LA SITUACIÓN DE LOS INMIGRANTES: EXPLOTACIÓN LABORAL, SINIESTRALIDAD Y TRABAS ADMINISTRATIVAS
Ecuatorianos en Madrid: bailando al ritmo de los nadie

Según los datos de empadronamiento,
de los seis millones de habitantes de
Madrid, 800.000 son ciudadanos extranjeros
en situación ‘regular’. Madrid
acoge el 20% del flujo migratorio que
llega al Estado. La nacionalidad mayoritaria
de estas personas, en busca de
mejores condiciones de vida mientras
empresas constructoras y de servicios
se frotan las manos, es la ecuatoriana
(150.000 personas, muy por delante del
resto de países de origen).

24/05/07 · 0:00
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REGULARIZACIÓN. El primero de mayo, la Coordinadora de Inmigrantes (COIN) también salió a la calle a reivindicar los derechos laborales y sociales. La asociación lleva a cabo
una lucha ejemplar en la Casa de los Inmigrantes (su local), donde organiza talleres laborales, actividades culturales y el programa Pasa la voz que se emite en Radio Vallekas./ José Pujol

Fuera de los datos oficiales, CC OO
estima en 320.000 las personas en situación
‘irregular’ en la Comunidad
de Madrid y, según SOS Racismo, el
número de ‘sin papeles’ en el conjunto
del Estado asciende a más de un
millón de personas, víctimas de una
larga lista de violencias invisibles.
Un 20% de los inmigrantes de la capital,
aun estando obligados a hacerlo,
no renovaron su empadronamiento
este año, lo que aumenta la marea
de ‘ilegales’ en las calles de Madrid.
Estos meses, el barrio de Entrevías,
en el distrito de Puente de Vallecas,
sirve de paradigma para tratar el fenómeno
social de la inmigración.

¿Cuánto vale la vida de
un ecuatoriano?

La mañana del 7 de abril, la Comunidad
de Madrid entregó dos pisos a
la familia de Diego Armando Estacio,
víctima mortal del atentado de
ETA en Barajas. En el evento, que tuvo
un sonoro eco en los medios, fotografías
de sonrisas y apretones de
manos, la institución se compadecía
de “la situación de emergencia social
que tenía esta familia”, poniendo sobre
la mesa que “los inmigrantes de
nuestra región deben tener los mismos
derechos que los madrileños”.
Los Estacio son vecinos de Entrevías.

Pocas horas más tarde, Roberto Guanuche,
pintor ecuatoriano de 27
años, fue asesinado a puñaladas en
el barrio. Aunque vivía el mismo sueño
que los Estacio, su vida no cotizaba
en el Parlamento, ni resultó rentable
en la prensa: el espacio reservado
para él fue un recóndito cuadrito
en la página de sucesos. Sus familiares
dejaron a los pies del árbol donde
cayó muerto una corona de flores en
su memoria, acompañada de velas
que una mujer se acercaba a mantener
despiertas contra el olvido. No
duró ni una noche, ya que los efectivos
de limpieza del Ayuntamiento
borraron cualquier recuerdo de lo
ocurrido antes de que saliera el sol.
La semana siguiente fue apuñalada
otra pareja de ecuatorianos en
Entrevías, y la noticia no tuvo la menor
trascendencia en la prensa.

Inserción laboral e integración

En el barrio, y fuertemente vinculada
a Vallecas, está la Asociación
Cultural Coordinadora de Inmigrantes
(COIN), nacida en 2001 al calor
del encierro de inmigrantes en la parroquia
vallecana de San Ambrosio.

Su portavoz, Wilfredo Contreras,
comenta a DIAGONAL: “La realidad
es que aquí venimos a buscar
trabajo, y que nadie nos hable de
políticas de integración si antes no
hay inserción laboral. Un trabajador,
ya sea de Bolivia o de
Kazajistán, si encuentra un trabajo
más o menos digno, se integra. Si
no tiene trabajo, ¿cómo se va a integrar?

Le dirán en una reunión:
‘bienvenido, nuevo ciudadano...’, y
ya. Y nosotros queremos aportar
nuestro granito de arena frente a
esta situación”. En su local se ofrecen,
a nativos e inmigrantes precarios,
cursos de formación laboral,
especialmente enfocados al sector
de la construcción. En los últimos
dos años, unas 600 personas han
pasado por los talleres. Contreras
destaca lo imprescindible que es,
por ejemplo, la formación en seguridad
laboral. Cada amanecer, centenares
de ciudadanos ‘sin papeles’
se concentran en los grandes escaparates
de esclavos de las glorietas
de Atocha, Plaza de Castilla, Plaza
Elíptica...para jugarse la vida en la
ruleta rusa de la construcción sin
apenas formación (ni información),
y la mayoría de las veces sin cobrar
bajo amenazas de ser denunciado y
expulsado del país. También son los
ecuatorianos los que más accidentes
mortales sufren en el tajo. Y ante
estas tragedias cotidianas no hay
repatriación de los restos mortales
del trabajador a su país de origen.

Pueblos arrollados por
mercados desarrollados

COIN cuenta con un gabinete de
asesoría jurídica para informar a los
inmigrantes sobre qué hacer ante
los habituales abusos que sufren.
Contreras nos habla de un caso en el
que presta su apoyo la asociación,
una gran estafa de la empresa
EuroWork Global España, subsidiaria
de la estadounidense EuroWork
Global Limited, que tramitaba contratos
en origen para trabajadores latinoamericanos.

5.300 trabajadores
procedentes de Colombia, Ecuador
y Perú deambularon a su llegada a
España por distintas oficinas durante
meses, hasta que se dieron cuenta
de que todo era un engaño. “Lo sorprendente
es que no se le da cobertura
a esa noticia en ningún sitio”,
afirma Contreras. COIN simboliza
“un intento de autoorganización de
los inmigrantes” desde la puesta
en marcha de la Ley de Extranjería.

La realidad suena como en las
canciones del grupo musical Zebda:
los inmigrantes se hacinan en
infraviviendas y se levantan antes
de que la ciudad abra los ojos para
construir los modernos pisos que
jamás serán para ellos. En sus barrios
nunca reina la paz, porque
allá donde no llegan los agentes sociales
se hacen efectivos los agentes
policiales, y Entrevías posee la
más temida comisaría vallecana.
Aumenta proporcionalmente el número
de inmigrantes y el número
de policía secreta en los parques
donde el ecuatoriano arrastra su
nostalgia con los versos populares
que recordara Eduardo Galeano en
su Memoria del Fuego: “No se me
acerque nadie, háganse a un lado:
tengo un mal contagioso, soy desdichado”.
En la continuidad de los
parques, a las nunca menos cuarto,
cada madrugada reponen Babel,
mientras algo se resiste a morir dos
veces a los pies de un humilde árbol
en la calle del Puerto de Balbarán.


Madrid: ¿la suma de todos?

Los datos del padrón
madrileño de 2006
hablan por sí solos:
los barrios con mayor
renta per cápita acogen
los porcentajes más bajos
de ciudadanos extranjeros,
mientras que los
barrios más populares
(con mayor densidad de
población y peores
infraestructuras) son los
que acogen a la inmensa
mayoría de población
inmigrante, que también
es la más pobre.
En Carabanchel viven
250.000 personas, de
las cuales casi el 25% es
extranjera. Similares porcentajes
encontramos en
Villaverde o Tetúan.

En el barrio de San
Diego, dentro del distrito
de Puente de Vallecas,
13.116 de los 42.426
vecinos son extranjeros
(más del 30%), una cantidad
que es superior a
la población extranjera
empadronada en distritos
enteros como Retiro
o Moratalaz, que sobrepasan
de largo los
100.000 habitantes, y
no quedan muy lejos de
las cifras que absorben
distritos mucho más
grandes y ricos como
Salamanca, Hortaleza o
Fuencarral-El Pardo.
Entre los distritos obreros
de Carabanchel y Ciudad
Lineal se juntan 100.000
ciudadanos extranjeros
empadronados, en su
inmensa mayoría latinoamericanos.

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