representa el grupo
étnico más numeroso del país (pastún):
los otros grupos étnicos mayoritarios
(hazaras, tayikos y uzbecos)
tendieron a votar a sus propios
candidatos. En una segunda vuelta,
todos los no pastunes podrían
unirse para garantizar que Afganistán
tenga un presidente de
otro grupo étnico por primera vez
en toda la historia del país.

“El dilema que se plantea es curioso”,
declaró Bruce Riedel al
New York Times. “La estrategia
precisa de un Gobierno afgano que
sea creíble y legítimo, tanto para
que los afganos lo respalden como
para que los estadounidenses y sus
aliados no se desentiendan. La estrategia
no funcionaría con un Gobierno
al estilo de la República de
Vietnam”, señala Riedel. “Sería
preferible una segunda vuelta a quedarse con una victoria para
Karzai en una única vuelta carente
de credibilidad”, afirma Riedel.

En un informe anterior, ese periódico
incluso anunció una división
entre los funcionarios occidentales
que gestionan los asuntos afganos.
“Esa división se hizo pública esta semana,
cuando el embajador estadounidense
Peter W. Galbraith, y
número dos de la Misión de Asistencia
de la ONU en Afganistán, volvió
repentinamente a Estados Unidos
tras desacuerdos con el jefe de
Naciones Unidas en Kabul, Kai Eide,
sobre hasta qué punto había que
forzar al Gobierno afgano”. Galbraith
prefería una postura más
asertiva y añadió: “Estas elecciones
tendrían que decidirse mediante un
sistema matemático de recuento de
votos que han depositado los votantes,
no por cuestiones políticas”.

A pesar de que Obama no perdiera
un segundo la noche del 20 de
agosto para anunciar la “victoria de
la democracia” en Afganistán, se
dice que un día después de sus
declaraciones, el enviado especial
estadounidense en la zona, Richard
Holbrooke, mantuvo una reunión
“explosiva” con Hamid Karzai en la
que mostró su preocupación por la
falsificación de papeletas. Se cree
que Holbrooke presionó para que se
efectuase una segunda vuelta durante
la breve y tensa reunión con
Karzai. La reunión acabó en gritos y
Holbrooke salió rápidamente por la
puerta, según informan los medios.

Los resultados preliminares otorgaban
a Karzai el 54,6% de los votos,
los suficientes para evitar una
segunda vuelta frente a su principal
rival Abdullah Abdullah, antiguo ministro
de Asuntos Exteriores, que
obtuvo el 27,7%. Pero los observadores
electorales de la Unión Europea
afirmaron que un millón y medio
de papeletas eran fraudulentas,
lo que deja abierta la posibilidad de
que haya un cambio drástico.

La Comisión Electoral de Quejas
(ECC) que respalda la ONU, ha ordenado
recuentos en más de 2.500
centros electorales, alrededor de un
10% del total, tras hallar “pruebas
claras y convincentes de fraude”. Sin
embargo, Karzai declaró con acritud
en una conferencia de prensa: “Creo
firmemente en la integridad de las
elecciones, la integridad de los afganos
y la integridad del Gobierno durante
el proceso”. Añadió, tal vez
pensando en la victoria de George
Bush: “Los medios han informado de
un fraude catastrófico. No fue para
tanto. De haber habido fraude, sería
pequeño. Sucede en todos lados”. E
incluso Holbrooke está de acuerdo
con esta afirmación. “Así es la política
al estilo afgano”, declaró Holbrooke
a la CNN. “También sucede
en las democracias occidentales.
Constantemente, en las elecciones
de EE UU, recibimos quejas de los
candidatos diciendo que la oposición
no permite que se registren [votantes
potenciales]. No nos debería sorprender
que la democracia sea imperfecta
hasta en occidente”.

Pero Karzai incluso “considera
que EE UU está denunciando a su
familia y a sus aliados políticos para
minar su postura”. En una entrevista
para el periódico francés Le
Figaro, Karzai dijo que EE UU está
utilizando tácticas “encubiertas” para
quitarle de en medio.
Parece que Ahmedinejad leyó las
declaraciones de Karzai en Le Figaro.
El 17 de septiembre expresaba
su solidaridad con Karzai en un comunicado:
“(...) El presidente iraní
felicitó a los afganos por haber tenido
unas elecciones con éxito y espera
que las elecciones recientes lleven
a la prosperidad y el progreso
del país. El presidente Karzai le da
las gracias y desea que su país prospere
y sea bendecido”. El 20 de octubre
Hamid Karzai aceptaba la convocatoria
de una segunda vuelta.

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