Discurso pronunciado a las Mujeres de Negro

Doy las gracias a Mujeres de Negro por invitarme a hablar. En este momento y con este discurso quisiera dedicar mis palabras a los niños de la franja de Gaza, que se están muriendo lentamente de hambre y pudriendo de enfermedades, así como a sus madres, que siguen trayendo niños al mundo, alimentándolos y educándolos admirablemente –el índice de alfabetismo en la franja de Gaza es del 92 % –de los más elevados del mundo.

08/06/10 · 15:10
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Doy las gracias a Mujeres de Negro por invitarme a hablar. En este momento y con este discurso quisiera dedicar mis palabras a los niños de la franja de Gaza, que se están muriendo lentamente de hambre y pudriendo de enfermedades, así como a sus madres, que siguen trayendo niños al mundo, alimentándolos y educándolos admirablemente –el índice de alfabetismo en la franja de Gaza es del 92 % –de los más elevados del mundo. Además, todo esto acontece en el más terrible campo de concentración de la tierra, que continua asfixiando a sus habitantes frente a la cara del “mundo iluminado" que permanece callado.

Lamentablemente no se puede celebrar hoy el fin de la necesaria actividad de las Mujeres de Negro, es más, su actuación se hace más difícil cada día.

En un Estado donde reinan los dioses de la muerte y del dinero, cuya economía florece al tiempo que sus niños andan hambrientos y cuyos mitológicos héroes son unos asesinos sin miedo, cuyos capitanes confiesan abierta y públicamente que las vidas humanas les importan un comino, en un Estado que manda a sus hijos a matarse sin siquiera tomarse la molestia de inventar un motivo, en un Estado que encarcela a millones de seres humanos en guetos y campos de detención donde les están matando poco a poco, la voz consecuente y tranquila de las Mujeres de Negro integra la voz del repudio concienzudo más fuerte.

Las Mujeres de Negro son un modelo y ejemplo al negarse a idolatrar al dios de la muerte, al rechazar las leyes raciales del estado de Israel, al repudiar la educación racista y el envenenamiento de los cerebros que sistemática y cotidianamente nutre a las escuelas, a los medios de comunicación y a los discursos de los elegidos de la nación.

En el estado de Israel se está extinguiendo la voz de la madre judía. Esa progenitora está hoy completamente encerrada en barrios como Meash’aarím, donde guardan las mamás a sus críos de cara al servicio militar. Fuera de estos barrios, la voz de la madre judía no se oye sino en organizaciones como Mujeres de Negro, a quienes la sociedad entera censura y reprueba. El Estado de Israel censura y reprueba la voz de la madre judía, que es la de la compasión, la tolerancia y el diálogo.

El Estado de Israel hace todo lo posible para que esta voz se acalle y quede quieta para siempre. La voz de las madres judías fuera de las organizaciones de paz, llamadas en la jerga general “los sonámbulos marginales” y “extrema izquierda”, hace ya tiempo que ha dejado de ser una voz materna. La madre israelí común protagoniza una maternidad retorcida, perdida, confundida y enferma.

A la madre judía de nuestro rabino Moisés, Jochebed, o a Raquel, quien lloró a sus hijos negándose a consolarse, o a la madre coraje, que no podrá hallar consuelo y remedio en la muerte de los hijos de otra madre, las han sustituido otras madres que no son más que golems, que se levantan sobre su creador y acaban siendo más terribles y crueles que él. Quienes dedican sus úteros al servicio del estado del apartheid y al ejército de la ocupación, quienes educan a sus niños al racismo sin compromisos y están preparadas para sacrificar el fruto de su vientre sobre el altar de la megalomanía, de la pasión por el lucro y la sangre de sus dirigentes.

Estas últimas están también entre las maestras y educadoras de nuestros días. Sólo las madres que están de pie aquí, una semana tras otra bajo la lluvia y el sol, son el solo y único recordatorio que la voz de la otra maternidad, la natural, no se ha extinguido completamente de la faz de la tierra.

Son pocos los padres en Israel que se confiesan a sí mismos que los asesinos de niños, los demoledores de casas, arrancadores de olivos y envenenadores de pozos, sus guapos hijos e hijas, ellos y no otros, sus niños que, mientras se escolarizan en este lugar durante todos los años de colegio, les enseñan el odio al extranjero, a temer siempre a los vecinos, a tener miedo a los otros pueblos, del Islam –miedo que les prepara para ser soldados brutos y aprendices de supercarniceros. No en vano son estos chicos y chicas quienes están matando y maltratando con el completo apoyo de mamá, de papá y de todo este pueblo, sin que la muerte de niños, ancianos y discapacitados les haga mover siquiera un músculo de la ceja. Un pueblo que corre eufórico tras los pilotos que no sienten más que un click en el ala del caza cuando dejan caer sus bombas sobre familias enteras y les machacan a muerte.

En este cotidiano infierno en que vivimos, debajo del cual murmulla y crece el reino subterráneo de nuestros niños muertos, la función de las Mujeres de Negro, las madres y abuelas de pie en esta plaza y en otras parecidas en todo el mundo, es la de guardar la brasa de la maternidad lúcida, la natural, y ocuparse de que su voz no desaparezca del todo de la faz de la tierra. Recordarle a ese mundo, el que ha perdido la dignidad humana, que todos nosotros somos creados en una misma imagen, decir consecuente e infatigablemente que todavía, a pesar del muro, del cruel asedio a Gaza, y a pesar de las superfluas guerras, desafiando la ira y la furia de los gobernantes de este país, que son todos ellos, hasta el último, criminales contra la humanidad, no se silenciará, y no se quedará quieta la voz femenina y maternal –la de la justicia y la esperanza–. Bravo.

*Nurit Péled Elhanán es activista pacifista y profesora de Educación del Lenguaje en la Universidad de Tel Aviv. Premio Sájarov por la Libertad de Conciencia (compartido con el escritor palestino Izat Gazawi, silenciado terminantemente en el 2003 por las fuerzas de la ocupación en su hogar. Representó a la mujer trabajadora palestina en el Parlamento Europeo.

Comentarios y traducción del hebreo por Yigal y la peña Madrileñ@

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