RELACIONES LABORALES // RÉCORD DE ALTAS EN LA SEGURIDAD SOCIAL Y RÉCORD DE TEMPORALIDAD Y PRECARIEDAD
Las dos caras de la expansión económica

El proceso de normalización de extranjeros se convierte en el protagonista del récord de altas en la Seguridad Social: dos tercios de los nuevos cotizantes en 2005 procedían del extranjero. Así, la regularización permite al Gobierno presentar unas cuentas con superávit: tanto el Estado como
la Seguridad Social ingresan por encima de lo que gastan. A cambio, el mercado laboral español continúa acentuando su camino hacia la temporalidad y la precariedad en el empleo. Un informe de CC OO denuncia que el 95% de los contratos producto de la regularización son temporales.

20/02/06 · 22:59
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PREVISIONES. El INE estima que para el año 2015 faltarán en el mercado laboral unos 800.000 trabajadores. Los inmigrantes tienen un papel clave en el sistema productivo. // Jordi Salas Reche

La Seguridad Social ha cerrado
2005 con una cifra récord de afiliaciones,
con casi un millón más que
el año anterior, y llegando a los
18.156.182 de cotizantes. Dos tercios
de los nuevos cotizantes a la
Seguridad Social son extranjeros,
destacando en este sentido la afiliación
de trabajadores provenientes
de Latinoamérica.

Diversos informes sindicales concluyen
que el 95% de las altas registradas
en la Seguridad Social corresponden
a contratos temporales y el
5% restante a contratos indefinidos,
siendo la mayoría -en ambos casos-
a tiempo completo.

Cabe destacar que el aumento de
la afiliación se concentró en sectores
de baja productividad, en especial
relacionados con el servicio doméstico
(180.561 personas, un 98% más
que en el 2004), así como con la agricultura
(13,75%), la construcción
(12,71%), la actividad inmobiliaria y
servicios empresariales (9,8%) y la
hostelería (9,62%), frente a los menores
incrementos en la industria.

En estos doce meses la afiliación
de extranjeros fue desigual,
tanto en el número de inscripciones
como en la procedencia de los
trabajadores. Ecuatorianos, marroquíes
y rumanos estuvieron a
la cabeza, seguidos de colombianos,
bolivianos y búlgaros.

El año pasado comenzó con unos
ritmos de afiliación a la Seguridad
Social habituales, cerca del 3%, pero
se disparó tras el proceso de regularización
extraordinario.

Entre el 7 de febrero y el 7 de mayo
691.059 inmigrantes solicitaron
la regularización. De ellos, 600.000
consiguieron que se autorizara su
solicitud en la primera fase de la
normalización. Al finalizar el año
ya podemos identificar las cifras
reales de dicho proceso: unos
465.000 extranjeros han pasado a
trabajar legalmente, mientras los
demás solicitantes no han sido
dados de alta.

En diciembre había 1.688.598 inmigrantes
cotizando a la Seguridad
Social, de los que 284.149 nuevos afiliados
procedían de Estados miembros
de la Unión Europea y 1.404.449
de personas de otros países.

Los datos de 2005 presentan la
novedad de la visibilidad de los trabajadores
inmigrantes en las estadísticas
laborales y de Seguridad
Social; su contribución al aumento
de la ocupación, pero también sus
mayores tasas de paro y el incremento
de la temporalidad. La utilización
intensiva y abusiva de esta
mano de obra hace imprescindible,
según los sindicatos, el cambio del
actual modelo productivo, basado
en los bajos costes laborales y en la
precariedad del empleo.

Durante el año pasado fueron
descubiertos fraudes a la Seguridad
Social por valor de 42 millones
de euros. Las 650 investigaciones
abiertas se han saldado con
322 detenidos, de los que 135 eran
extranjeros y 124 fueron puestos
a disposición judicial. El Ministerio
de Trabajo facilitó datos en
los cuales se indica que 320 empresas
y 1.745 ciudadanos han sido
investigados como consecuencia
de las irregularidades detectadas
por las distintas entidades del
sistema público.

Según el departamento que dirige
Caldera, la mayor parte de las actuaciones
de los agentes adscritos a
esta área respondieron a insolvencias
punibles y a la falsificación de
los documentos de cotización.

La desesperación ante un proceso
que se definió como la última vía posible
para regularizar ha generado
una cantidad mayor de falsificaciones
de documentos que en ejercicios
anteriores. El Ministerio de Trabajo
reconoció que es difícil estimar la
cuantía de los fraudes que se producen.
Sobre los fraudes de alto nivel,
las investigaciones más sonadas provocaron,
a juicio de Caldera, un gran
impacto en las provincias donde tuvieron
lugar. Así, afirmó, otras empresas
que se encontraban en situación
irregular normalizaron “inmediatamente”
sus pagos pagos por temor a
ser descubiertas.

¿Más de un millón de sin papeles?
Según el ministro Jesús Caldera
sólo unas 150.000 personas se
quedaron fuera del trámite de
regularización que finalizó el 7 de
mayo del año pasado. Sorprendente
declaración, cuando nadie
es capaz de cuantificar con exactitud
el número de extranjeros sin
papeles existentes.
Los últimos datos del Instituto Nacional
de Estadística muestran que el
número de extranjeros empadronados
a 1 de enero de 2005 ascendía
a 3.691.547 personas. La diferencia
entre éstos y el número de extranjeros
con autorización de residencia
(2.054.453) establece una cifra inicial
de 1.637.094 extranjeros empadronados
que no tenían su situación
administrativa en orden.
De esta cantidad se deben restar
los inmigrantes que han regularizado
su situación a través del proceso
articulado por el Gobierno entre
febrero y mayo. Los resultados en
las altas de la Seguridad Social nos
indican que 465.000 trabajadores
extranjeros han solventado su situación
de anormalidad dentro del
mercado laboral. Esto deja los
números en algo más de
1.187.000 irregulares.
Tal cálculo sólo sirve como una estimación:
tanto la cifra del censo
como la de extranjeros residentes
habrán aumentado; no todos los
extranjeros se empadronan; habrá
empadronados que ya no estén en
el Estado español. Por último, los
datos del padrón deben interpretarse
con ciertas reservas debido a los
errores administrativos.

El paraíso de la temporalidad
Un estudio elaborado por la Escuela
de Negocios ESADE indica que el
mercado laboral español aporta
sólo un 9,2% de la población ocupada
de la UE-25 mientras absorbe
uno de cada cuatro contratos temporales
en territorio comunitario.
Según el informe, la mayor temporalidad
se encuentra entre jóvenes
(siete de cada diez tienen contrato
temporal) y mujeres, cuya tasa se
eleva al 35%, por encima de la
media nacional (33%). El informe
concluye que «ni la racionalidad ni
el cálculo económico son causas
suficientes»: la única razón para
que el 33% de los contratos laborales
firmados sean temporales sería,
según el informe, la «cultura empresarial»
predominante en este país.
El contrato temporal fue diseñado
como una herramienta que permite
a las empresas afrontar picos
coyunturales de producción sin
necesidad de elevar sus costos
fijos. Sin embargo, dicha modalidad
de contratación se utiliza de
manera masiva para cubrir posiciones
que tienen carácter estructural,
precarizando de forma injustificada
dichos puestos de trabajo.

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